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Baja afluencia en nueva protesta

Manifestantes afuera del hotel de los delegados de la CIDH en Bogotá

Pocas personas participan en la “toma de Bogotá”

BOGOTÁ (EFE).— La convocatoria de sindicatos colombianos de una gran “toma de Bogotá” en una nueva jornada de manifestaciones transcurrió ayer con una afluencia claramente mermada por el desgaste de siete semanas de movilizaciones sociales en Colombia.

Unas 300 personas, convocadas por el Comité Nacional del Paro, se reunieron en el Parque Nacional de Bogotá con batucadas, globos y banderas con los colores nacionales y esperando que la lluvia les diera tregua.

Desfilaron cantando consignas contra el gobierno y la violencia policial hasta el hotel Tequendama, donde la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recibe a organizaciones, víctimas e instituciones durante la visita de trabajo que realiza en el país para verificar la situación de derechos humanos en las protestas.

Y una vez allí pasaron lista, diciendo nombres y apellidos de manifestantes que, tras confirmar con un silencio su ausencia, el resto de personas gritaban: “No está, la Policía lo mató”.

La jornada comenzó con un grupo de indígenas misak que intentó derribar una estatua de Isabel la Católica y de Cristóbal Colón después de que hace unas semanas tumbaran la del conquistador español y fundador de Bogotá, Gonzalo Jiménez de Quesada, y se hayan dado acciones similares en otras partes del país.

A los manifestantes de los sindicatos y jóvenes que marcharon de manera pacífica se les sumó medio centenar de campesinos del Catatumbo, una de las zonas más convulsas de Colombia y que se encuentra cercana a la frontera con Venezuela.

 

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