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En el trabajo de la escaramuza, “el caballo se llega a entregar a ti”

Isela y Valentina llevan tanto tiempo conviviendo con caballos que han aprendido a identificar el estado de ánimo de los animales.

“Si las orejas las mueven hacia atrás es que no están cómodos con el que está junto a ellos o hay algo que no les parece”, dice Isela Lugo Ancona, capitana de la escaramuza Las Arrieras.

“El vínculo se forma con el trato y la cercanía con el caballo: conforme lo vas montando, con los entrenamientos…”, indica Valentina Mendoza Lugo, integrante del equipo y reina de la Asociación de Charros “Chacho Lugo”.

Entre las integrantes de la escaramuza, la vertiente femenina de la charrería, el deporte nacional, no es exagerado comparar la relación que se establece con un caballo con la que se forja con un animal doméstico, por ejemplo un perro.

“El caballo logra reconocerte, como una mascota: reconoce tu olor a cierta distancia, quién lo monta… Cuando lo monta siempre la misma persona el caballo está más tranquilo, se puede controlar más. Si la persona está estresada o nerviosa el caballo lo logra sentir”, afirma Isela.

“Es tanto lo que relaja estar con los caballos que te olvidas de todo”, agrega; “venimos con dolor de cabeza y cuando nos subimos al caballo nos olvidamos del dolor”.

“El caballo se llega a entregar a ti”, apunta Valentina. “De pronto estás caminando y él te va persiguiendo, no tienes que agarrarlo todo el tiempo”.

Las escaramuzas son calificadas por su destreza para realizar en cinco minutos una docena de ejercicios a galope, como giros, cruces y abanicos, que, explican Valentina e Isela, requieren mucha precisión y certeza. Estas cualidades se trabajan en los entrenamientos, de dos a tres horas a la semana, que aumentan ante la cercanía de una competencia.

“No hay descanso, porque si dejas al caballo descansar cuando regreses dentro de tres meses a montarlo no va a recordar nada”, señala Valentina.

“Cuando tenemos competencia los entrenamientos son un poquito más intensos y el caballo debe tener condición física para aguantar el trabajo”, apunta Isela.

Aunque hay una persona responsable de la atención de los equinos, las integrantes de la escaramuza deben involucrarse también en su cuidado. “Tenemos que estar al pendiente de la cuadra: que esté seca, con viruta, que no esté sucia, que tenga agua el caballo y, como su digestión es muy delicada, que coma bien”, explica Valentina.

“Es tanta la conexión que haces con el caballo que cuando llegamos hablamos con él, lo apapachamos”, admite Isela. “Llegamos a quererlo tanto como a un perro o un gato. Cuando hemos sufrido pérdidas de ellos parte de nuestro corazón se va con ellos”.— (Por Valentina Boeta Madera).

 

 

Escaramuza | Detalles

 

Las Arrieras fue fundada en 1984 por Patricia y Marisol Lugo Ayora, quienes aún son integrantes del equipo.

 

Triunfo

Es ganadora del Campeonato Estatal Charro 2018, celebrado en mayo pasado en Progreso. En 1993 obtuvo el título nacional, en Pachuca.

 

Próxima cita

En octubre participará en el campeonato nacional que se efectuará en Zacatecas.

 

Integrantes

Además de Valentina Mendoza e Isela Lugo, la conforman Patricia y Marisol Lugo Ayora, Carolina Tamayo Ortega, Miriana Camejo Lugo, Liliana Novelo Moreno y Suemy Gurubel Tec.

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