CRISIS EN UCRANIA

Rusia asedia por aire, mar y tierra bastión de Ucrania

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ZAPORIZHZHIA, Ucrania (AP).— Rusia reanudó la pulverización de la siderúrgica Mariúpol que se convirtió en el último bastión de la resistencia en la ciudad bombardeada, dijeron ayer combatientes ucranianos, luego de que un breve alto al fuego durante el fin de semana permitió el primer desalojo de civiles de la planta.

Más de 100 personas, incluidas ancianas y madres con niños pequeños, abandonaron anteayer la acerera Azovstal cubierta de escombros y partieron en autobuses y ambulancias hacia la ciudad de Zaporizhzhia, controlada por Ucrania, a unos 230 kilómetros al noroeste, según las autoridades y el video publicado por las dos partes.

 

El vicealcalde de Mariupol, Sergei Orlov, dijo a la BBC que los desalojados avanzaban con lentitud y probablemente no llegarían a Zaporizhzhia ayer como se esperaba. Las autoridades no dieron ninguna explicación por la demora.

El bombardeo ruso de la planta en expansión por aire, tanque y barco se reanudó después del desalojo parcial, dijo el Batallón Azov de Ucrania, que defiende la planta, en la aplicación de mensajería Telegram.

 

Orlov indicó que se realizan negociaciones de alto nivel entre Ucrania, Rusia y organizaciones internacionales para desalojar a más personas.

 

El desalojo de la siderúrgica, si tiene éxito, representaría un progreso inusitado para aliviar el costo humano de la guerra de casi 10 semanas, que ha causado un sufrimiento particular en Mariúpol. Los intentos anteriores de abrir corredores seguros fuera de la ciudad portuaria del sur y otros lugares fracasaron, y los funcionarios ucranianos acusaron a las fuerzas rusas de disparar y bombardear a lo largo de las rutas de desalojo acordados.

 

Antes del desalojo del fin de semana, supervisado por las Naciones Unidas y la Cruz Roja, se creía que unos 1,000 civiles se encontraban en la planta junto con unos 2,000 defensores ucranianos. Rusia exige que los combatientes se rindan, pero éstos se niegan.

Hasta 100,000 personas en total pueden estar todavía en Mariúpol, que tenía una población antes de la guerra de más de 400,000. Las fuerzas rusas redujeron a escombros gran parte de la ciudad, atrapando a los civiles con poca comida, agua, calefacción o medicinas.

 

Algunos residentes de Mariúpol salieron de la ciudad por su cuenta, en vehículos privados a menudo dañados. A medida que se acercaba el atardecer, el residente de Mariúpol, Yaroslav Dmitrishin, llegó a un centro de recepción en Zaporizhzhia en un auto con un asiento trasero lleno de jóvenes y dos letreros pegados en la ventana trasera: “Niños” y “Pequeños”.

 

“No puedo creer que hayamos sobrevivido”, dijo, luciendo desgastado pero de buen humor por su llegada a salvo después de dos días en la carretera. “No hay Mariupol en absoluto”, agregó. “Alguien necesita reconstruirlo, y requerirá millones de toneladas de oro”.