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Tailandia reactiva el turismo

Una colorida estatua que representa un gigantesco ogro guardián en el aeropuerto de Bangkok

Atraerá a unos 129,000 foráneos de julio a octubre

BANGKOK (EFE).— Los turistas y viajeros vacunados contra el Covid-19 podrán visitar a partir del 1 de julio la paradisíaca isla de Phuket en Tailandia sin tener que pasar la cuarentena obligatoria, de acuerdo con un plan del gobierno anunciado ayer para estimular el renqueante sector turístico.

La popular playa de Patong, famosa por albergar antes de la pandemia un desenfrenado ocio nocturno, muestra estos días un aspecto fantasmagórico con bares, masajes, tiendas y hoteles cerrados a cal y canto desde marzo de 2020, cuando Tailandia comenzó a restringir la entrada a turistas procedentes del exterior.

“Phuket es la zona del país que recibió el golpe más fuerte (por la pandemia) por su gran dependencia de las llegadas desde el extranjero”, asegura Markland Blaiklock, subdirector ejecutivo de Centara Resort, una de las cadenas hoteleras más grandes de Tailandia.

Sector clave

El sector del turismo es uno de los motores claves de la economía tailandesa, responsable de alrededor del 20% de su producto interno bruto y el que sufrió la mayor pérdida derivada de la pandemia de Covid-19.

En 2020, las llegadas se desplomaron un 85%, de los 39.9 millones de turistas que arribaron en 2019 a los 6.7 millones que entraron el año pasado antes del cierre de las fronteras y apenas 28,700 entre enero y abril de este año, según datos oficiales.

Para salir del letargo y darle una bocanada de aire al sector, las autoridades optaron por impulsar un programa piloto bautizado como Phuket Sandbox (el arenero de Phuket), que, según las estimaciones oficiales, espera atraer durante el tercer trimestre del año a unos 129,000 turistas foráneos y generar 11,400 millones de baht (alrededor de 7,319 millones de pesos de acuerdo con el tipo de cambio).

La isla de Phuket, también conocida como “la perla de Andamán”, albergará esta iniciativa que, en caso de ser un éxito, se extenderá a otras islas, como Tao, Samui y Phangan, antes de hacerlo por todo el país a partir de octubre.

Según el plan, los visitantes deben proceder de países con índices de infección moderados o bajos y haber recibido la pauta completa de la vacuna contra el Covid-19 al menos dos semanas antes del viaje, además de mostrar un test con resultado negativo reciente antes de embarcar.

Durante su estancia tendrán libertad de movimiento a lo largo de la isla, pero solo podrán viajar al resto del país una vez transcurran 14 días y superen tres pruebas para detectar el virus (a la llegada, el sexto día y el decimotercero).

Vacunas al 70%

Uno de los requisitos impuestos por el gobierno para dar luz verde al programa piloto es que la isla haya vacunado al menos al 70% de la población con una dosis, o unas 333,000 personas.

Un hito que se espera alcanzar a final de este mes y que contrasta con los bajos números de la campaña de vacunación nacional, con alrededor del 8.72% de la población con al menos una dosis, datos en los que se incluye Phuket.

Antes de la pandemia los viajeros procedentes de China suponían casi un tercio de todas las llegadas, por lo que los dueños esperan que se levanten pronto las restricciones de viaje, al igual que los turistas desde Singapur, uno de los lugares donde más interés ha levantado la iniciativa.

“La situación puede cambiar, pero el escenario pinta muy bien”, dice Krystal Prakaikaew Na-Ranong, confundadora y propietaria del lujoso hotel The Slate.

El programa también suscitó cierto escepticismo y polémica por la escasa claridad a la hora de explicar algunos criterios o la de momento sugerencia de obligar a los turistas a llevar una pulsera de geolocalización que facilite un posible rastreo de contagios.

“Existen muchos riesgos (de posibles rebrotes), pero el principal objetivo es cerrar esas pequeñas grietas para minimizar los riesgos”, remarca Krystal.

Ocupación realista

Markland Blaiklock, subdirector ejecutivo de Centara Resort se muestra optimista, pero con cautela, respecto al programa y prevé una ocupación “realista” de entre el 20% y 30% y alcanzar el 50% a partir de noviembre, cuando inicia la temporada alta.

“Tiene sentido elegir una isla, donde se puede controlar estrictamente las entradas. También la región que sufrió el mayor impacto así tiene la oportunidad de recuperarse antes. No se llegará a los niveles de antes de la pandemia, pero serán suficientes”, menciona Blaiklock, cuya cadena se prepara para reabrir varios hoteles cerrados en Phuket desde abril de 2020.

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