in

Tala de árbol por la oficina

Árboles y postes derribados por el huracán “Isidoro”

Renglones

Margarita Díaz Rubio (*)

Ni caso me hicieron. Sentí que el árbol lloraba pues sus gemidos se demostraban en el temblor de sus ramas que eran cortadas de manera inmisericorde.

Señora: ¿Por qué cortan un árbol que seguro tiene más de 20 años?

Su respuesta fue que la casa sería una oficina y el árbol estorbaría.

Señora: Usted está a tiempo. No lo corte. El árbol le daría sombra a los automóviles de los futuros clientes. ¿Sabía que Isidoro derribó más de 40,000 árboles? ¿Por qué tira uno más?

La respuesta llegó de inmediato y con voz altanera: “Considero que a usted no le importa. Tengo permiso del Ayuntamiento y lo voy a hacer. Vea usted el papel”.

Señora: Somos los ciudadanos, no la autoridad la que debería defender el entorno en que vivimos. ¿Se da usted cuenta de esto?

Todo fue inútil. Los tres hombres al que les fue encargado el arboricidio me miraron y bajaron los ojos.

La futura oficina, próxima a inaugurarse, luce sin el árbol que podría tapar el anuncio lumínico que están colocando.

Presidenta del Patronato Pro Historia Peninsular (ProHispen). mardipo1818@gmail.com.

 

Caso Ivonne Gallegos se investiga como feminicidio: Fiscalía