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Corte francesa da la razón al gallo “Maurice”; podrá seguir cacareando

El gallo Maurice
Imagen tomada del vídeo proporcionado por BFMTV, una vecina de Corinne Fesseau se sientó en los pasillos del tribunal con su propio gallo, durante los procedimientos judiciales en Saint-Pierre-d'Oleron, Francia, el jueves 5 de septiembre de 2019.- (Foto AP)

PARÍS, Francia. — Una corte francesa rechazó la queja de los vecinos que denunciaron que el cacareo del gallo “Maurice” era un molesto ruido.

Corinne Fesseau, dueña de Maurice, podrá quedarse con su gallo en la pequeña isla de Oleron, Francia, determinó la corte. Sin embargo, los frustrados vecinos consideran la posibilidad de apelar.

Julien Papineau, abogada de Fesseau, dijo que su clienta “está contenta. Lloró cuando le comuniqué el fallo de la corte”.

Los demandantes

Hace dos años, una pareja de retirados se mudó al vecindario donde vive Corinne y su gallo Maurice, en la isla de Oleron. El cacareo madrugador de Maurice exasperó a los recién llegados que lo conseguían evitar el canto mañanero del gallo.

Ante esta situación, la pareja decidió tomar medidas legales, y entabló una demanda ante la corte para que el animal se alejara o se callara.

Tras analizar la situación el juez de Rochefort les ordenó pagar 1,000 euros Fesseau por daños a su reputación y costos de la corte.

“Eso hizo a mis clientes sentirse muy mal”, dijo su abogado Vincent Huberdeau, quien argumentó en la denuncia que Corinne Fesseau intencionalmente colocó el gallinero cerca de la ventana de los vecinos para molestarlos, luego convirtió al gallo Maurice en un ícono de la conservación de las tradiciones rurales. Huberdeau consideró que el juez se excedió al sancionar a los demandantes.

Demanda contraproducente

La demanda tuvo efectos contraproducentes en la opinión pública, al menos en forma local.

El asunto llamó la atención del público y más de 120,000 personas firmaron una petición exhortando a las autoridades a dejar a Maurice en paz y un “comité de apoyo” conformado por propietarios de gallos y gallinas de la región se presentaron para apoyar a su dueña durante el juicio de julio.

“El campo vive y hace ruidos, también el gallo”, decía una de sus pancartas.

Otras demandas

El fallo resultó una buena noticia para una parvada de patos en la región Landes, en el suroeste de Francia, donde vecinos han demandado a unos granjeros por los graznidos y el olor de las aves.

Las autoridades también fallaron contra los residentes de una aldea en los Alpes franceses que se quejaron en 2017 por los molestos cencerros y también fracasó un esfuerzo del año pasado para sacar a las cigarras de un pueblo sureño para proteger a los turistas de su canto veraniego.

Desde que salió a la luz la historia de Maurice, algunos legisladores franceses han sugerido aprobar una ley para proteger los sonidos y olores del campo como parte del patrimonio rural de Francia.

La demanda contra Maurice junto con otras contra campanas de iglesias, cencerros, cigarras y olores de granjas han provocado un debate nacional sobre cómo proteger la cultura rural ante expectativas más asociadas con zonas urbanas.

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