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De ganar, Joe Biden sería el segundo presidente católico de Estados Unidos

Joe Biden y su esposa, Jill, en el mensaje que brindó anoche para comunicar los avances en el cómputo de votos (Foto de AP)

Si resulta vencedor en las elecciones, Joe Biden sería el segundo presidente católico en la historia de Estados Unidos.

El primero y hasta ahora único entre los 45 mandatarios fue John F. Kennedy (20 de enero de 1961 a 22 de noviembre de 1963).

Y aunque podría pensarse que el eventual triunfo del oriundo de Pensilvania  en la contienda presidencial sería motivo de celebración en el Vaticano, en realidad la Santa Sede ha tomado cierta distancia con respecto a la corriente demócrata, por su respaldo al aborto.

“Nunca el Vaticano estuvo totalmente de acuerdo con la política de  ningún presidente de Estados Unidos... Ni con JFK, ni con Nixon, ni con Reagan, ni con Bush, ni con Obama, que caía muy bien...", declaró al periódico argentino La Nación un veterano prelado del Vaticano, que prefirió el anonimato. "En el Vaticano tuvieron problemas en las últimas décadas con el Partido Demócrata por la cuestión del aborto, pero hay muchas razones para estar más contentos con Biden que con Trump".

A partir de esas declaraciones, el diario argentino elabora una radiografía de la relación de Joe Biden con la Iglesia católica.

Biden y el Vaticano

“Más allá del ‘defecto’ debido a su respaldo al aborto -aunque en verdad Biden a nivel personal siempre dijo estar en desacuerdo con esta práctica, pero como legislador pensó que no podía imponer sus convicciones de fe personales sobre otras personas-, hay muchas cosas que unen al candidato demócrata con la Santa Sede, que van desde el tema de las migraciones y la justicia social, al cambio climático y el multilateralismo. Temas que son prioridad para el Vaticano”, refiere La Nación en su análisis.

El periódico argentino recuerda que Biden es católico practicante, y se reunió con tres papas  en diversas ocasiones: con san Juan Pablo II al menos cuatro veces, una con Benedicto XVI, papa emérito, con quien tuvo larga conversación y dos veces con Francisco. Lo saludó al término de la misa solemne de apertura  de su pontificado, el 19 de marzo de 2013, en el Vaticano y durante la visita del exarzobispo de Buenos Aires a Estados Unidos, en septiembre de 2015.

Trump, quien fue recibido por el Papa junto a su tercera esposa, Melania, en mayo de 2017, aunque solía definirse presbiteriano, recientemente cambió y prefirió auto catalogarse como “non- denominational christian”.

Compromiso social

En las últimas semanas de campaña Biden, que en su momento elogió la encíclica “Laudato Sí” de Francisco,  sobre el cuidado de la casa común, también habló de la reciente “Fratelli Tutti”, sobre fraternidad y amistad social, prometiendo aplicarla.

Joe Biden y su esposa, Jill, saludan al papa Francisco tras la misa por el inicio de su pontificado, el 19 de marzo de 2013 ( L'Osservatore Romano)

En este punto, La Nación subraya:  En un Estados Unidos totalmente polarizado, la encíclica de Francisco –considerada por algunos anti-Trump porque insiste en su llamado a la inclusión de todos, especialmente refugiados y migrantes y al fin de los muros–, tuvo gran repercusión.

En su campaña, Biden dijo claramente que su administración volverá a conectar a Estados Unidos con los acuerdos de la cumbre climática de París –tirados al cesto de basura  por Trump—, intentará reformar el sistema inmigratorio actual del país que causó separación de familias, así como el de salud, para que todos, no a través de un mecanismo universal, sino público y privado, puedan tener cobertura médica.

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El abuso de poder, el peor pecado

De raíces católicas irlandesas Biden, que siempre lleva un rosario en el bolsillo, siempre intentó transmitir la imagen de un hombre de familia.

Cuando murieron su primera esposa Nelia y su hija Naomi en un accidente de auto, solía regresar todas las noches desde Washington a su casa de Delaware para darles las buenas noches y poner a dormir a sus hijos. Biden también perdió a su hijo Beau por un cáncer cerebral.

"Mi padre, que no era tan religioso como mi madre, me enseñó que el pecado más importante es el abuso de poder. Si un hombre levanta su mano contra una mujer, si se trata de abuso de poder económico sobre otra persona, o de abuso de poder en el gobierno", aseguró Biden en una larga entrevista que concedió en 2015 a la revista jesuita estadounidense America Magazine.

Entonces también reveló que consideraba su fe "un don", que siempre lo inspiró la doctrina social de la Iglesia, así como el mandamiento que dice 'ama a Dios y ama a tu prójimo como a tí mismo', que implica tratar a todos con dignidad.

Fe sin obras, fe muerta

"Crecí con la doctrina social de la Iglesia católica que me enseñó que la fe sin obras está muerta y que uno es lo que hace", dijo también.

Recientemente, Biden felicitó al arzobispo de Washington, Wilton Gregory, designado cardenal por Francisco, que se convertirá en el primer purpurado afroamericano de Estados Unidos. Un alto prelado en línea con el Papa con quien, si se confirma su elección, convivirá en Washington.

Aunque va a misa todos los domingos, debido a su postura abierta sobre el aborto hay obispos norteamericanos del ala conservadora que están convencidos que por ello no debería recibir la comunión.

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"La historia de Biden es una de fe y familia, puesta a prueba por la tragedia", subrayó John Carr, al frente de un instituto sobre Pensamiento Social Católico en la Vida Pública en la Georgetown University, citado en el análisis de La Nación.

"No conozco a Donald Trump personalmente. Pero después de cuatro años de verlo en el cargo, parece solo concentrado en sí mismo, no tiene empatía y no acepta responsabilidades", agregó.

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