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Se conjugan la luz y la oscuridad

Es la fotografía expandida el eje de una exposición

Hace un par de décadas, en aquellos tiempos en los cuales la fotografía a nuestro alcance era prácticamente toda analógica, cuando era necesario abrir un cartucho de película virgen o una caja de papel fotográfico sin imprimir, la advertencia impresa —en todos los idiomas— era contundente: “abrir en oscuridad absoluta”, a riesgo de perder un material que todavía no se había comenzado a utilizar. Ni siquiera la penumbra del minúsculo foco rojo ampararía ese momento…

Con esa frase en el encabezado de toda la acción, un colectivo de estudiantes de la Licenciatura en Artes Visuales de la Escuela Superior de Artes de Yucatán presenta una exposición curada por Omar Said, cuyo punto de partida y leitmotiv es precisamente esa herramienta fotográfica: la luz, que en esta muestra ocupa un doble protagonismo, en diálogo con el espectador y como insumo principal para los autores.

En “Leer la fotografía” (2014), Richard Salkeld escribe cómo la imagen captada por la cámara está hecha de tiempo y luz. Y que gracias a este binomio, así como percibimos el mundo visible, sus colores y formas, la luz así también lo puede cambiar.

Salkeld incluye también una frase del filósofo Walter Benjamin en “Pequeña historia de la fotografía” (1931) en la que el académico alemán dice que, si bien para el espectador no hay dificultad en percatarse a grosso modo de la manera de andar de la gente, “…seguro que no sabemos nada de su actitud en esa fracción de segundo en que se alarga el paso” y que “la fotografía, en cambio, la hace patente con sus instrumentos auxiliares: la cámara lenta, las ampliaciones. Solo gracias a ella tenemos noticia de este inconsciente óptico, igual que del inconsciente pulsional solo sabemos gracias al psicoanálisis…”.

Lo que en tiempos de Benjamin eran los “instrumentos auxiliares” hoy va más allá de sus límites convencionales y por eso en la exposición se habla de fotografía expandida: cruces interdisciplinarios, interacción con medios y lenguajes distintos y desdoblamiento de la imagen fotográfica para “abrir sus campos de significación”.

Por eso en esta exposición el visitante no se encontrará con fotografías en el sentido tradicional sino en dispositivos e instalaciones en las que se exploran medios como el vídeo, la recuperación de imágenes del pasado, la intervención directa, las estructuras de backlight y otros recursos de indagación artística. El punto en común, por supuesto, es la protagonista de siempre: la luz. Y a través de ella se tiene acceso al mundo nostálgico, curioso, íntimo, inquietante o fortuito de Melissa J. Cantú, Alfonso Carrillo, Marcio Cruz, Lorenzo Góngora, Valentina Lara, Anna Karen Miranda, Anaí Puerto, Montserrat Ramírez, César Rendón, Anel Suaste y Gloria Téyer, y al modo como cada uno de ellos confiere a la fotografía un territorio extendido que sin razones explícitas se puede descubrir precisamente al iluminarse al encuentro con el espectador.

La muestra colectiva, fruto del Taller de Fotografía de la ESAY, se encuentra abierta en la planta baja del Museo Fernando García Ponce desde el jueves 6 de junio.— María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

 

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