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Rosa Montero dice haber hecho su mejor novela

Rosa Montero en su más reciente visita a México para presentar “Los tiempos del odio”

“Sin amor no se puede vivir”

Independiente, poco sociable, intuitiva y poderosa, la detective replicante Bruna Husky solo tiene un punto vulnerable: su gran corazón. Cuando el inspector Lizard desaparece sin dejar rastro, la detective se lanza a la búsqueda desesperada y contrarreloj del policía.

Su investigación la lleva a una colonia remota de Nuevos Antiguos, una secta que reniega de la tecnología, así como a rastrear los orígenes de una oscura trama de poder que se remonta al siglo XVI. Mientras tanto, la situación del mundo se hace más y más convulsa, la crispación populista aumenta y la guerra civil parece inevitable.

Bruna tendrá que hacer frente a su mayor temor, la muerte, en una historia que es un certero y deslumbrante retrato de los tiempos en los que vivimos.

“Los tiempos del odio” (Planeta, 2019) es una novela intensa y de acción trepidante en la que están presentes los grandes temas de Rosa Montero: el paso del tiempo, el contacto con los otros para que la vida merezca la pena, la pasión como rebelión frente a la muerte, los excesos del poder y el horror de los dogmas.

En reciente visita a México para promover el tercer título de una serie de la que es protagonista Bruna Husky, la multipremiada periodista y escritora española ofreció detalles de la historia, la que más le ha fascinado en lo personal, según confesó.

“Llevo 10 años al lado de este personaje desde que se lanzó la primera novela, ‘Lágrimas en la lluvia’, y a la que le siguió ‘El peso del corazón’, siendo ésta la tercera pero que se pueden leer de manera independiente, pues no es una historia enorme que necesite 27 libros para contarla”, señaló Rosa, colaboradora del diario “El País”.

“Lo que me hace ilusión con esta serie, como con todos mis libros y le pasa, yo creo, a todos los escritores, es que tenemos la necesidad de escribir acerca de un mundo propio que nos creamos y que ahora compartimos”, añadió en el encuentro con un grupo de representantes de medios de comunicación.

“Leí una vez una entrevista a J. K. Rowling (en que decía) que cuando terminaron los siete años que duró la serie de Harry Potter, un libro por año, se pasó los siguientes doce meses metida en la cama con una depresión horrible, porque sentía que la habían exiliado de ese mundo tan coherente para ella”, dijo.

“Y la entiendo, porque es maravilloso poder crearte un mundo propio con personajes estables que se van repitiendo y que tú puedes ir a visitar a su universo cuantas veces quieras”.

De ahí que se atreva a decir que ser novelista es ser un poco Dios, porque es crear mundos, o un niño con un juguete muy poderoso.

Al retomar la figura de Bruna Husky, Rosa Montero no duda ni un minuto en que es el personaje que más le ha gustado de todos los que ha creado en su vida, desde que hizo su primera novela.

“Bruna es el personaje que siento más cerca de mí, de manera alucinante por supuesto, porque es una replicante de combate y yo soy muy cobarde para liarme a golpes con alguien…”, declaró entre risas.

“Pero en el fondo nos parecemos mucho porque ella sabe que tiene la vida limitada a 10 años y conoce cuál es su fecha en la que acabará su existencia, y por ello no puede olvidar que es mortal… mientras que los humanos vivimos olvidando que somos mortales para poder soportar esa condena que es la muerte”, reflexionó.

“Todos los seres humanos somos así, salvo un puñado de neuróticos como Woody Allen o yo misma, que no podemos olvidar que somos mortales”, reconoció.

“He tenido desde muy pequeña una clarísima obsesión por lo que el tiempo nos hace y nos deshace, lo que me recordaba desde ese tiempo en el que pensaba y me decía a mí misma: ‘Rosita, mira qué tarde tan bonita, disfrútala porque enseguida enseguida será de noche y estarás durmiendo, enseguida enseguida será mañana y estarás en el colegio, enseguida enseguida habrá pasado más tiempo y te habrás hecho mayor, enseguida enseguida habrá pasado más tiempo y se habrán muerto tus padres y enseguida enseguida habrá pasado aún más tiempo y te habras muerto tú’”.

“Este pensamiento que he tenido desde muy pequeña no es para mirarme con horror ni tenerme pena, porque también me recordaba diciendo: ‘Mira Rosita, qué tarde tan bonita, disfrútala’”.

No es inmortal

“A veces la gente cree que es inmortal y vive como decía John Lennon: que la vida es como las maletas y es eso que pasa mientras nosotros nos ocupamos de otra cosa. Pero es algo que a mí no me pasa, porque estoy tan obsesionada con el paso del tiempo que no me ocupo de otra cosa ni nunca me he aburrido porque siempre he sabido que la vida es maravillosa y que había que vivirla intensamente”, dijo.

Y es en eso en lo que también Rosa Montero se parece a Bruna Husky: ambas viven intensamente, aunque Bruna lo hace a bocados, porque solo tiene 10 años para hacerlo. “Éste es uno de esos personajes que tiene miedo de sus propios sentimientos porque cree que las emociones la debilitan… algo en lo que para nada nos parecemos”, aclaró.

Bruna ha vivio una evolución interna en que se rompe la máscara protectora y coraza que la hace un ser frío.

En la primera entrega no tenía amigos y en esta tercera eso cambia, “aunque hasta ahora no asume la responsabilidad de reconocer que tiene un amor de verdad y debe entregarse a él”: el detective Lizard, “un policía tan bruto como ella porque tiene tanto miedo de las emociones como Bruna, por lo que se aman y se odian con amores tórridos y odios furibundos”.

“Sin amor no merece la pena vivir” es el subtítulo de la novela “Los tiempos del odio”, una frase que encierra mucha de la esencia de la obra de Rosa Montero e incluso del interior de la misma escritora española.

“Es el momento en que Bruna debe dar el paso y atreverse a asumir la debilidad en la que te pone amar, porque aunque este sentimiento nos hace frágiles es necesario para nuestras vidas… y si eliges no amar el camino es la muerte”.

Al hablar del género de la novela, la autora de obras traducidas en 20 idiomas afirmó que no puede catalogarse en el de ciencia ficción, sino que es una obra multifacética, “como pasa ahora en la escritura del siglo XXI; es también novela negra, de suspenso, con intriga fuerte, de aventuras y no te da tregua, es existencialista, porque aborda el tema de la muerte y el sentido de la vida, es psicológica y también política y social”.

Sobre ciencia ficción, Rosa Montero lamentó que muchas veces sea mal entendido y se crea que toca solo asuntos esotéricos, sin emoción y que no tendrán nada que ver con la vida.

“La realidad es que la ciencia ficción te da una herramienta metafórica poderosísima para hablar de nosotros, de la condición humana, del aquí y del ahora mismo”.

“Las novelas de Bruna son las más realistas que he escrito, porque habla de los tiempos del odio, que son los que estamos viviendo; de la destrucción de la credibilidad democrática que hay desde hace tiempo y que hace que cada vez más la gente se sienta menos representada por los sistemas democráticos al dejar ver los fallos de este sistema que son la corrupción, hipocresía, falta de igualdad y justicia”.

“Mi novela habla de los tiempos de odio que se dan por los poderes abusivos que manipulan a los jóvenes y los utilizan de peones… pero también es una obra que da esperanza, consuelo, y es una demostración de que si realmente luchas por esos valores en los que crees y no te dejas vencer por la pasividad y el acomodo puedes hacer de este mundo un sitio mejor”, concluyó la ganadora de los premios Qué Leer (2003) y Grinzane Cavour (2005).— Renata Marrufo Montañez

La mejor

“Ésta es la mejor de las tres novelas con el personaje de Bruna Husky y el final es el más emocionante que he escrito en toda mi vida y con todas mis novelas”, declaró Rosa Montero.

Hay para rato

“He aprendido mucho con ese final… aunque no será la última novela que escriba de Bruna, porque la dejo en un lugar tan peculiar, novedoso e intrigante que estoy deseando saber qué pasará con ella. Y si no sigo escribiendo, pues nunca podré averiguarlo…”, advirtió la escritora en su visita a México.

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