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Sergio Pitol, un autor de culto para muchos

A un año de su fallecimiento sus colegas lo honran

CIUDAD DE MÉXICO (Notimex).— El escritor mexicano Sergio Pitol Demeneghi, quien consideraba al cine como su “ventana al mundo”, encontró en la literatura la forma más eficaz para dirigir su vida.

Pitol es considerado uno de los grandes escritores de la literatura latinoamericana, además su trabajo ha sido traducido al francés, alemán, italiano, polaco, húngaro, holandés, ruso, portugués y chino. En sentido inverso tradujo unas 40 obras literarias de autores indispensables en las letras en el mundo.

El pasado 9 de abril, fue recordado por amigos y colegas en una sesión solemne organizada por la Academia Mexicana de la Lengua en la Sala “Manuel M. Ponce” del Palacio de Bellas Artes, en la que participaron Margo Glantz, Felipe Garrido y Adolfo Castañón.

“Esta es una sesión de duelo para tratar de consolarnos de la ausencia de Sergio Pitol. La pérdida de un ser querido siempre es una suerte de mutilación, y si eso lo reconoce alguien no tan cercano a él, yo lo reconozco, lo quise mucho, imagínense lo que será para otros, para la AML (Academia Mexicana de la Lengua) y para la cultura mexicana en general”, expresó Adolfo Castañón.

Nacido el 18 de marzo de 1933, Pitol desde que era un niño dedicó tiempo para leer a grandes autores como Dostoievski, Tolstoi, Gogol o Faulkner, afición que contrajo tras la muerte de sus padres y hermana, y después de haber enfermado de malaria, circunstancia que lo dejó en cama seis años.

Poblano de nacimiento, residente en Veracruz, Pitol estudió Derecho y Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la que fungió como profesor, extendiendo la enseñanza de sus conocimientos en la Universidad Veracruzana y en la Universidad de Bristol.

En 1960 inició una prominente carrera diplomática por diversos países del mundo en los que se desempeñó como embajador en Praga (1983-1988), y como agregado cultural en Belgrado, Varsovia, París, Budapest, Moscú, Roma, Pekín y Barcelona, en estas tres últimas naciones residió a causa de su formación y trabajo.

Polifacético en sus actividades, tradujo numerosas novelas al castellano de autores clásicos como Jane Austen, Joseph Conrad y Henry James, entre otros. Colaboró en las editoriales Seix Barral, Tusquets y Anagrama durante su estancia en Barcelona.

Dotado de gran prestigio intelectual, dedicó parte de su vida a la difusión y promoción del vasto legado cultural de México en el mundo, a través de actividades artísticas y literarias, expresadas en los volúmenes “El arte de la fuga” (1996) y “Pasión por la trama” (1998).

Considerado como autor de culto, sus obras han sido criticadas de buena forma, llegando, incluso, al elogio por su estilo narrativo, caracterizado por anotaciones autobiográficas, reflexiones sobre arte, crónicas o impresiones acontecidas en sus viajes.

Sus aportaciones a la literatura han quedado plasmadas en escritos como “No hay tal lugar” (1967), “El tañido de una flauta” (1973), “Infierno de todos” (1971), “Asimetría” (1980), “La vida conyugal” (1991), “Tríptico de Carnaval” (1999), “Cuentos completos” (2005), entre muchos otros.

Lo anterior hizo que recibiera importantes reconocimientos entre los que destacan, el Premio Nacional de Novela de México (1973), Premio Javier Villaurrutia (1981), Premio Nacional Bellunesi Che Hanno Onorato la Provincia in Italia e nel Mondo (2000), Premio Nacional Francisco Javier Clavijero de México (2002), Premio Cervantes (2005).

Pitol falleció el 12 de abril de 2018, a los 85 años en su casa de Xalapa, Veracruz, por complicaciones de una afasia progresiva.

 

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