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“¡Viejos los cerros!”

El médico yucateco Jorge Iván Castillo Quan durante una charla sobre envejecimiento saludable en la Universidad Marista

La percepción sobre la llamada tercera edad ha cambiado, pero el envejecimiento es un proceso que alcanza a todos por igual

A los 60 años se les ve por costumbre como la frontera entre la etapa adulta y la vejez, el momento en que la persona, según describe el Issste, ha pasado “por la mayoría de las metas familiares, profesionales y sociales”.

Es la edad a la que se espera que mujeres y hombres ya tengan nietos, se hayan jubilado y se dediquen a transcurrir tranquilamente sus días mientras los más jóvenes continúan con sus vidas ajetreadas.

Pero la percepción sobre la vejez está cambiando. Ahí tienen al holandés Emile Ratelband, de 69 años y quien el mes pasado solicitó ante una Corte modificar oficialmente su edad a 49 porque desea mejorar sus oportunidades de trabajo y de encontrar citas en Tinder.

En Italia, la Sociedad de Gerontología y Geriatría acordó hace apenas unos días mover a 75 años el inicio oficial de la vejez en ese país. Para justificarlo, Niccolo Marchionni, uno de los integrantes de la agrupación, explicó que “una persona de 65 años de hoy tiene la forma física y cognitiva que hace 30 años tenía una entre 40 y 45 años, y una de 75 tiene la de un individuo que en 1980 llegaba a los 55 años”.

Y en Yucatán hay personas como Pilar Castillo Serrano que en la frontera de los 60 años visualiza su futuro viajando como mochilera.

Determinar qué es el envejecimiento no es tarea sencilla, como admite el médico yucateco Jorge Iván Castillo Quan, investigador posdoctoral en el Joslin Diabetes Center de la Escuela de Medicina de Harvard, en Massachusetts.

Retoma un artículo de su coautoría publicado en la “Gaceta Médica de México” para explicar que se trata de “un proceso biológico complejo y difícil de definir” que se caracteriza “por la declinación de funciones, la acumulación de daño y la reducción de la capacidad reproductiva”.

“Esta definición es claramente biológica y no toma en cuenta aspectos psicoemocionales y socioeconómicos, pero hay que recordar que el proceso de envejecimiento no es exclusivo del humano y la gran mayoría de las especies envejece”, señala el doctor Castillo, quien estudia los factores moleculares que contribuyen al envejecimiento y cómo éste interviene en el desarrollo de enfermedades crónico-degenerativas.

“Para la evolución”, agrega al Diario en un correo electrónico, “lo más importante es la perpetuación de la especie y por ello la presión evolutiva selecciona aquellas características que ayudan al organismo a sobrevivir y adaptarse al medio y/o aquéllas que lo hacen más fértil”.

“A la evolución no le importa qué pasa con nosotros si ya no podemos transmitir nuestra información genética a la siguiente generación”.

“Si la evolución ejerciera presión, las mutaciones que dan origen a enfermedades como la de Huntington o Alzheimer serían mucho menos prevalentes. Como ellas aparecen después de la etapa reproductiva y los individuos no presentan síntomas antes de reproducirse, no existe presión para eliminar tales variaciones genéticas”.

Dos edades

El doctor Castillo recuerda que en la actualidad se habla de edades cronológica —la que se marca cada año— y biológica, “porque, dada la misma edad, algunos individuos parecen tener parámetros que semejan más los de personas de más o menos edad cronológica”. Esto sería “influenciado en conjunto por una carga genética y también por estilos de vida”.

Mantener una actitud positiva, un consejo que con frecuencia se da como fórmula del bienestar en la edad avanzada, “no va a eliminar la fragilidad de nuestros huesos o el hecho de padecer una enfermedad como la diabetes”. Sin embargo, apunta el especialista, “sí es importante para seguir llevando una vida llena de satisfacción”.

“El apoyo psicológico que una persona pueda tener durante períodos de estrés, y en general durante momentos difíciles, es fundamental para mantener la salud física”, afirma.

“Afrontar una posible enfermedad con buena actitud ayuda a seguir tratamientos médicos y recomendaciones de salud y de esta forma recuperar independencia y/o bienestar”.

¿Es posible retrasar el inicio de la vejez? El doctor Castillo es contundente en su respuesta: “Hasta ahorita no existe una cura para el envejecimiento y quien le diga que sí le está tomando el pelo”.

“Existe mucha investigación en modelos animales que indican que algunos fármacos (inclusive algunos que están aprobados para consumo humano) tienen potencial, pero los estudios pertinentes en modelos preclínicos y humanos no se han realizado, así que, por favor, debemos ser muy prudentes y tener reserva de cualquier cosa que sea marcada como antienvejecimiento”.

“Lo que sí está probado que puede retardar el envejecimiento, incluso algunos parámetros de salud en humanos, es dieta y ejercicio”, añade.

“Las cremas antiarrugas podrán mejorar la hidratación de su piel, pero no van a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, problemas articulares, osteoporosis o deterioro cognitivo. Al parecer, una dieta balanceada y el ejercicio regular sí pueden”.

“Los centenarios y supercentenarios no siempre son ejemplo de estilos de vida saludable, pero ellos parecen haberse sacado la lotería genética. Aquéllos que no somos hijos de centenarios tenemos que seguir la recomendación que hasta hoy es mantenida por investigación seria y bien fundamentada: dieta saludable y ejercicio regular”.

Activos y saludables

Varios años antes debe comenzar a adaptarse al retiro

Alumnos de cursos del Instituto Universitario Geriátrico de Yucatán

La jubilación es el marcador social más común del inicio de la vejez. Prepararse para ese momento, en que las jornadas de agenda llena ceden lugar a los días sin actividades programadas, ayudaría a la persona retirada a encontrar bienestar en la nueva etapa de su vida.

 

 

“Nadie nos enseña a envejecer”, indica la maestra en Gerontología Yanelli Vega Ojeda, directora del Instituto Universitario Gerontológico de Yucatán (Inugey), quien subraya que los adultos mayores, aquéllos que pasan de los 60 años, deben mantenerse activos y fomentar sus redes de apoyo.

“La sociedad remarca mucho que ya estás viejo porque dejaste de trabajar”, dice. “Si la persona deja de hacer una actividad y no logra concretar un proyecto de vida futuro empiezan las alteraciones emocionales que, si no se detectan a tiempo, pueden llevar a una depresión”.

“Lo idóneo es que la persona, antes de pasar la etapa productiva, se prepare para no llegar a pensar: ‘¿Qué hago ahorita?’”.

La maestra Vega sugiere comenzar esa adaptación a los 45 años, “la edad idónea para ir al médico geriatra” a hacerse una revisión física e iniciar el proceso de envejecimiento saludable, es decir, uno en que, aun si están presentes males crónico-degenerativos, éstos están controlados, se tiene una relación positiva con la familia, se convive con los amigos y se está cognitivamente activo.

La profesional recuerda que el bienestar en la tercera edad es favorecido por buenos hábitos de sueño y alimentación, la práctica de actividad física y la sociabilidad. Hay que reflexionar en “¿cuál es mi capital social, con cuántas personas cuento y qué apoyo me brindan: instrumental, económico, material?”, propone.

“La perspectiva social es importantísima para mantenerse a flote”, agrega. “Debemos acercarnos a familia, amigos, vecinos e instituciones donde podamos encontrar nuevas amistades que permitan mantenernos estables en el aspecto emocional”.

Advierte que los hijos son responsables en muchas ocasiones del sedentarismo de los adultos mayores, a los que sobreprotegen. “Hay que darles la oportunidad de que se mantengan activos haciendo lo que ellos consideren correcto realizar, bajo supervisión”.

“La comunicación y la fortaleza que da la familia marcan muchas veces la diferencia entre dar un paso positivo o retraerse”.

La directora afirma que, aunque hay quienes dudan de que sea una condición posible, en el Inugey son testigos de la viabilidad de un envejecimiento exitoso, aquél en que el adulto mayor tiene capacidades funcionales correctas y está activo en todos los sentidos.

“Hemos tenido casos de señores que llegan con alteraciones de la memoria por un proceso emocional difícil y después de incluirlos en una red cambian en 360 grados, son otra persona, le dan un sentido a su vida”.

“No está aceptado el término, pero puedo asegurar que es posible”.— Valentina Boeta Madera

Datos Inugey

Se fundó en marzo de 2012. Se ubica en el interior del Colegio Educrea, en la García Ginerés.

Programas

Imparte cursos y talleres a mayores de 45 años sobre temas como tanatología, tecnologías actuales, inglés y computación.

Memoria

El Programa de Actuación Psicocognitiva está dirigido a quienes desean mejorar su memoria o tienen enfermedades que causan deterioro cognitivo.

Asignaturas

El Diplomado en Formación para un Envejecimiento Exitoso dura cuatro semestres e incluye materias como finanzas personales y familiares, emprendimiento y envejecimiento productivo, y redacción de una memoria.

Más opciones

Hay asimismo cursos, talleres y diplomados formativos en Gerontología y Geriatría; psicoterapia para adultos y adultos mayores, asesoría a familiares y servicios sociales y recreativos.

Contacto

Al 9993-38-66-16 e inugey@gmail.com.

 

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