in

Su ridiculez hace reír a Mérida a carcajadas

Foto: Megamedia

La exageración, vía de comicidad en un montaje

Un clarinetista interpreta una pieza mientras entra por el acceso principal a la zona de luneta del Teatro José Peón Contreras. De inmediato, quienes ocupan los asientos voltean a ver al personaje para saber qué pasa...

La pieza termina y el músico se dirige al otro lado de la sala para seguir tocando hasta subir al escenario y desaparecer tras bambalinas. Enseguida surgen en escena los primeros personajes, dos hombres de buena posición económica que arden en ira por el desprecio del que han sido objeto por dos damas a las que habían ofrecido matrimonio.

Así se inicia la trama de “Las preciosas ridículas”, de Moliére, que se presentó anoche y el jueves como parte del Mérida Fest con la Compañía Nacional de Teatro y la adaptación de Octavio Michel, quien además la dirige.

La obra cautivó a la audiencia, que llenó el teatro hasta el tercer nivel.

El juego de palabras obliga al espectador a estar muy atento de lo que se dice para entender no solo la historia, sino también disfrutar del ingenio del relato.

Los actores, nueve en total, incluido el clarinetista —que tiene también una participación dramática—, demostraron la calidad de su formación escénica, con personajes de características muy definidas que hicieron las delicias del público.

Madeón y Cathos, las preciosas ridículas, cautivaron con su peculiar encanto, sus aires refinados y sus actitudes coquetas y atrevidas para tratar de conquistar a los dos jóvenes supuestamente sofisticados, que en realidad son los lacayos de los dos hombres a los que previamente despreciaron.

Los actores que los personificaron aportaron numerosos momentos graciosos a la historia con su forma de moverse y la gesticulación exagerada, algo común para todos los papeles, incluido el de la criada Olga, que remarcó la expresión corporal en su singular andar.— Iris Ceballos Alvarado

Primera ocasión

Es la primera vez que la Compañía Nacional de Teatro ofrece la obra en Mérida. Planea llevarla de gira a otras ciudades.

Vestuario

Los coloridos vestuarios, modernizados en el caso de las “preciosas ridículas”, fueron el factor llamativo en el escenario, provisto únicamente de un sofá y un sillón.

Respuesta

El público rió a lo largo de la obra, con duración de una hora, y hubo quienes no pararon de hacerlo a carcajadas. El elenco ubicó al público en el siglo XVII.

Síguenos en Google Noticias

Viable, amparo contra un nuevo impuesto