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“El mejor día” de Jeff Bezos

VAN HORN.— Jeff Bezos, el fundador del gigante del comercio electrónico Amazon, sumó ayer otro hito a su historial de éxitos tras alcanzar el espacio a bordo de un cohete de Blue Origin, en un corto vuelo de poco más de 10 minutos de duración que partió desde el Oeste de Texas, Estados Unidos.

“El mejor día”, expresó un jubiloso Bezos en el interior de la cápsula en la que volvió a tierra junto a otros tres pasajeros, en el que fue el primer vuelo tripulado de Blue Origin, la firma que el hombre más rico del planeta fundó en el año 2000 y con la que pone el pie en el llamado turismo espacial.

El cohete New Shepard, llamado así en honor a Alan Shepard, el primer estadounidense en el espacio, despegó a las 08:12 hora local (13:12 GMT), con pocos minutos de retraso sobre la hora prevista, desde una base levantada en medio del desierto y cerca de la localidad de Van Horn.

Minutos después, descendía la cápsula tripulada, que iba en la cúspide del cohete propulsor, con ayuda de tres paracaídas y tras culminar un trayecto en el que alcanzó 107 kilómetros de altura.

Imágenes del vuelo realizado hoy por Jeff Bezos y tres tripulantes en el cohete New Shepard de Blue Origin (Fotos de EFE)
Imágenes del vuelo realizado hoy por Jeff Bezos y tres tripulantes en el cohete New Shepard de Blue Origin (Fotos de EFE)
Imágenes del vuelo realizado hoy por Jeff Bezos y tres tripulantes en el cohete New Shepard de Blue Origin (Fotos de EFE)
Imágenes del vuelo realizado hoy por Jeff Bezos y tres tripulantes en el cohete New Shepard de Blue Origin (Fotos de EFE)
Imágenes del vuelo realizado hoy por Jeff Bezos y tres tripulantes en el cohete New Shepard de Blue Origin (Fotos de EFE)

Momentos antes, y cerca de ahí, lo había hecho el cohete propulsor que aterrizó de forma vertical y sin inconvenientes luego de separarse de la cápsula una vez que el New Shepard alcanzó 76 kilómetros de altura.

La tripulación 

En el interior de la cápsula montada en la cúspide del cohete iban también la piloto de 82 años Wally Funk; Oliver Daemen, un estudiante neerlandés de 18 años e hijo de un multimillonario, y Mark Bezos, hermano de quien hasta hace poco era el consejero delegado de Amazon.

Tanto Wally como Daemen se convirtieron ayer en las personas de más edad y más joven, respectivamente, que llegaron al espacio.

La nave alcanzó una velocidad de 3,593 kilómetros por hora, tres veces superior a la del sonido, y cruzó la línea imaginaria de Kármán, situada a 99.7 kilómetros de la Tierra y que en algunos ámbitos científicos se acepta como la división entre la atmósfera terrestre y el espacio exterior.

Una vez en el punto más alto de su trayecto, los pasajeros pudieron experimentar la ingravidez durante unos minutos.

Tal como señalaron en una rueda de prensa posterior al vuelo, los pasajeros llevaron consigo las gafas de Amelia Earhart con las que cruzó el Atlántico y un pedazo de lona del avión de los hermanos estadounidenses Wright, como Amelia, pioneros de la aviación.

“Por cada cliente de Amazon y cada empleado de Amazon, muchas gracias desde el fondo de mi corazón”, indicó Bezos ante los periodistas y con el mismo sombrero de vaquero con el que subió al New Shepard.

Al término de la rueda de prensa, Bezos dio a conocer el premio Courage & Civility Award, una nueva iniciativa filantrópica que ayer desembolsó 200 millones de dólares y cuyos destinatarios podrán distribuir a las organizaciones benéficas o sin fines de lucro de su elección.

Los primeros beneficiarios fueron Van Jones, comentarista y fundador de la organización Dream Corps, y el premiado chef español José Andrés, que dirige la fundación World Central Kitchen. Cada uno de ellos recibió un fondo de 100 millones de dólares.

Bezos, apasionado del espacio

Fanático del espacio desde su infancia, la fecha elegida por Bezos para el lanzamiento de ayer no fue casual, ya que este mismo día hace 52 años la misión Apolo 11 llegó a la Luna, hito que él observó a la edad de 5 años.  

El hombre más rico del planeta declaró antes que sus labores al frente del imperio del comercio electrónico le impedían dedicar más atención a Blue Origin, la firma que fundó pocos años después de crear Amazon con la intención de desarrollar tecnología aeroespacial e impulsar los viajes comerciales al espacio. 

Como confirmó Bezos ayer, la compañía tiene previsto efectuar otros dos viajes tripulados en lo que resta de este año, para los cuales ya hay una fuerte demanda y recibió hasta 100 millones de dólares por ventas de billetes.  

Sí se sabe que la compañía puso a la venta un asiento libre para el vuelo de ayer, que alcanzó los 28 millones de dólares en una subasta benéfica en la que no se dio a conocer el nombre del adjudicatario. El poseedor del billete, sin embargo, debió aplazar su vuelo por “conflicto de horarios” y su lugar fue ocupado por Daemen.

Bezos es otro de los multimillonarios que se erige en pionero del turismo más allá del planeta, después de que el británico Richard Branson, a sus 70 años, alcanzara hace poco más de una semana las fronteras del espacio a bordo de un avión fabricado por su compañía Virgin Galactic, con el que superó los 80 kilómetros de altura.

A Branson y Bezos se suma Elon Musk, el fundador del fabricante de vehículos eléctricos Tesla y de SpaceX, la firma contratista de la NASA que ya ha enviado astronautas a la Estación Espacial Internacional (EEI) y que hacia fines de este año espera llevar a cabo el primer viaje tripulado con fondos privados al espacio.

Aunque por motivos de seguridad el Departamento de Transporte de Texas cerró de forma parcial la carretera interestatal 54, que da acceso a la plataforma de lanzamiento, decenas de curiosos se desplazaron hasta el punto más cercano para ver el despegue del cohete.

Espectadores ansiosos

Diana Baeza, una mexicana de 44 años, llegó anoche a este lugar después de conducir durante casi 300 kilómetros desde Midland, Texas, donde reside junto a su familia, con la esperanza de contemplar “este histórico lanzamiento”.

“Esto es algo único y quise ser parte de la historia porque esto está marcando un antes y un después en los viajes turísticos al espacio”, señaló mientras terminaba de cocinar unos tacos en una parrilla que instaló en medio del desierto para hacer más llevadera la espera.

Juan Escobar, un colombiano de la ciudad fronteriza de El Paso (Texas), a unos 170 kilómetros de Van Horn, confía en que se reactive la economía y se creen nuevos puestos de trabajo gracias al impulso que puede dar el negocio espacial en la zona del sur de Estados Unidos.

“Aquí se han instalado Virgin Galactic y Blue Origin, y la verdad es que ya está viendo cómo está ayudando a la economía y al turismo, algo que necesitamos mucho en el suroeste del estado”, explicó.

Escrito por Agencia EFE

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