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Un yucateco, entre los devotos a los que San Diego de Nunkiní les hizo milagros

Nunkiní San Diego milagros
La imagen de San Diego de Alcalá en Nunkiní, Campeche. La foto es de Facebook/Nunkini Pueblo Lleno de Tradiciones

A casi cinco siglos que la imagen de San Diego de Alcalá “eligió quedarse en Nunkiní”, habitantes de esta comunidad de Campeche dan testimonios de los milagros que el santo patrono ha concedido a varios devotos en este siglo XXI y, también, algunos “escarmientos” que el “Caballero de Fuego” ha propinado a quienes le han ofendido.

Nunkiní es  comisaría de Calkiní, municipio del estado de Campeche. La comunidad está habitada desde la época prehispánica y se ubica a 202.7 kilómetros de la Campeche (ciudad fundada por los españoles en 1540) y a 104 km de la ciudad de Mérida (fundada en 1542), capital de Yucatán.

Para llegar a Nunkiní desde Mérida, se puede abordar un taxi colectivo con destino a Halachó, donde se toma un taxi fletado hacia Nunkiní. O en vehículo particular se toma la vía federal corta Mérida-Campeche.

Nunkiní Caballero de Fuego
Los españoles llegaron a Champotón con frailes franciscanos, quienes promovieron la devoción en San Diego, un franciscano, a Nunkiní (Campeche) y Tekax (Yucatán)

La llegada de la  imagen de San Diego a Nunkiní

“En el año de 1535 (14 años después que España conquistó Tenochtitlán en 1521) llegaron a Champotón (puerto de Campeche) los primeros frailes franciscanos (a la Península de Yucatán) con la encomienda de evangelizar a los mayas de estas tierras”, afirma Gonzalo Navarrete Muñoz, cronista de Mérida,  afirma en “La educación en Yucatán: la evangelización” (2014).

Fue en ese contexto en que la veneración de San Diego (quien falleció como el fraile Diego de San Nicolás en España en 1463 y fue declarado San Diego de Alcalá de Henares en 1588) arribó a las tierras mayas del hoy estado de Campeche.

Los detalles de cómo la imagen de San Diego llegó a Nunkiní, ubicado a 161 kilómetros de Champotón, se relatan en  el libro “San Diego de Alcalá y el Ts’uulil K’áak Entidades sagradas en una comunidad maya de Campeche”, de David de Ángel García, doctor en antropología por la  Universidad Complutense de Madrid, y publicado en 2016 por el  Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) de la UNAM en Mérida.

Nunkiní concibe a la imagen de San Diego como una persona

San Diego Nunkiní
Alhajas de oro y dinero regalan los devotos a la imagen de San Diego, patrono de Nunkiní. Foto de Pedro Ic Estrella

“Como si de un ser humano estuvieran hablando, cuando se pregunta a cualquier natural de Nunkiní acerca del origen de san Diego de Alcalá como patrono de su pueblo, no dudará un instante en afirmar que ‘vino con los españoles’, acompañado por sus dos ‘hermanos’: ‘el Santiaguito’, patrono de la vecina Halachó, y  ‘el san Dieguito oscuro’ que reside en Temax, ambos poblados del vecino estado de Yucatán”, narra el investigador.

Del Ángel García afirma que “según los testimonios, la imagen de San Diego de Alcalá debió sentir una especie de 'amor a primera vista' por el territorio de Nunkiní y sus habitantes.

‘Dicen que nada más lo asentaron en Nunkiní su cuerpo (del santo) y que cuando los españoles quisieron llevarlo para otro lugar, así, que fueron a agarrarlo y ya no se mueve… ya no lo pueden levantar. Pensaron que él quería quedarse acá y lo dejaron, así, ya no lo movieron’.

“Aquí se quiso quedar”

De Ángel García indica que “este relato se complementa a la perfección con otro que me fue narrado por otro vecino de la población, que volvía a señalar hacia la voluntad del propio san Diego como la única causa para que éste se convirtiera en el patrono de la plaza:

‘Aquí se quiso quedar san Dieguito. Ya no se quiso ir de Nunkiní. Por más que lo quisieron mover ya no se pudo… a los hermanos (las imágenes de Santiaguito y de San Dieguito oscuro) sí los llevaron a otros pueblos (a Halachó y Temax, municipios de Yucatán, respectivamente) pero él quiso quedarse acá’.

“A raíz de la firme decisión tomada por el santo de establecerse de una forma permanente en la localidad (de Nunkiní), se procedió a levantar su casa, que no fue otra que la misma iglesia que en la actualidad preside la plaza central, en cuyo interior el nicho más alto ha fungido y funge como ‘su casa del santito’”, relata el mismo De Ángel García en “El santo patrono y el caballero de fuego: miradas etnográficas sobre dos entidades poderosas de Nunkiní, Campeche” (2010).

Suponiendo que  la imagen llegó con el primer grupo de frailes franciscanos y españoles que  arribó a las comunidades mayas de la Península de Yucatán para evangelizarlas, entonces han pasado unos 485 años de la llegada de San Diego a Nunkiní.

La fe en San Diego, herencia cultural de la comunidad de Nunkiní

Generación tras generación, los habitantes  de Nunkiní mantienen viva la devoción en San Diego y ésta es parte de la identidad de la comunidad.

San Diego Nunkiní
Damaris del Pilar Ayil Cahún fue embajadora de la fiesta de San Diego en Nunkiní en abril de 2016. La foto es de Carlos Chim

En este siglo XXI, Damaris del Pilar Ayil Cahún, estudiante del séptimo semestre de la Licenciatura en Historia en la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), documenta con testimonios, fotografías y otras fuentes la fe viva en el santo patrono de Nunkiní y, adicionalmente, difunde su investigación en espacios académicos y comunitarios.

Participó en el seminario Patrimonio Cultural, organizado por la sección de Historia del Centro INAH (Cinah) de Yucatán, con la ponencia “El Ts’uulil K’áak’ o Caballero de Fuego. Celebración religiosa del tradicional pueblo de Nunkiní, Campeche”, en el Colegio Americano en Mérida, Yucatán, el 16 de junio de 2018.

También participó como ponente en el VII Encuentro Regional de Estudiantes de Historia Centro-Sur, realizado del 25 al 29 de marzo de 2019 en la ciudad Toluca de Lerdo, México.

En entrevista, Damaris Ayil dice que nació en Calkiní y radica en Nunkiní desde la infancia.

Ella es devota de San  Diego, agrega, “desde pequeña, por mi abuela materna y mi mamá, quienes me llevaban a las actividades en la iglesia.

El San Diego oscuro se quedó en Tekax, no en Temax

La joven universitaria precisa que aunque Del Ángel García en su relato dice que las tres imágenes hermanas que los frailes franciscanos trajeron, acompañando a los españoles que llegaron a la Península de Yucatán, se quedaron en Nunkiní, Halachó y Temax, en realidad “es Tekax (Yucatán) donde se encuentra el supuesto ‘hermano’ de San Diego de Alcalá (de Nunkiní).

“Es que así lo piensa la gente. Se ha creado un lazo de hermandad entre tres santos: San Diego de Alcalá, de Nunkiní; Santiago Apóstol, de Halachó, y San Diego de Alcalá, de Tekax”, agrega Damaris Ayil.

¿Cómo surgió tu interés en investigar y documentar la fiesta de San Diego de Alcalá en Nunkiní?

“Más que nada, por conocer cómo se le festejaba en el pasado, ya que actualmente es una gran fiesta esperada por la mayoría de la gente de Nunkiní.

“Me resulta interesante conocer y entender el porqué de la creencia y devoción de la gente de Nunkiní y de otros lugares para con San Diego de Alcalá”, destaca la joven universitaria.

¿Hay algún testimonio conocido de que el santo haya cumplido un favor a un devoto que le hizo una ofrenda?

“Existen varios testimonios de personas que dicen haber recibido algún favor de San Diego”, nos contesta.

“Incluso, son muchas las personas de otros pueblos y estados que llegan a visitar al santo para la procesión que se hace el 13 de noviembre como agradecimiento a tan grata obra.

El milagro de San Diego para un yucateco

“Un ejemplo es el caso del hijo de un señor oriundo de Yucatán al que los médicos le hicieron estudios y le diagnosticaron una enfermedad grave. El papá le pidió a San Diego la sanación de su hijo y cuando lo volvieron a llevar con el doctor, le realizaron su chequeo y análisis, y detectaron que  había desaparecido tal enfermedad.

“El señor comentó que hasta el mismo doctor se sorprendió por los resultados y ese hecho hizo que la fe del padre en San Diego creciera aún más. Como agradecimiento, mandó mercancía a la parroquia de Nunkiní para que se les entregue a los más necesitados por la intercesión de San Diego para con su hijo.

El milagro del “Caballero de Fuego”

“También hay testimonios sobre la intercesión del ‘Caballero de Fuego’ (una figura humana que representa a la viruela y que en Nunkiní se quema como ofrenda a San Diego dos veces al año, en las fiestas de abril y noviembre).

“Doña Bernarda Kantún menciona sobre la ofrenda que un día realizó su difunto hermano don Felipe Nery Kantún, quien, en primer lugar, le pidió a San Diego de Alcalá que le ayudase a conseguir un trabajo como electricista”, narra Damaris Ayil.

Nunkiní Caballero de Fuego
Una procesión con el Ts’uulil K’áak’ o “Caballero de Fuego” que en Nunkiní se quema en honor de San Diego de Alcalá. La foto es de Carlos Chim

“Entonces, el día de la procesión del beato don Felipe Kantún dijo que si al momento de quemarse el ‘Caballero de Fuego’ le demuestra lo que desea que le regalen, el próximo año sería el mismo don Felipe quien le donaría lo que el ‘dzul’ (caballero) le pida.

“Para su gracia, el monigote explotó y en cuestión de segundos, junto a su lado cayó uno de los tantos sombreros que el ‘dzul’ lleva en su cabeza.

“Fue así como el señor Kantún le regaló el sombrero y, además de esto, también le obsequió un par de zapatos al caballero”.

“Escarmiento” a quien incumple su promesa

Nunkiní Caballero de Fuego
Damaris Ayil Cahún y Felipe Ac Naal,  “don Mexi”, posan con el “Caballero de Fuego” en Nunkiní. Foto de Pedro Ic Estrella

Damaris Ayil revela que “(Felipe de Jesús Ac Naal) ‘don Mexi’, quien era el patrón de la sociedad del ‘Caballero de Fuego’ para la fiesta en abril, antes de morir me comentó que cuando una persona promete algo, ya sea a San Diego de Alcalá o al ‘Caballero de Fuego’ y no lo cumple, ella recibiría un escarmiento de la entidad.

“Incluso (hay escarmiento) si existe gente que se atreve a hablar mal de la imagen.

El castigo para una joven por su ofensa

“Para ejemplificar lo antes dicho, se encuentra la siguiente experiencia que sucedió en la casa de ‘don Mexi’:

“En una ocasión llegaron cuatro muchachas a visitar al ‘Caballero de Fuego’; no obstante, al verlo postrado en una de las paredes de la casa de la familia Ac, una de ellas se expresó despectivamente de la imagen: ‘Ese no es un ‘Caballero de Fuego’, solo es un muñeco de trapo’.  Al momento de salir por la puerta, la joven se cayó hincada, ocasionando que sus rodillas quedaran lastimadas.

“Ante lo sucedido, don Felipe dice lo siguiente: ‘Nosotros mismos nos hacemos daño con nuestras palabras’.

“No pide nada” una ofrenda que se quema en honor de San Diego

“Esta es la percepción que predomina en la misma sociedad (de Nunkiní), pues, bien, la población es quien realiza peticiones, promesas y agradecimientos, ya que el ‘Caballero’ no pide nada.

“Uno habla y tiene que cumplirle o, cuando menos, guardarle respeto. Esto quiere dar a entender que el ‘Caballero’ cuenta con poderes divinos para ayudar, así como para efectuar acciones punitivas a quienes solo hablan y no cumplen”, expresa la joven Damaris Ayil.— Flor Estrella Santana

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