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Ser adicto es más común

La edad en la que una persona se vuelve adicta es cada vez menor

Registran cambio en el perfil social y tipos de abusos

GUADALAJARA (Notimex).— La académica del Departamento de Psicología, Educación y Salud del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), Noemí Gómez, puntualizó que el perfil social de la adicción ha cambiado de manera sustancial en los últimos tiempos.

En entrevista con Notimex agregó que en la actualidad las poblaciones más vulnerables son los niños y las mujeres. “A nivel nacional, en 2013 aparecían dos mujeres por cada ocho hombres adictos y en 2017 la estadística habla que por cada ocho hombres adictos hay seis mujeres”.

Resaltó que ha aumentado sustancialmente “el problema de ingreso de las mujeres al campo de las adicciones, quienes están siendo víctimas de múltiples abusos en estos procesos adictivos en el momento del consumo”.

Manifestó que el ingreso al consumo de drogas ha bajado las edades, “ahora se encuentran ingresos de niños de ocho años, aunque la estadística habla de una media de 11 años”.

La investigadora mencionó que la complejidad del tema “lleva a abordarlo con relación a la ruptura del tejido social, del mapa crítico de la violencia, los problemas de pobreza, y el cambio social y cultural de la época”.

Añadió que todas estas circunstancias “van definiendo un caldo de cultivo social nacional para el aumento del consumo de drogas y consecuentemente para la agudización del problema de las adicciones”.

Puntualizó que se piensa que la responsabilidad es exclusiva de la familia o se culpa al adicto. “No es que sea una víctima inocente y no tenga libre albedrío, pero son seducidos y abandonados”.

La especialista comentó que se vive en una época “donde el foco es la ética del querer, que tiene que ver con una época de consumo y una época de hedonismo, de la búsqueda del placer”.

“En la actualidad, para sentirte incluído es: cuánto pueden consumir en las gamas de la vida, cuántas cirugías plásticas puedes costearte, cuánto puedes gastar en el casino, qué marcas puedes tener, cuánto puedes viajar, a qué gimnasio vas, cuántos videojuegos tienes, con cuántos y quiénes estás conectado en redes sociales, qué tipo de alcohol tomas… hasta llegar al consumo de drogas”, dijo.

Expresó que es una época en donde “el foco es cuánto tienes para consumir, cuánto tienes para producirte placer, con quiénes y cómo, lo cual hace un caldo de cultivo con múltiples seducciones de ofertas de ‘felicidad’ aparentemente a bajo costo”.

“Hay consumidores de muchas cosas: pornografía, videojuegos, casinos, etc., pero hay personas con predisposición tanto bioquímica como por una historia familiar o condición social, lo que las hace adictas”, dijo.

Explicó que cuando las personas son adictas “comienzan una carrera para convertirse en seres desechables, porque empieza un proceso de destrucción de los principales vínculos que los conduce a procesos delictivos de distintos niveles”.

Apuntó que trascurre tiempo para que la familia se dé cuenta que un familiar tiene problemas de adicción, “porque se presenta en el caso de los hijos en la adolescencia y se confunden ciertos rasgos característicos de la adolescencia con consumo de drogas”.

Puntualizó que se dan cuenta sólo hasta que hay evidencias “más fuertes como robos en casa, expulsiones en la escuela, pleitos constantes, etc.”

Fragilidad familiar

La familia se ha visto desdibujada en su influencia hacia los integrantes por múltiples situaciones: los dos padres tienen que salir a trabajar, hay mucho cambio de residencia, tienen menos tiempo, también están en búsqueda constante.

Tiempo de negación

A pesar de que se encuentra droga en la casa o en las pertenencias de algún integrante de la familia pasa un tiempo de negación antes de pedir ayuda profesional y mientras tanto se da la destrucción del familiar y ésta va en aumento antes de que comience el tratamiento.

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