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Una palabra de aliento puede ayudar a otros

Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong en la misa que presidió ayer en el Seminario Conciliar de Yucatán

Hoy es un momento maravilloso para ser como Jesús, pues todos tenemos la posibilidad y muchas maneras de dirigir una palabra, un consejo, una oración, conversación, dar ánimo y aliento a personas y familias que tienen enfermos, señaló monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, en la eucaristía que presidió ayer por la mañana en el Seminario Conciliar de Yucatán.

El secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero se refirió en la homilía al evangelio del san Marcos y el pasaje en el que Jesús sana la suegra de Simón Pedro.

Indicó que cada día el Evangelio presenta una realidad de la vida de Jesús, que refleja la realidad personal y la que vive la comunidad.

—El Evangelio de hoy ilumina una realidad humana que es parte del ser, de la vida humana que estamos viviendo con mucha intensidad, o tal vez debemos decir con mucha conciencia, la fragilidad humana de la salud, la fragilidad de dar un sentido profundo y permanente a nuestra existencia que evidentemente tiene relación con Dios

Recordó el pasaje del Evangelio en el que Jesús aparece curando, una acción que tiene que ver no solo con la curación de la salud física sino con algo que es más importante o que se debe incluir en la salud de cada persona, la salud del corazón y el alma.

—Llama la atención cuando se acerca a la suegra de Simón Pedro que tenía fiebre, pues es la mirada de Jesús, el acercamiento a la persona enferma que le escucha, la toca y sobre todo la levanta, y es después de esto que le baja la fiebre.

Explicó que hay que pedir al Señor al recordar “cuando nosotros mismos hemos vivido momentos donde alguien tenía que levantarnos, éramos frágiles, había enfermedad en nuestra vida, y recibimos ayuda de hermanos, amigos, familia; pero también cuando hemos estado débiles anímicamente, espiritualmente, cuántas ayudas hemos recibido de hermanos y amigos que somos seguidores de Jesús, comenzando con sacerdotes, religiosas, con fieles que creen em la presencia de Jesús”.

—Hay que recordar esos momentos, si hoy a la edad que vivamos tenemos vida es por el don de Dios y porque otros han cuidado de nosotros, en nuestros momentos de fragilidad han estado con nosotros, y esto abre este horizonte porque nosotros conociendo esa realidad podemos sentirnos cercanos, empáticos, en sintonía con una persona enferma.

—Pero cuando nos acercamos a él, como dice el Papa, no vamos sólo como médicos de cuerpos, no únicamente observamos sus necesidades fisiológicamente, sino especialmente lo miramos, escuchamos y nos dejamos tocar por su corazón y sentimientos.

Ante esto, expresó que es un momento maravilloso de ser como Jesús, sin olvidar el movimiento cotidiano, como Cristo que pasa por todos lados sin fronteras, va tocando y liberando a personas de enfermedades, demonios y males de todo tipo.

Destaca que la fuente originaria de eso, la razón de todo, “lo que hace surgir a Cristo permanentemente es que Jesús en la madrigada, al inicio de cada día oraba, el evangelista cita en los días y momentos más activos de Jesús, en esos momentos está la relación con el Padre”.

Mons. Patrón Wong, manifestó que la situación vivida desde el año pasado, y que se seguirá viviendo en 2021, permite recuperar los momentos de silencio delante de Dios, lo que sienten, experimentan, dónde se encuentran, escucharse a sí mismos, “la actividad misma por la actividad misma no logra dar sentido profundo y permanente a nuestra vida y quehacer cotidiano, hay un desgaste cuando la fuente que viene de Dios es apagada o descuidada”.

Recalcó que hoy se tiene la oportunidad de orar, leer el Evangelio y meditarlo, también de celebrar la Eucaristía, reconciliarse con Dios, de tomar el rosario y rezar a la Santísima Virgen, y en tantos momentos, dejar que en el silencio el Espíritu Santo rejuvenezca en cada uno la salud, no únicamente del cuerpo, sino la salud del alma y el corazón

San José

Al inicio de la misa recordó que ayer se celebraba la motiva de San José, en un año que ha sido declarado por el papa Francisco como el año de San José, por lo que pidió que el santo proteja a las familias, especialmente aquellas que tienen necesidades espirituales y materiales particulares, y que continúe protegiendo a los hermanos enfermos

También pidió una oración por los enfermos, particularmente por cuatro sacerdotes yucatecos: Jesús Caballero, Ismael Caamal, Ricardo López y Ricardo Atoche.— Iris Ceballos Alvarado

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