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Tiempo y violencia en “La semana de colores”

La escritora mexicana Elena Garro, que este mes cumple 22 años de fallecida
La escritora mexicana Elena Garro, que este mes cumple 22 años de fallecida

“La vida está hecha de pedazos absurdos del tiempo”: Elena Garro

Este mes se cumplen 22 años del fallecimiento de la escritora mexicana Elena Garro, una de las autoras más extraordinarias de las letras hispanoamericanas.

Feminista, luchadora social, defensora de los derechos humanos, en su tiempo la poblana fue una escritora vetada, desprestigiada, calificada de comunista y loca por el gobierno en turno, pero que revolucionaría el teatro y la literatura en México y en Hispanoamérica.

“En toda la producción de Elena Garro el gran protagonista es el tiempo; un tiempo regido por la poesía y no por los convencionalismos occidentales; un tiempo despojado de fronteras donde irrumpen la vigilia y lo onírico, lo cotidiano y el mundo del más allá, un tiempo donde se entrecruza el pasado con el presente y se vislumbra el futuro conformando un solo tiempo”, indica Patricia Rosas Lopátegui en un texto publicado por la UAM sobre “La magia innovadora en la obra de Elena Garro”.

Precursora del realismo mágico

Patricia Rosas hace hincapié en que es Elena, y no Gabriel García Márquez, como siempre se ha creído, la precursora del realismo mágico en la narrativa de Hispanoamérica con su novela “Los recuerdos del porvenir” (1963), ya que “Cien años de soledad” es posterior (1967).

Sin embargo, el error se entiende dado que por su activismo, la literatura de Elena Garro por mucho tiempo se leyó clandestinamente y era prácticamente desconocida.

Eso sin tomar en cuenta que se dedicó más al periodismo que a la literatura por temor a opacar a su marido, el escritor Octavio Paz, con quien vivió un matrimonio tormentoso.

La escritora Elena Garro con su esposo Octavio Paz
La escritora Elena Garro con su esposo Octavio Paz

En su narrativa se unen, como en ninguna otra, la cosmovisión mágica, sabia y premonitoria de los antiguos mexicanos, la fantasía, lo sobrenatural.

También la poesía, la ciencia, la historia, así como los anhelos de la autora por la justicia, la igualdad, la libertad, el respeto y la pluralidad.

Su manejo de la temporalidad, consideran algunos académicos, es lo que ha propiciado que se incluya a Elena en géneros tan representativos del Siglo XXI como la literatura fantástica y el realismo mágico.

Emblemático libro

De toda su producción, que incluye teatro, guiones cinematográficos, poesía, novela, cuento y artículos periodísticos, nos referiremos al relato que da nombre a uno de sus libros más emblemáticos, “La semana de colores” (1964).

En ese relato lo que más llama la atención es la personificación del tiempo en Don Flor (El Siglo).

Indica Laura López Morales en su texto “Las rupturas del tiempo” que Don Flor “es el dueño de los días, el tejedor de canastas y el amo de los colores".

"Sus poderes le permiten entretejer los siete días con los siete colores del arcoiris, a los que además asocia los siete pecados capitales y sus respectivas virtudes”.

Violencia contra la mujer

Las mujeres de los días de la semana de colores, bajo el yugo de Don Flor, son violentadas a las que se atribuye un color, un pecado y una virtud:

Domingo: lujuria-largueza (color negro); Sábado: pereza-castidad (rosa); Viernes: orgullo-diligencia (morado); Jueves: cólera-modestia (naranja); Miércoles: envidia-paciencia (verde); Martes: avaricia-abstinencia (amarillo); Lunes: gula-humildad (azul).

A su vez, las dos niñas, Eva y Leli, personajes frecuentes en los relatos de Elena Garro y que funcionan como hilo conductor entre los mismos, representan la inocencia y la curiosidad, porque siempre están haciendo preguntas.

Además, son las únicas que pueden ver a Don Flor (que se supone que está muerto) y la casa de la semana de colores.

Referencia bíblica

Algunos autores ven una referencia bíblica en el personaje de Eva, pues es la primera en preguntar y renegar del tiempo, de estar fuera de él o tener un orden o percepción temporal diferente al de su padre o los adultos que afirman “Hay un orden, y los días son una parte de ese orden”.

“—¿Qué día es hoy? —preguntó Eva a la hora de la comida”. La respuesta de su padre es “Viernes”, y Eva suelta un suspiro de indignación.

Las semanas no se sucedían en el orden que creía su padre. Podían suceder tres domingos juntos o cuatro lunes seguidos. Podía suceder también lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo, pero era una casualidad. ¡Una verdadera casualidad!”

Contra el orden establecido

El orden temporal tradicional, así como el orden establecido, “lo que debe ser”, se contrapone al desorden del tiempo.

La Semana Santa con sus días blancos, a la semana de colores con sus pecados, ese espacio infernal donde las niñas perderán la inocencia, un mundo lleno de olores, imágenes, texturas y colores.

La teoría de la relatividad de Einstein tuvo gran influencia en la literatura de Elena Garro, como ella misma declaró, que en su casa se hablaba mucho del científico.

Sin embargo, no se hace hincapié de ello al hablar de su obra, como indica la periodista cubana Dainerys Machado Vento:

“Casi nunca se lee su creación desde una perspectiva científica ni filosófica. Garro permanece condenada a interpretaciones intimistas, las mismas a las que son sometidas los textos de cientos de mujeres brillantes en todo el mundo; como si la cocina y la alcoba fueran sus únicos espacios de saber”.

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