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Toman mezclas mortales

Foto: Megamedia

Vida y salud

Yeusví Maley Flores Cazola (*)

Nada raro resulta encontrar al buen samaritano que, ante un dolor de cabeza, nos ofrece una pastilla mágica de esas que carga en la bolsa. Tampoco podemos olvidar al familiar que, compadecido de nuestra situación tan estresante, nos aconseja tomar una de esas pastillas que le recetaron en su clínica familiar para dormir y de las cuales, casualmente le sobra una cajita.

Pero mención especial requiere, aquella automedicación a la cual decidimos someternos, bajo el cobijo de la excusa de presentar los mismos síntomas de la vez anterior, o los mismos síntomas de algún familiar y que, por si fuera poco, se corroboran con el Dr. Google.

Y es que no existen peores situaciones médicas que las antes señaladas. La gente no presenta un respeto por su cuerpo al que minimiza creyéndolo igual a otro, y sometiéndolo al consumo de medicamentos de los cuales desconoce las reacciones adversas o los efectos que tiene al interactuar con otros medicamentos.

No más de una mujer ha acudido a la consulta vociferando contra la casa farmacéutica de las píldoras anticonceptivas que toma, las cuales, por cierto, les recomienda por igual desde la amiga hasta la estilista y a las que terminan etiquetando de mala calidad porque no les han funcionado. Y claro está que uno termina descubriendo que por una simple gripa decidieron tomar un antibiótico de amplio espectro, disminuyendo en casi un 30% la efectividad de los anticonceptivos, lo cual, aunado a la mala administración de las píldoras, ha resultado en una futura bendición.

Un ejemplo son los tan recomendados opioides, que muchas veces se consiguen sin receta médica. Varios son los jóvenes deportistas que se recomiendan unos a otros el consumo de los mismos ante un golpe o contusión, sin saber que estos aparentes tan maravillosos fármacos si se mezclan con antidepresivos son mortales; y les aseguro que pocos jóvenes les cuentan a sus amigos que se encuentran bajo prescripción médica por un trastorno depresivo.

Los ejemplos son infinitos. La mezcla de estatinas y fluconazol puede provocar un daño renal o la existencia de una alergia desconocida a los componentes del fármaco.

No me canso de repetir en la consulta que todo fármaco tiene diferentes acciones y que es precisamente el conocimiento del médico el que permite hacer un justo balance del riesgo beneficio.

Si todos los días nos vemos sometidos a una inmensa cantidad de publicidad que nos invita a desarrollar nuestra autenticidad, no perdamos de vista que en verdad somos únicos e irrepetibles, que las pastillas funcionan diferente en cada organismo.

Seamos responsables de nuestra salud, acudamos con el médico de cabecera y agradecidos, amablemente rechacemos la próxima vez, si alguien nos da pastillas.

Facebook, YouTube, Instagram y Twitter @DraYeusviFlores, página web www.drayeus.com drayeusviflores@gmail.com

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