in

Rodulfo G. Cantón, el patriota olvidado (IV)

Piedad Peniche Rivero (*)

¿Por qué Díaz no habría aceptado disminuir el precio de la concesión fijado por la Secretaría de Comunicaciones para la construcción del FCSO ¿Por qué Limantour rechazó el arreglo de pago que le presentó G. Cantón?

El mencionado historiador Allen Wells tiene la hipótesis de que la respuesta a estas preguntas podría estar en la mutilación del territorio de Yucatán que el dictador Díaz tenía en la cabeza desde 1901, cuando el ejército federal se impuso a los rebeldes mayas, concluyendo la Guerra. Precisamente, lo que el gobierno yucateco no había podido hacer tras casi 50 años de costosa y sangrienta lucha. Así, en noviembre de 1902, siendo gobernador Olegario Molina, Díaz decretó la creación del Territorio de Quintana Roo, con un tercio de las mejores tierras del Oriente de Yucatán, que así quedó condenado a su precaria existencia como Estado mono cultivador, sin mencionar su completa subyugación a los intereses nacionales, la derrota política. Por su parte, Quintana Roo sería entregada mediante concesiones a una decena de inversionistas nacionales y extranjeros, entre los cuales, tal vez por razones patrióticas, solo figuraron dos yucatecos, el mismo Molina y el hacendado Rafael Peón Losa, fervientes partidarios de la segregación. Sin embargo, el abandono, los mosquitos y el paludismo se encargarían de mantener prohibido ese Territorio, pero aunque la colonización no avanzara, el precio de las concesiones ya estaba en los cofres federales.

Ahora bien, una pregunta obligada es: ¿cómo le habrá “vendido” el gobernador Molina a su antiguo socio, el patriota Rodulfo G. Cantón, la idea consensuada con Díaz de segmentar nuestro territorio? Quizá como el precio a pagar —y agradecer— por el fin de la Guerra de Castas que el gobierno yucateco no había podido alcanzar? El caso es que no conocemos protesta alguna de Rodulfo al respecto, pero sí sabemos que su amistad política con Molina continuó tras aquel funesto hecho. Rodulfo apoyó decididamente su campaña a gobernador, aceptó la candidatura a la alcaldía de Mérida que le ofreció a fines de 1901 y dos veces fungió como gobernador interino cuando Molina se ausentó del Palacio de Gobierno, en 1902 y 1903. Para nosotros, estos hechos significan que éste hizo una gran faena ante un incauto Rodulfo, cuyos sueños y tantos esfuerzos se evaporaron irremediablemente. Cabe añadir que, pocos años después, en 1908, Rodulfo perdió su entrañable tren Mérida-Peto a consecuencia de la crisis financiera mundial que lo obligó a venderlo para liquidar las deudas del mismo tren, que nunca resultó un buen negocio. ¿A manos de quién lo perdió? De Olegario Molina, quien desde 1907 controlaba Ferrocarriles Unidos de Yucatán (FCUY). Notemos que la Mérida-Peto fue la última línea yucateca en caer en manos de esta compañía monopolizadora del transporte ferroviario y demás infraestructura ligada a la circulación y exportación de henequén.

Sabemos que Rodulfo conservó hasta su muerte la pasión por los trenes, (específicamente el tren Mérida-Peto que construyó), por una carta que escribió a su “amigo” el poderoso Secretario I. Limantour, en septiembre de 1908, cuando se encontraba en la imperiosa necesidad de venderlo. En esta epístola pide su intervención para obtener de los bancos acreedores un plazo que le permitiera pagar sus deudas sin tener que enajenar el tren. Señala que, tras 29 años de luchas, trabajos y sacrificios, y cuando creía tener asegurada una fortuna “no menor de 2 millones de pesos”, resultaba que por “motivos de malevolencia e intrigas”, que no describe, “estoy amenazado de quedar reducido a la miseria”. El Secretario, con elegancia, declinó intervenir.

Así, la venta del ferrocarril, “el asunto más trascendental” de mi vida, escribió Don Rodulfo en aquella misiva, se concretó ese mismo año y representó un golpe mortal, pues su salud se quebrantó de tal manera que, nueve meses después, el 29 de julio de 1909, falleció en París, Francia, a donde viajó con su esposa e hija en busca de curación de la enfermedad que lo aquejaba: posiblemente un cáncer de próstata.

Exdirectora del Archivo General del Estado

 

Síguenos en Google Noticias

República al día

Niñas, víctimas de feminicidio