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Un buen vino para los papás

Foto: Megamedia

JOSE CARLOS PALACIOS (*)

Este domingo festejamos el Día del Padre, y ¿por qué no celebrar a papá con unas buenas botellas de vino?

Imaginen esto: domingo, carnes asadas, sana distancia, fútbol de la Copa América y de la Eurocopa y unos excelentes vinos para acompañar a papá en su día.

Lo primero es saber qué tipo de vino le gusta a nuestro padre, los que tienen la fortuna de tenerlo, y saber que ese hombre, más que padre, es un gran amigo y hay que darle unos buenos vinos.

Podríamos pensar en vinos mexicanos, tal vez algo de los estados de Querétaro, Coahuila o Baja California, esos que van perfectamente con este tipo de comidas.

Si el evento para festejar a papá se reduce a unas pastas acompañadas de pescado, como salmón, o algún ceviche de pescado o camarón, con unos buenos vinos blancos del tipo Sauvignon blanc o algún rosado de los que están de moda, que aportaran frescura al paladar, es la recomendación para toda esta armonización de platillos.

Si se deciden por algo de comida argentina o alguna discada norteña, el vino tinto malbec va de la mano perfectamente con los cortes y con esas partes que traen algo de grasita como el rib eye, el asado de tira o una suculenta y jugosa picaña.

Solo es cuestión de llegar a casa de nuestro papá con dos botellas de vino, una en cada mano, y estrecharlo en un abrazo. Así verán la cara de felicidad que pondrá al ver tanta muestra de afecto.

Recuerden que nosotros somos la extensión de nuestros padres, ellos nos criaron, nos educaron y nos han visto crecer y, a modo de agradecimiento, y esto es solo una opinión personal, debemos honrarlos todos los días.

Ser papá va mucho más allá de todo. Es el amigo, el confidente, el que nos apoya, el que nos soltó el volante en el primer auto, el cómplice de nuestro primer amor, el que nos hizo probar por primera vez el vino (y que en esos tiempos de juventud nos sabia amargo), el que estuvo en nuestros primeros pasos, el que nos alentaba en aquellos partidos de fútbol, torneos de karate, clases de ballet, etcétera, y nosotros felices porque papá siempre estaba ahí, firme; aún llegando cansado del trabajo nos daba el beso de las buenas noches y el guiño cuando llevamos a nuestra primera novia a la casa, y el regaño de nuestra primera borrachera.

Los que somos papás lo aplicamos con los hijos que tenemos y amamos; crearles un ambiente de amor y hábitos sanos es la diferencia para las futuras generaciones. ¡Salud, papás! Feliz día, y recuerden que el mejor vino es el que se comparte con los hijos y con los afectos más cercanos.

Sommelier

 

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