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Reviven las tradiciones en la Plaza Grande

Los representantes del municipio de Tahmek no solo ofrecieron guisos tradicionales de estas fechas sino hasta su orquesta infantil

Muestra la Plaza Grande los altares de Hanal Pixán

No fue una mañana normal en la Plaza Grande. Esta lucía diferente. Los andadores estaban llenos de huano y olor a incienso que nos trae a la memoria a los que ya no están, a los fieles difuntos.

Así comenzó la mañana de ayer en la Plaza Principal. Mestizas iban y venían, mestizos cargaban la masa, los huacales, las ollas con tamales, los costales de naranjas y hasta los atados de leña que servirían para la fogata para cocinar los “pimitos” y las tortillas hechas a mano que dejan con buen sabor de boca.

Poco a poco el “fresco” de la mañana se fue acabando y los rayos del sol se fueron colando entre el humo, dejando a la vista estampas coloridas entre flores y dulces de calabaza. Entonces salió del palacio el gobernador Mauricio Vila Dosal, a quien ya lo esperaban el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Pedro Mena Díaz, y otras autoridades, quienes a las 9:10 de la mañana cortaron el listón inaugural de la Gran Muestra de Altares.

Posteriormente, las autoridades realizaron un recorrido por las más de 100 casas mayas improvisadas alrededor del zócalo meridano. El sonido local introdujo música prehispánica y los caracoles y tambores de madera terminaron de darle a la plaza un aire de cultura maya, de tradición y, sobre todo, de recuerdos que traían las fotografías colocadas en los altares cubiertos con manteles blancos con bordados o, más simples, con hojas de plátano.

Pasadas las 10 de la mañana y, tras un breve rosario en honor a los “pixanes”, algunos de los expositores, entre dependencias de gobierno, escuelas y ayuntamientos, incluyendo el de Mérida, comenzaron a repartir la comida, que ocasionó que en instantes se vieran largas filas que los asistentes hicieron para poder disfrutar de una jícara con atole nuevo, un tamal, un pedazo de pan de muerto, un poco de xec y, los más afortunados, un pedazo de pib.

La frescura de los alimentos y dulces tradicionales no solo atrajo a los locales sino también a turistas extranjeros y nacionales, quienes por momentos se detenían para sacar un buen recuerdo con su cámara o entablar una breve, pero enriquecedora charla sobre los alimentos y el por qué de cada cosa que ocupa un lugar en el altar.

Y así se fue la mañana y parte de la tarde del sábado, entre la fiesta de “los muertos que están vivos”, la fiesta del Hanal Pixán.— Gabriel Chan Uicab

De un vistazo

Hanal Pixán en la Plaza

En esta ocasión participaron más de 100 expositores, que desde anteayer comenzaron a armar e instalar sus altares para mostrar una ceremonia con tradiciones arraigadas en miles de familias de todo el Estado.

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