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“Ya cualquiera se siente ilustrador”

Israel Campos de León "Caleón"

La tecnología no suplantará nunca el talento técnico

El vertiginoso desarrollo de la tecnología digital, aplicada al campo de la ilustración, otorga a los creativos herramientas que facilitan su trabajo desde el punto de vista técnico, sin embargo, esta vorágine de artilugios electrónicos vanguardistas corre el riego de privar a los ilustradores de su esencia, propiciando una pérdida de la identidad que les ha dado origen, señalaron los caricaturistas Israel Campos de León “Caleón” y Waldo Matus “Waldo”.

Los ilustradores tomaron parte, el pasado domingo, en la XXXIX Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que se lleva al cabo en el Parque de la Paz de esta ciudad de Mérida.

“La ilustración en la era digital” fue el título de la conferencia en la que participó también, como moderador, el ilustrador Mario Córdova “Mario del Son”.

Los ponentes compartieron su sentir en torno al uso de la tecnología en el desarrollo de su trabajo.

“Waldo” comentó que su formación viene de la vieja escuela de ilustradores mexicanos, de aquellos que comenzaron a realizar la caricatura política que aparecía en periódicos y revistas, mediante la técnica de tinta y papel, donde además de los trazos había un cuidadoso trabajo de las formas, las sombras, los rasgos característicos y distintivos del personaje en cuestión y, desde luego, una aguda crítica para encontrar el aspecto humorístico que diera fondo a las formas.

“Mi primer contacto con la tecnología dentro de la ilustración fue cuando comencé a enviar mis trabajos realizados en papel y tinta china vía fax, pero de alguna forma esto no era dibujar con tecnología, era una forma de agilizar el envío de imágenes a los periódicos y revistas; a esto siguió el escaneo de las ilustraciones y el envío por correo electrónico, pero aún tenía que trabajar con papel, tinta y estilógrafo; fue hasta la llegada de programas de diseño y tabletas cuando se comenzó a hablar de diseñar de forma electrónica con todas las ventajas que esto implicaba, como diversas herramientas para trazar, se podía añadir color a los trazos, corregir errores, hacer modificaciones, en fin, hacer un trabajo de calidad pero más rápido”, recordó.

“Caleón” fue más crítico al referirse a la ilustración digital, pues para él la tecnología no suplantará nunca el talento técnico del dibujo a tinta sobre papel y mucho menos la agudeza crítica del contenido en cada cartón.

“Crecimos como ilustradores aplicando los conocimientos de grandes caricaturistas que crearon escuela, sólo un verdadero ilustrador sabe de las horas y dedicación que se le da a cada cartón, desde concebir la idea hasta cómo plasmarla en el papel y darle ese cuidadoso detalle en todos sus elementos, era un trabajo muy cuidado; la era digital lo que propició fue que ya cualquiera puede sentirse ilustrador y monero utilizando bolitas y palitos para decir algo desde una perspectiva crítica y humorística a la vez, el problema es que esta situación está abaratando el trabajo de los ilustradores, las publicaciones contratan a estos nuevos ilustradores digitales para pedir volúmenes de cartones, que luego ni siquiera pagan, en detrimento de la labor de quienes por años nos hemos dedicado a esto”, comentó.

Ambos moneros recordaron que hay maestros de la caricatura como “Naranjo” con un estilo técnico depurado y apego fiel a los rasgos distintivos de los personajes y, por otro, un “Magú” cuyo estilo puede parecer poco agradable pero que mantiene esos detalles y rasgos distintivos que caracterizan al personaje en cuestión; pero ambos moneros, maestros de muchos que aprendieron de ellos, tienen ese don de equilibrar en sus creaciones forma y contenido.

“La caricatura es como un pastel: el bizcocho es el fondo y el betún la forma, un rico pastel tiene un bizcocho delicioso y un betún atractivo, pero hay veces en que un pastel tiene muy buena cara pero el bizcocho no está bueno y, por el contrario, es posible que el bizcocho esté exquisito y el betún está horrible, feo o poco atractivo… Magú es más bizcocho”, comparó Caleón.— Emanuel Rincón Becerra

Recomendación

“Caleón” y “Waldo”, miembros del Museo de la Caricatura mexicana, destacan la importancia de que el ilustrador se apegue a los orígenes del trabajo, lo realice en físico y posteriormente los adapte a los requerimientos de la era digital, para conservar su esencia.

Voracidad

“Caleón” compara a las editoriales actuales con el pez rape. “Es como cuando un pez de estos atrae con su luz a otros peces más pequeños, cuando los tiene cerca los devora, es igual, seducidos por el canto de las sirenas noveles ilustradores digitales están regalando un trabajo sin fondo y sin técnica a editoriales que no les van a dar nada por ellos”.

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