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Acusan a dos exaltos mandos

Luis Cárdenas Palomino

Luis Cárdenas y Ramón Pequeño, aliados de narcos

NUEVA YORK (EFE).— Dos exaltos mandos de seguridad pública de México, Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García, fueron acusados ayer en una corte en Nueva York de tres cargos de conspirar para el tráfico de cocaína, en colaboración con el Cártel de Sinaloa.

Su exjefe Genaro García Luna, antiguo secretario de Seguridad Pública de México, que aguarda por el inicio de su juicio en una corte federal en Nueva York, también fue acusado por el gran jurado junto con Cárdenas Palomino, exjefe de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI, creada en 2001 bajo la presidencia de Vicente Fox y que tuvo como primer director a García Luna) y Pequeño García, exjefe de la División de Inteligencia de la Policía Federal (PF).

A García Luna, arrestado el 9 de diciembre y acusado entonces de tres cargos de conspirar para traficar cocaína a Estados Unidos y otro por falso testimonio, se le presentó ayer otro cargo por participar en un proyecto criminal continuado.

De acuerdo con las autoridades, los tres presuntamente participaron en una multimillonaria trama de soborno en la que recibieron dinero para permitir que el cartel de Sinaloa, que dirigía entonces Joaquín “El Chapo” Guzmán, operara con impunidad en México, señala el comunicado de la fiscalía en Brooklyn, donde se juzga a García Luna.

“El Chapo” también fue juzgado en esa corte federal y sentenciado el año pasado a cadena perpetua.

“Como se alega, durante cerca de dos décadas, García Luna traicionó su juramento aceptando sobornos de miembros del Cartel de Sinaloa para facilitar sus crímenes y empoderar esa empresa criminal”, dijo al hacer el anuncio de los cargos el fiscal federal en funciones para el distrito Este de Nueva York, Seth DuCharme.

“Con las acusaciones de ahora, García Luna y sus co-conspiradores se enfrentarán a la justicia por delitos que involucran la importación y distribución masiva de grandes cantidades de droga a Estados Unidos”, agregó DuCharme, que agradeció a la Administración para el Control de Drogas (DEA, en inglés) de Texas y Nueva York su trabajo.

De acuerdo con la acusación del gran jurado, Cárdenas Palomino y Pequeño García, que no fueron arrestados, eran dos altos oficiales de las agencias del orden en México que trabajaron bajo el mandato de García Luna durante la época en que presuntamente cometieron el delito. Asegura el documento que los acusados —que debían combatir el tráfico de drogas— recibieron el pago de sobornos, entre enero del 2001 y hasta el presente, abusando de sus posiciones públicas para permitir que el Cártel de Sinaloa traficara con seguridad sus cargamentos, mientras que además presuntamente les proveían información sensible sobre qué conocía las autoridades sobre ese grupo y los carteles rivales.

De este modo, señala la acusación, facilitaron la importación de toneladas de cocaína y otra droga a este país. Especifica que entre 2002 y 2007, García Luna presuntamente ayudó al envío de seis cargamentos de cocaína que totalizaban más de 50,000 kilos de droga.

Además, los acusados colocaron a otros oficiales corruptos en posiciones de poder en ciertas áreas de México controladas por el Cártel de Sinaloa. Al menos en dos ocasiones presuntamente el cartel entregó personalmente pagos de soborno a García Luna en maletines que contenían millones de dólares.

Durante el juicio a “El Chapo” en Nueva York, uno de los testigos, Jesús “El Rey” Zambada, exjefe de operaciones del Cártel de Sinaloa y preso en Estado Unidos, aseguró que había sobornado a García Luna, con quien dijo se había reunido en un restaurante en dos ocasiones, y que en cada una de ellas le había entregado dinero.

 

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