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Sin bibliotecas los planteles públicos de todo el país

Foto: Megamedia

Carencia en las escuelas

A pesar de que los alumnos de educación básica son quienes más disfrutan de la lectura, irónicamente son quienes estudian en escuelas públicas los que enfrentan el problema de no contar en sus planteles con bibliotecas debidamente estructuradas paras potencializar el placer de la lectura, señaló la Dra. Martha Delia Castro Montoya, especialista de la Universidad Veracruzana, quien ofreció este viernes una conferencia al respecto en el marco de la última jornada de la 25 reunión anual de bibliotecarios de la Península, que tuvo por sede el auditorio “Manuel Cepeda Peraza” del Centro Cultural Universitario de la Uady.

La ponente, quien dictó la conferencia “Historia y estado actual de las bibliotecas escolares en México desde la perspectiva IFLA-UNESCO”, añadió que contrario a lo que pasa en las primarias públicas, en las escuelas de educación secundaria y bachillerato las bibliotecas cuentan con una mejor estructura administrativa, personal especializado, pero cumplen con una labor de apoyo académico para estudiantes que una opción franca de fomento a la lectura.

Sin embargo, con el paso de los años las estructuras, formas y funciones de las bibliotecas se estancaron o no evolucionaron, siendo el problema más latente en las primarias públicas, toda vez que en las privadas las instituciones se preocupan por acercar a sus alumnos a los servicios que ofrece, para hacer uso de ellos.

“No hay un número exacto de bibliotecas escolares, se cree que hay aproximadamanete 243,000, a lo mejor una por plantel”, dijo.

Sin embargo, existen muchos centros educativos que concentran alumnos de niveles desde preescolar hasta bachillerato y que sólo tienen una biblioteca.

“Lo que ha propiciado el rezago de muchas bibliotecas es que no se han implementado los lineamientos que promueve la Unesco para que estos espacios sean verdaderos promotores de la lectura en los estudiantes: se debe contar con acervos debidamente clasificados y catalogados, crear una estructura que permita a los alumnos sacar libros y leerlos en casa, fomentar círculos de lectura, capacitar al personal para el manejo, administración y evaluación de las mismas, etc.”, subrayó.

“En las primarias el problema estriba en que si bien existe un creciente interés por la lectura por parte de los alumnos, lo cierto es que las bibliotecas no están cumpliendo del todo con su labor de fomentar lectores y escritores; pueden deberse a varias cosas pero quizá lo más grave está en que éstas se asignan a un maestro bibliotecario, uno que tiene que estar en sus horas ante el grupo y que no le puede dedicar el tiempo que necesita la administración de una biblioteca; esto no ocurre en el nivel secundaria o bachillerato, donde hay personal asignado para esta tarea y poseen nociones para ofrecer mejores servicios”, apunto.

La ponente destacó la importancia de que las bibliotecas promuevan la lectura y la escritura por el placer de disfrutar ambas, y que las bibliotecas no sean sólo espacios para investigar y hacer las tareas escolares.— Emanuel Rincón Becerra.

Orígenes

Los orígenes de las bibliotecas escolares se remontan hacia mediados de los años 20, cuando se crearon estos espacios como parte importante del proceso de desarrollo de la educación en el país.

Se estancan

Con el paso de los años las estructuras, formas y funciones de las bibliotecas se estancaron o no evolucionaron.

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