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Tener mascotas caninas ayuda a reducir emociones negativas

La persona apegada a su perro y que respeta sus derechos recibe beneficios emocionales de su canino.

MÉRIDA.- Previenen sentimientos de soledad, ansiedad y depresión; favorecen demostraciones de afecto, ayudan a enfocarse en temas diferentes de los problemas personales, y fomentan en los niños la capacidad de juego y socialización.

Los beneficios de tener un perro de mascota se pueden deducir de la convivencia diaria con el canino, pero las Ciencias Sociales también dan fe de esas ventajas.

En 2016, Ana Cristina Dájer Zapata optó al título de licenciada en Psicología por la Universidad Marista de Mérida con la tesis “Diferencias en afecto positivo según respeto y vínculo con mascota canina”, en la que concluyó que “las personas que simultáneamente experimentan un alto apego con sus mascotas caninas y respetan el derecho de las mismas desarrollan un menor afecto negativo general, aspecto que puede considerarse útil desde la prevención primaria y reducción de riesgos en Psicología”.

La profesional, actualmente maestra en Terapia Familiar y de Pareja y estudiante de la Maestría en Orientación y Psicología Clínica, indica al Diario que los resultados del trabajo señalan que, si bien un perro no puede sustituir la relación de un ser humano con otro, sí ayudaría a la persona a prevenir emociones negativas y facilitaría su forma de relacionarse con los humanos. “Los niños que tienen problemas de socialización pueden tomar a la mascota como un facilitador social y como fuente de compañía. Cuando acarician o hablan con el perro aprenden que hay reglas y formas de dirigirse a alguien”, señala.

“De igual forma, cuando una persona presenta dificultades para relacionarse o bien es muy tímida, hablarle al perrito puede ser un ejercicio de preparación. Las mascotas fomentan una mejora en la expresión de emociones en forma verbal y no verbal. Y cuando las fibras de los pelos del perro entran en contacto con la mano humana producen una sensación que hace que se reduzca la ansiedad”, explica.

“Distintos autores han comprobado que beneficia mucho tener una mascota canina. Hay perros de compañía que ayudan a las personas ante un ataque de pánico; en los niños fomentan la demostración de afecto”.

Perfil

En el estudio, que duró un año y medio, se aplicó un instrumento de investigación a 230 personas de 20 a 40 años que tuvieran al menos un perro y estudios mínimos de bachillerato, a las que se contactó en visitas a parques y por medio de grupos de rescate de animales.

De acuerdo con la psicóloga Dájer Zapata, se encontró que el sentimiento de apego por el perro no depende de la raza del canino, la manera en que llega a casa (por regalo, compra o adopción) o el tiempo que se le ha tenido (en este caso, de un mes a 15 años). Lo que sí es determinante es la conciencia del dueño sobre el respeto que merecen los derechos de los animales.

“La conclusión fue que los afectos negativos resultaron menores en personas que tenían perros, estaban apegados a ellos y respetaban sus derechos como animales”.

Los hallazgos podrían servir para sentar las bases de programas terapéuticos con caninos. “Sería una forma en la cual se ayudaría a la gente y también se reduciría el índice de animales en las perreras. Hay mucha gente con necesidad de sentir afecto de un ser vivo”, afirma.

En la defensa de la tesis aclaró que la investigación no sostiene que sea posible que un animal reemplace el afecto humano. “Ese concepto se llama antropomorfizar al animal e incluso podría considerarse un rasgo patológico, ya que no es lo óptimo para el desarrollo del ser humano”.

“Es importante mencionar que con el tiempo la interacción con los animales tiene un impacto positivo en el desarrollo personal a nivel fisiológico, psicológico, social y cultural”.— Valentina Boeta Madera

Apegados

En la investigación de su tesis de licenciatura, la psicóloga Ana Cristina Dájer Zapata encontró que son los hombres los que sienten más apego por sus mascotas caninas.

Evidencia

La profesional señala que hay evidencia de que el contacto con animales puede ser terapéutico para las personas.

Bidireccional

Una de las conclusiones del estudio es que los beneficios del apego humano-animal los reciben ambas partes.

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