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Causa indignación el deceso de Lisa-Maria Kellermayr, médica acosada por antivacunas

Lisa-Maria Kellermayr, de 36 años, fue hallada muerta la semana pasada en su consultorio de Wels, en el oeste de Austria, junto a tres notas, cuyo contenido no se ha hecho público.
miércoles, 3 de agosto de 2022 · 05:30

VIENA (EFE).— El suicidio de una médica que durante siete meses fue acosada y amenazada de muerte por militantes antivacunas conmocionó a Austria.

Lisa-Maria Kellermayr, de 36 años, fue hallada muerta la semana pasada en su consultorio de Wels, en el oeste de Austria, junto a tres notas, cuyo contenido no se ha hecho público.

Aunque no habrá autopsia, las autoridades confirmaron que se trató de un suicidio.

Miles de personas se concentraron anteayer en las principales ciudades del país para expresar su solidaridad con la familia y su conmoción por el deceso de la doctora, a quien la policía no brindó protección ni investigó sus denuncias de amenazas.

Encabezados por el presidente federal, Alexander Van der Bellen, los principales políticos de Austria expresaron consternación por la muerte de la médica, cuyo caso era conocido públicamente desde hace meses.

“Pongamos fin a esta intimidación y al fomento del miedo. El odio y la intolerancia no tienen cabida en nuestra Austria”, denunció el jefe de Estado durante una concentración en Viena.

El acoso comenzó el 16 de noviembre de 2021 con una manifestación de antivacunas frente al hospital de Wels, ciudad de 40,000 habitantes.

Policía acusó a la doctora de "buscar fama"

Kellermayr escribió ese día en su cuenta de Twitter que “una manifestación de teóricos de la conspiración bloquea la entrada del hospital y la salida de las ambulancias”. Horas después, el hospital aseguró que ambulancias y pacientes podían entrar y salir de la clínica, y la policía acusó a la doctora de falsear la información.

“El mensaje de la policía es el punto de partida de una avalancha de insultos, difamaciones y amenazas destinadas a causarme el mayor daño posible. Alguna gente consideró que su respuesta (de la policía) legitimaba mi persecución”, afirmó la doctora al diario “Der Standard” 9 días antes del suicidio.

Kellermayr decidió borrar su mensaje y pidió a la policía que hiciera lo mismo, solicitud que no fue atendida.

Tampoco se abrió una investigación sobre las amenazas y un portavoz policial le acusó de buscar fama.

Con el paso de los meses, las amenazas en las redes sociales dieron paso a ataques físicos, como cuando un grupo de antivacunas irrumpió en su consulta y difundió luego imágenes de sus empleados y pacientes a través de la aplicación Telegram.

Ante la pasividad de las autoridades locales, una hacker alemana se puso en contacto con la doctora y se ofreció a investigar el caso.

En poco días logró identificar a un usuario desde cuyo perfil en redes sociales salieron numerosas amenazas contra la doctora. Tras comprobar que ese usuario fue víctima de “doxeo”, es decir, usurpación de su identidad en línea, la hacker sospechó que detrás de las amenazas estaba un conocido ultraderechista alemán.

“Nunca había experimentado algo así, ese mismo día encargué protección a una empresa de seguridad para mi consulta médica”, explicó Kellermayr en la entrevista con “Der Standard”.

Tras gastar en seis meses 100,000 euros en seguridad privada, en junio pasado decidió cerrar su consulta. Ya antes llevaba siete meses saliendo de casa solo para trabajar y comprar comida.

Antivacunas celebran el deceso de la doctora

Tras el suicidio, muchos grupos antivacunas se han alegrado abiertamente del fallecimiento en Telegram, especulando que la doctora podría haber muerto como consecuencia de los biológicos.

Otros usuarios aseguran que Kellermayr se quitó la vida por sentirse culpable de haber provocado tantas “víctimas de la vacunación”.

Anteayer, miles de personas se congregaron en la Plaza de San Esteban de Viena para expresar su indignación ante la pasividad de las autoridades.

El pasado fin de semana, el Colegio de Médicos pidió a sus socios que participaran en el homenaje para dar “una señal de solidaridad contra la violencia y el odio”.

“Tengo la sensación de que esto le podría pasar a cualquier doctor, y ella no recibió ayuda alguna de la policía ni los políticos”, advirtió la manifestante Elisabeth Posch. “Las mujeres necesitamos más apoyo en internet y en la vida real. Kellermayr murió por defender la ciencia”.

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