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Sus cenizas ya descansan

El padre Eugenio Theisen dejó un legado de amor

Entre cantos en lengua maya y múltiples muestras de cariño, las cenizas del presbítero Eugenio Theisen, M.M. descansan ya en una cripta de la comisaría meridana de San Antonio Tzacalá, donde por 15 años realizó su ministerio de amor entre cientos de personas que le recuerdan con afecto.

Una ceremonia eucarística a las afueras de lo que fue la casa principal de la exhacienda, 30 kilómetros al sur de Mérida, enmarcó el emotivo acto, el cual se complementó con la instalación de una muestra gráfica e informativa sobre la obra de los Misioneros de Maryknoll preparada por Grupo Megamedia y Diario de Yucatán y una compilación de imágenes del álbum familiar del padre Eugenio que preparó para su exhibición su sobrino, Daniel Theisen, encargado de depositar la urna con las cenizas de su tío en la cripta construida para tal efecto, al interior de la capilla del lugar.

La misa fue concelebrada por el padre John Patrick Martin, M.M., los presbíteros diocesanos Carlos Ismael Caamal Zi y José Guadalupe Pech Balam, junto con los diáconos Ángel Barahona Zapata y Francisco Puigcerver Castro.

La ceremonia eucarística dio inicio poco después de las 5:30 de la tarde, se caracterizó por cánticos en lengua maya, incluyendo el Padre Nuestro, así como la lectura del Evangelio, en español y maya.

En su homilía, el padre Martin explicó que la semilla del amor que el padre Eugenio sembró entre los habitantes de esta comunidad ha brotado, crecido y dado fruto, que se manifiesta en una comunidad unida, participativa y solidaria.

Destacó que la muerte del padre Eugenio, en diciembre pasado, causó gran dolor entre aquellos que le conocieron de cerca durante los 15 años que laboró llevando la palabra de Dios y dedicándose a aliviar las penas de los marginados y apartados de su amor.

Personas de comunidades circunvecinas que conocieron al padre Eugenio compartieron testimonios de su paso por esos lugares. La emoción dio pie a voces que se quebraron por cuanto había hecho por ellos y porque lo van a extrañar.

María Luci Martín, vecina del lugar, dijo que el padre Eugenio siempre se preocupó porque los fieles se sintieran orgullosos de sus raíces mayas y su lengua, les invitaba a cantar en lengua maya, a orar y leer el Evangelio en ese idioma, a sentirse orgullosos de su forma de vestir, de sus tradiciones.

El sobrino del padre Eugenio, Daniel Theisen, recordó que su tío siempre le hablaba de las cosas maravillosas que vivió en Yucatán, explicó que si bien casi toda su vida vivió en Chile llevando su apostolado, los últimos 15 años en Yucatán fueron los que con más cariño recuerda, pues a pesar de haber llegado a estas tierras con 70 años de edad, siempre se mantuvo firme a su misión trabajando por las comunidades más necesitadas y desamparadas.

Luego del depósito de las cenizas hubo un convivio.— Emanuel Rincón Becerra

 

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