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Desesperación en Venezuela por la falta de luz y agua

Venezolanos recolectan agua de una caída de un ducto alimentado por el río Guaire

Días de angustia

CARACAS (AP).— Mientras Venezuela afronta el cuarto día del mayor apagón de su historia, una joven madre vive momentos angustiantes ante el deterioro de la salud de su hija por un tumor cerebral que la mantiene entre la vida y la muerte.

A las puertas del centro de salud público J.M. de Los Ríos, el principal hospital infantil de Caracas, la humilde madre que se identificó como Yalimar busca desesperada provisiones de agua y alimentos para ella y su hija, de tres años, que se encuentra hospitalizada en un área de terapia intermedia a la espera para ser operada del tumor.

El agravamiento de la pequeña coincidió con el apagón nacional que se inició hace cuatro días y ha afectado la capital y la mayoría de los estados y mantiene colapsado al país agobiado por una profunda crisis económica y social.

Sosteniendo bajo su brazo derecho cinco pañales desechables que le acababa de regalar un grupo católico, Yalimar relató que su hija iba a ser operada la tarde del 7 de marzo, pero que en el momento que se encontraba en el quirófano y le comenzaban abrir la cabeza se fue la luz, lo que obligó a los médicos a suspender la intervención.

“Menos mal que no le abrieron más”, expresó la joven que atribuyó el hecho a un milagro.

Al igual que muchos venezolanos que se enfrentan a momentos de angustia ante el prologando apagón, que ha generado fallas en los suministros de agua y ha colapsado los sistemas bancarios de pago afectando el acceso a los alimentos de la población, Yalimar admitió sentir mucho miedo y de inmediato recordó la imagen de otros bebés que estaban hospitalizados junto a su hija, que aseguró que fueron sacados muertos del área de terapia intermedia.

Muy cerca de Yalimar se encontraba Marian Morales, una enfermera de 28 años, quien desde un carro sedan color azul marino estaba repartiendo, junto a otros integrantes de un grupo católico, pañales desechables y arepas de harina de maíz blanco rellenas de frijoles negros a las madres de los niños internados.

Al poco tiempo de comenzar a repartir la comida y los pañales, un grupo de mujeres y hombres en motocicletas se acercaron hasta el vehículo donde se encontraba Marian Morales y le exigieron retirarse del lugar alegando que requería un permiso de las autoridades del hospital para repartir los productos. Poco después llegaron al lugar dos policías, que iban en motocicleta, y pidieron la identificación al grupo de Marian Morales y los exhortaron a retirarse.

Por tercera jornada consecutiva el gobierno acordó la suspensión de actividades laborales y educativas mientras se superan las fallas eléctricas, anunció ayer lunes el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.

El funcionario dijo en una llamada telefónica a la televisora estatal que se ha logrado “avanzar de una manera muy amplia” en la recuperación del sistema eléctrico nacional, pero no ofreció detalles.

En medio del complejo contexto, la mayoría opositora de la Asamblea Nacional aprobó ayer un decreto de estado de alarma nacional para elevar la presión contra el presidente Nicolás Maduro y suspender los suministros de petróleo a Cuba, que es estrecho aliado del gobierno.

En el decreto de “Estados de Alarma Nacional”, que regiría por 30 días, se ordena a la fuerza armada custodiar las instalaciones de la corporación eléctrica estatal y abstenerse de restringir las protestas. Se pide al personal de servicio exterior que inicie los contactos para coordinar la cooperación técnica internacional.

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