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Toda una vida ayudando

La religiosa teresiana Aurora del Rivero Heredia recibirá un reconocimiento por su labor en Tizimín

Reconocimiento para la hermana Aurora del Rivero

La emoción se apodera de la religiosa Aurora del Rivero Heredia al recordar la labor que realizó en las comunidades de Tizimín, la cual cambió la vida de cientos de personas, que recibieron asesoría sobre cultivos, dotación de sistemas de riego, cursos y microcréditos para ayudarlas a salir adelante.

Religiosa de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, la hermana Aurora sabe bien lo que sembró en Tizimín con su trabajo y por ello la comunidad la recuerda con cariño. Como prueba de esto, la sociedad civil, por medio de la Junta de Asistencia Privada del Estado de Yucatán (Japey), le entregará un reconocimiento pasado mañana sábado.

La hermana Aurora vivió 30 años en Yucatán, pero no de corrido, pues tuvo varias encomiendas en otros estados. Los últimos 12 años de actividad en la congregación los hizo en Tizimín, de donde partió en 2015 para regresar a Mérida por breve tiempo, para luego seguir su camino hacia Palizada, Campeche, comunidad de la que es originaria y donde vive su retiro acompañada de su familia.

Agradecida

Sobre el reconocimiento que le otorgarán, expresa estar muy agradecida con Dios porque es algo que no esperaba, ya que hace cinco años dejó tierras yucatecas por motivos de salud.

Ahora, durante su retiro, recibir la noticia de este reconocimiento es para ella una manifestación más del Señor que se hace presente en su vida.

La distinción se le otorgará a la religiosa por la labor que realizó en Tizimín y las comunidades mayas.

Desde 2003 y hasta 2015 la hermana Aurora vivió en esa población del oriente del Estado, los primero seis años como directora del Colegio Teresa de Ávila y otros seis trabajando en la Fundación Ayuda para Ayudar, que preside Rogelio Molina Casares y de la que ella es vicepresidenta, además de representante legal.

En estos últimos meses en los que diversos fenómenos meteorológicos han afectado a Tizimín, varias personas de la comunidad se han puesto en contacto con ella al recordar toda la ayuda que recibieron de su parte cuando el ciclón “Wilma” azotó ese municipio en 2005.

Cuenta que al ver los daños ocasionados por “Wilma” no se quedó con los brazos cruzados, supo que debía hacer algo y mandó fotos por internet a personas en distintos lugares pidiendo apoyo.

“A veces la gente quiere ayudar cuando hay un desastre, pero no confía en el gobierno. Yo les decía quién era, les daba mi nombre, dónde estábamos trabajando y viviendo, lo que había sucedido con el paso de ciclón. Y los donativos comenzaron a llegar de distintas partes del mundo: Estados Unidos, España, Australia y Austria. Eso me dio ánimo para seguir adelante ayudando a más personas y comunidades de Tizimín afectadas por el ciclón”, comparte al Diario.

Al principio se repartieron despensas y luego, convencida de la veracidad del adagio “no le des pescado, enséñale a pescar”, se entregaron a la población semillas, donadas por una empresa, para que pudiera sembrar rábano, cilantro, calabaza, pepino, sandía y tomate, entre otros. También se les asesoró en la siembra.

Recuerda que una empresa automotriz hizo un donativo de sistemas de riego, lo que cambió la vida de esas personas. De las 86 comisarías de Tizimín pudo ayudar a 56.

Otras acciones que realizó en ese municipio del Oriente fueron cursos a las mujeres de higiene, el manejo de la fruta, la administración de recursos y la siembra de traspatio. A los hombres se les enseñó a sembrar el maíz con alto rendimiento.

Su vida

La hermana Aurora estudió seis años en el Colegio Teresiano de Mérida y al egresar comenzó su formación de religiosa. Regresó a Yucatán en 1976 y estuvo al frente del citado colegio hasta 1988, cuando tras el sismo que sacudió a Ciudad de México se le pidió ayudar en la reconstrucción del Instituto Cultural de la congregación, que se derrumbó.

Permaneció seis años en la capital del país, otros seis en Guadalajara y tres más en Puebla. Regresó a Yucatán en 2003 para hacerse cargo de la institución académica teresiana en Tizimín.

Desde su retiro en 2015, por motivos de salud, está en su natal Palizada, donde ha ocupado el tiempo escribiendo varios libros que espera pronto vean la luz.

“Familias de Palizada ayer y hoy” es uno de los textos, en el que cuenta cómo se fundó la población, cómo se construyó la iglesia y el parque principal, y narra hechos históricos “para que no se olviden” desde 1857 hasta 2020.

Otro de los libros que escribe es “Un abuelo inolvidable”, en el que habla de su padre, Fernando del Rivero Inurreta. Lo escribe como si fuera su nieta.

Y el tercero es “Familia Del Rivero”, que cuenta cómo llegaron los primeros integrantes de la familia a Campeche y, particularmente, Palizada.

Pasado mañana, la entrega del reconocimiento a la religiosa será en Palizada, hasta donde se trasladarán los integrantes de la Japey, en atención a la delicada salud de la hermana Aurora.— Iris Ceballos Alvarado

“Los donativos comenzaron a llegar de distintas partes del mundo (...) Eso me dio ánimo para seguir adelante ayudando a más personas y comunidades de Tizimín afectadas por el ciclón”

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