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Sandra Nikolai: Tener un perro “es un aprendizaje”

Sandra Nikolai: Tener un perro “es un aprendizaje”
Sandra Nikolai: Tener un perro “es un aprendizaje”

Sandra Nikolai ha tenido desde niña la compañía de perros como mascotas. La necesidad de atención de uno de ellos la llevó a conocer a su futuro esposo, el médico veterinario zootecnista Ernesto Molina Medina, y a algunos caninos los ha retratado en sus cuadros, como la fallecida dálmata Laiza, a la que en un mismo lienzo pintó en diferentes posiciones, y su actual par de sabuesos, Pepina y Sigfrida.

“El amor por los animales por lo general nace en la familia”, señala la pintora. “Si a tu familia no le gustan es muy probable que a ti tampoco”.

Cuando su mamá, Alicia Josefina Martínez Escalante, llegó de Estados Unidos a vivir a Mérida “no conocía a nadie, sus primeros compañeros fueron los perros y siempre los ha tenido”. Aun ahora, la señora Martínez, viuda de don Nicolás Gutiérrez Pinkus, disfruta la convivencia con una mascota canina, de raza salchicha, que de cuando en cuando llega de visita a casa de Sandra.

También lo hace el ejemplar mestizo propiedad de Greta, hija de la pintora. “Como quien dice, tengo cuatro perros”, afirma sonriendo.

Desde la infancia, en su casa —primero la de sus padres, después la propia— han vivido ejemplares de diferentes razas, como pointers, chow chows, fox terriers, dálmatas y labradores, a los que ella describe como “muy fieles, tranquilos”.

El primer labrador que hubo en su familia fue Tip Toe, al que los padres de Sandra adoptaron después de que el perro llegara a Yucatán con un grupo de estadounidenses, entre los que se encontraba el futuro presidente Jimmy Carter, y que por razones que se desconocen lo dejaran en el Club de Patos.

“Adorábamos a ese perro. Por él conocí a mi esposo. Nos dijeron que tenía un problema del oído y cuando lo vio Ernesto dijo: ‘No es del oído, tiene bronquitis’. Me enamoré de él porque curó al perro”, cuenta con humor.

“Cuando mueren, lo sufre uno tanto”, añade. “Pero creo que es un aprendizaje, hasta para los niños. Si dices: ‘Ya no voy a tener otro’ te quedas encerrada en tu amor, cuando ese amor lo tienes que trasladar a otros seres”.

Considera que tenerlos de mascota ofrece lecciones de vida a los propietarios. “No les importa si estás feo, bonito, gordo, flaco, alto, rico, pobre.., tienen una gran fidelidad, un amor incondicional”. Además, “aprendes a tratarlos bien; dicen que la gente que trata mal a los animales trata mal a las personas”.

Pepina llegó a su casa hace seis años y Sigfrida, cinco. Eventualmente Sandra descubrió que las sabuesos tenían una afición: el tomate. “Lo estaba preparando, me iba a hacer otra cosa y se lo robaban”, señala.

A ambas las incluyó en el óleo sobre tela “Vivir y seguir soñando, vivir y soñar para siempre”, que presentó en una exposición de la galería Cinco + Uno. “Dije: ¿Quién va a comprar un cuadro donde estén los perros? Y se vendió…”.— (Por Valentina Boeta Madera).

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