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El verano y el calor las obliga a horas extras en una empresa de hielo

Los pedidos de hielo tienen en jaque a empresas
sábado, 6 de agosto de 2022 · 01:30

CORIA DEL RÍO (EFE).— “No paramos ni para dormir”. Así resume Alba Aparicio, la portavoz de la empresa Hielos Estrella, el estrés al que las fábricas de hielo españolas están sometidas este verano, especialmente caluroso, para intentar abastecer a todos los clientes a tiempo, ya que tienen problemas para atender los pedidos.

Las causas pueden ser muchas, pero se basan, entre otras cosas, en el poco almacenamiento de cubitos que realizó el sector en la pasada primavera, el aumento de todos los costes de producción o un verano adelantado y mucho calor.

Esto hizo que en mayo pasado, cuando las temperaturas ya fueron elevadas anormalmente, “la gente saliese a la calle con muchas ganas, después de lo que hemos pasado”, comenta Aparicio en alusión a la pandemia del Covid-19.

El sector calcula que en España se producen unos dos millones de kilos de cubitos de hielo al día y, con lo almacenado, se podría llegar a cubrir la demanda de cuatro millones diarios, pero los pedidos se han disparado hasta el doble, y las fábricas se ven desbordadas.

Más este año, con varias olas de calor prácticamente consecutivas desde junio y temperaturas del entorno de los 40 grados, incluso más en parte del país y en plena temporada turística alta, cuando la hostelería trabaja sin descanso.

El director general de Procubitos Europe, Fernando Plazas, el mayor productor de cubitos de hielo de España (el 22% nacional), considera que lo peor está por llegar y que “la semana que viene va a ser criminal” en lo que respecta a la falta de producto. Los establecimientos comerciales de venta al público han limitado las bolsas de hielo por cliente.

“Hay hielo, pero menos de lo que necesita el mercado”, según Plazas, quien constata que “casi nadie anticipó este incremento de la demanda”.

Es una situación que Alba Aparicio asegura que no se ha vivido en los 22 años de vida de su empresa, situada en Aljarafe de Coria del Río, en la provincia de Sevilla (sur), una de las más calurosas de España. Sus instalaciones pueden producir en un día cualquiera de agosto unas 90 toneladas de cubitos.

Todo ello ha chocado con “la subida de la electricidad y el plástico para las bolsas —explica Aparicio—, porque todas las materias primas están por las nubes”.

Considera que “está claro que algo ha fallado”, aunque defiende que el almacenaje no es solución. “Si tienes almacenado, lo vendes, pero para llenarlo tienes que tener una producción bastante alta”, y eso ha sido muy difícil preverlo ante un verano en el que no se sabía "cómo estaría la pandemia, cómo llegarían los meses de calor”.

Y todo se ha aliado para que, si un camión se llena y no hay hielo en las cámaras, se tarde al menos siete horas en tener de nuevo las gotas de agua transformadas en cubitos.

 

Esta fábrica ha recurrido a la previsión para atender a todos los clientes, pero otras han tenido problemas.

Todo, en un “estrés continuo”, pendientes sin descanso “de que la fábrica no pare un minuto, que no haya un corte de luz, o que no baje el frío para que no se pierda nada mientras se recupera la temperatura”, cuenta Aparicio.