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El Fondo Monetario Internacional y Latinoamérica: un vaivén de nunca acabar

Aunque sabemos a un nivel microeconómico que solicitar créditos fáciles y rápidos puede ser tanto beneficioso como perjudicial, todo depende del nivel de experiencia financiera para sobrellevar la carga de obtener dinero fácil, rápido e invertirlo de una forma eficaz. Todo esto, con el fin de generar el capital necesario para acarrear con los intereses generados por el préstamo y seguir con el proyecto de inversión en pie, que, a fin de cuentas, es un arma de doble filo, digna de legendarios guerreros como lo fue aquel gran héroe de la guerra de Troya, Aquiles el Mirmidón.

Ahora bien, el Fondo Monetario Internacional o FMI, como todos lo conocemos, es un organismo que promueve estabilidad económica y cooperación monetaria a nivel internacional. En pocas palabras, su función es mantener equilibrado los tipos de pago cambiarios que permiten a los países realizar las transacciones comerciales entre sí, dando vida al comercio internacional.

Conformado actualmente por 190 países miembros que lo rigen, su fundación data del año 1944, justo un año antes de finalizar la segunda guerra mundial. En donde, 44 países aliados en la gran guerra, acordaron la mutua cooperación a nivel económico en el ámbito internacional, con el fin de buscar un orden financiero mundial. Todo esto, para evitar desequilibrios económicos y devaluaciones cambiarias que generaron la Gran Depresión en los años 30 extendiéndose hasta años antes de la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de que la Gran depresión, comenzó en los años 30, los factores que contribuyeron a su desarrollo se remontan al año 1919, luego de terminar la Primera Guerra Mundial. Con un tratado el tratado de paz de Versalles que imponía reparaciones a Alemania, los países comenzaron a adoptar una política económica competitivamente egoísta, la que consistía en empobrecer al vecino con depreciaciones en sus monedas o aumentando la protección interna de sus sistemas productivos, mediante el aumento de aranceles de importación.

Durante la Primera Guerra Mundial, Alemania estaba segura de que ganaría la guerra, por lo que asumió una colosal deuda. Al enfrentarse a la situación de no poder pagar las reparaciones establecidas por el tratado, comienza a imprimir grandes montos de dinero, generando dinero inorgánico y a su vez abriendo paso al comienzo de una hiperinflación.

Como consecuencia de la gran crisis que afectó a los países del mundo, nace un tratado llamado tripartito, donde las potencias económicas Estados Unidos, Reino Unido y Francia acuerdan la búsqueda de evitar las depreciaciones de sus monedas a causa de la competitividad. No es sino hasta 1947 donde el Fondo Monetario Internacional comienza a funcionar, cediendo el primer préstamo a Francia por 25 millones de dólares. También un dato importante a resaltar es la fundación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, el cuál se encarga de velar por el comercio a nivel mundial.

Con su labor de reducir la pobreza en el mundo, y que los países tengan un crecimiento económico eficiente y sostenible, nos surge la duda: ¿De dónde obtiene el Fondo Monetario Internacional dinero?

El dinero utilizado para financiar los préstamos otorgados por este organismo, vienen de los países que forman parte de él. Una las principales formas de hacerlo son mediante la recaudación de cuotas, las mismas son fijadas según el nivel económico del país ante el mercado internacional globalizado, obviamente incluyendo el estudio del Producto Interno Bruto o PIB.

Estas cuotas son pagadas, una cuarta parte en divisas (dólares, euros, yenes o libras esterlinas) y la parte restante puede ser pagada con la moneda utilizada en el país. La capacidad que tiene el Fondo Monetario Internacional de realizar préstamos, depende netamente de sus países miembros y de las cuotas recolectadas.

El Fondo Monetario Internacional y Latinoamérica

Si queremos hablar de los países con los mayores préstamos otorgados por este organismo, debemos viajar a Latinoamérica, la parte del continente americano que más desequilibrios económicos ha atravesado a lo largo de su historia. La financiación a América Latina, comenzó en el año 1953 y desde entonces ha estado estrechamente relacionada con los países que conforman el hemisferio sur del continente americano. Sobre todo, en los años 80 donde profundas crisis económicas en Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador, dieron paso a la firma de muchos acuerdos para recibir préstamos. Como el ejemplo más destacado tenemos a la Argentina, dicho país lleva una tortuosa relación con el FMI, al cual se afilia en el año 1956 luego de la caída de Juan Guillermo Perón, y desde entonces sólo han sido testigos de grandes desequilibrios económicos como lo fueron las políticas o estrategias llamadas paquetazos, los cuales se definen como programas de ajuste estructural que buscan reorientar las políticas económicas aplicadas, aplicando una reducción de importaciones, aumentando la producción interna del país para luego generar ingresos con la exportación, al incluir el producto en el mercado globalizado internacional.

Todo esto, con el fin de generar los excedentes en divisas necesarios para pagar su deuda externa. Aunque no todo es color de rosas, los objetivos tienen como meta el crecimiento en el ámbito económico, político y social del país donde el Fondo Monetario Internacional tiende su mano.

Pero, ese crecimiento es relativo y muchas veces nunca llega a cumplirse, por lo que altos costos ecológicos, socioeconómicos y hasta políticas se llevarán hasta el extremo. Estos ajustes, subrayan las desigualdades de distribución económica, pese a que se centran en los más vulnerables, su interés es más de soluciones inmediatas antes que buscar prolongadamente una victoria frente a la crisis.

Esto lo demuestra con el deterioro en el sector educativo, la salud y el empleo, aplicando una faceta egoísta de aplicación de fondos monetarios del país, dejando atrás esos tres importantes sectores. Ni hablar de la destrucción generada por la sobreexplotación de recursos naturales y falta de protección a los ecosistemas, privilegiando los sistemas inmediatos de exportación para la obtención de divisas que el bienestar del país, atrasando el desarrollo humano y sostenible de la nación en la cual se aplican dichas medidas.

Argentina recibió en el año 2018 un préstamo por parte del FMI de 56.300 millones de dólares, convirtiéndose en el más grande de su historia, a razón de la devaluación del su moneda nacional y la fuga de capitales. Aumentando su deuda externa a más de 330.000 millones de dólares.

La gran grieta del default del llamado “uno a uno”, es resumida en las palabras de Joaquín Morales Solá: “En los años 90 se nos ocurrió a los argentinos que un peso equivalía a un dólar, y como no podíamos vivir con los dólares que había, porque no producimos dólares ni tampoco tenemos la posibilidad de emitirlos, entonces pedíamos dólares a granel prestados”.

Viajemos un poco más al centro del continente americano, específicamente a México, el cual ha firmado 15 acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, los cuales han sido tanto favorables como desfavorables. Destacando el abandono de paridad cambiaría en el año 1948, luego dando paso a la crisis donde la deuda externa se elevó a más de 27.000 millones de dólares, dejando atrás la estabilidad fijada por el primer tipo cambiario y en consecuencia abriendo las puertas a fuertes devaluaciones.

Las mismas, llegaron a un punto donde no fueron controladas por el Banco de México, por lo que el Fondo Monetario Internacional aplicaría los famosos programas de orientación para mejoría del país, convirtiéndose este organismo internacional en un ente encargado de definir las políticas públicas de sus países miembros con problemas en su deuda externa, acrecentando su poder y dejando atrás la faceta de un organismo internacional financiado por sus países miembros, tomándose atribuciones que sólo eran ámbito del gobierno de la República.

Un aspecto positivo que llevó a México en la mejoría de su política económica es el nuevo acuerdo de inversión extranjera firmado en 1993, derogando el anterior del año 1973. Este nuevo acuerdo, establece una libre entrada y salida de una inversión extranjera indirecta, dando pie al último acuerdo firmado por el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno Mexicano, firmado en el año 1999 en el mes de junio por un monto de 3.100 millones de dólares.

 A todo esto, la historia en esta relación nos lleva a preguntarnos: ¿Es el Fondo Monetario Internacional un salvavidas o el ingrediente faltante generar una grave crisis?

Luego de las grandes guerras mundiales el mundo estaba en total crisis, pero conforme avanza el tiempo, podemos entender que las guerras ya no sólo son reflejadas en un campo de batalla con armas de fuego, ahora también son guerras libradas económicamente en Wall Street. Como lo notamos con la intervención del FMI en México, el mismo toma un poder de decisión muy por arriba del gobierno, por lo que le da relevancia y responsabilidad total a un organismo extranjero sobre su país y su pueblo.

A lo largo de la historia varias conjeturas nos llevan a dudar sobre la veracidad de las decisiones de este organismo, ya que para muchos no es más que un ente que destruye la economía interna del país, el cual le solicitó un préstamo, implementando empresas extranjeras con la excusa de tener una competitividad igualitaria, llevando a la destrucción de ecosistemas y abandonando valores socioeconómicos, por tan sólo una búsqueda rápida de solucionar la crisis.

En términos generales, todos sabemos que entre más deuda tenga un país más ganancias el ente prestador de dinero, entonces ¿Por qué no generar aún más crisis para un mayor endeudamiento? ¿Por qué Latinoamérica es la parte más afectada en estos acuerdos?

(I.S.)

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