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Legisladores oyen testimonio sobre la tragedia de Uvalde

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AUSTIN, Texas, Estados Unidos (AP).— La hermana de una niña de 9 años que murió en el tiroteo en la escuela de Uvalde suplicó entre lágrimas ayer a los legisladores de Texas que aprueben una legislación de seguridad de armas y cuestionó por qué fallaron tantas medidas de seguridad.

“Estoy aquí rogándoles que hagan algo”, dijo Jazmín Cazares, cuya hermana menor, Jacklyn, fue de los 19 niños asesinados en los 80 minutos que el hombre armado pasó dentro de la primaria Robb el 24 de mayo pasado antes de que la policía irrumpiera en el salón de clases y lo matara. Dos maestras también murieron en la masacre.

El atacante era el exalumno Salvador Ramos.

“Días después de cumplir 18 años, él compró un (fusil) AR-15, cientos de rondas de municiones”, dijo la niña.

Mejores amigas

Jacklyn y su prima, Annabell Rodríguez, eran mejores amigas, y parte de un quinteto muy unido de compañeros de clase. Los cinco murieron en el tiroteo.

Días después de la tragedia, el padre de Jacklyn, Javier Cazares, contó cómo corrió a la escuela y observó con atención a los niños que salían huyendo del colegio para ver si veía a su “saltarina” niña de 9 años que amaba la gimnasia, cantar y bailar.

Él y otros padres están enojados porque creen que la policía no hizo más para detener al pistolero.

“Muchos de nosotros estábamos discutiendo con la policía: ‘Todos ustedes deben entrar allí. Todos deben hacer su trabajo’”, dijo Cazares, un veterano del ejército. “Nosotros estábamos listos para entrar a toda prisa”.

Esos retrasos y errores en la respuesta de las fuerzas del orden ahora están en el centro de las investigaciones federales, estatales y locales. El jefe de la policía estatal de Texas indicó esta semana que la operación fue un “fracaso abyecto” y que la reacción de la policía iba contra todo lo aprendido en las dos décadas desde el tiroteo en la secundaria Columbine en Colorado en 1999.

Los oficiales con rifles se pararon en un pasillo durante más de una hora, esperando en parte por más armas y equipo, antes de entrar al salón de clases, declaró Steve McCraw, director del Departamento de Seguridad Pública de Texas.

McCraw atribuyó gran parte de la culpa de los retrasos a Pete Arredondo, el jefe de policía del distrito escolar de Uvalde.

El distrito escolar puso a Arredondo bajo licencia administrativa anteayer. El superintendente del Distrito Escolar Independiente Consolidado de Uvalde, Hal Harrell, señaló que los hechos siguen sin estar claros y que no sabía cuándo se revelarían los detalles de las múltiples investigaciones.