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Golpe a la democracia

Vehículos con agentes de policía se estacionan en una calle de la ciudad de Rangún. El ejército tomó el poder en Birmania y decretó emergencia

Arrestan a Aung San Suu Kyi, icono birmana

RANGÚN (EFE).— Cuando ya quedaban lejos sus largos años de arresto domiciliario y estaba a punto de iniciar un segundo mandato como líder de facto del gobierno birmano, Aung San Suu Kyi, icono de la lucha por la democracia en Birmania, ha sido defenestrada y detenida de nuevo por los militares en un golpe de Estado.

La carismática Aung San Suu Kyi, considerada durante décadas por los militares como una de sus peores enemigos, volvió a arrasar de la mano de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND) el pasado noviembre en las segundas elecciones consideradas libres del país. Unos comicios que el Ejército califica de fraudulentos.

Su llegada al poder no ha afectado a su popularidad en Birmania, donde es vista por muchos como “madre de la nación”, pero su prestigió en el extranjero, que le llevó a ganar el premio Nobel de la Paz en 1991 por su lucha pacífica contra el régimen castrense, se empañó por la persecución de los rohinyá.

Nacida en 1945 en Rangún, entonces capital de Birmania, la vida de “la Dama”, como se conoce popularmente a Aung San Suu Kyi, estuvo marcada desde el principio por su padre ausente: el héroe de la nación, Aung San, asesinado por rivales políticos pocos meses antes de que Birmania obtuviese en enero de 1948 una independencia que él había negociado con los británicos.

A los 15 años, Aung San Suu Kyi se fue a vivir con su hermano Aung San Oo y su madre, la antigua enfermera Khin Kyi, a la India, donde ésta había sido nombrada embajadora, con lo que la futura líder inició un periplo internacional y pasaría la mayor parte de las siguientes décadas en el extranjero.

En los años 60, se mudó a Reino Unido para estudiar Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Oxford, y allí conoció a su futuro marido, el especialista en estudios tibetanos Michael Aris, con el que tuvo dos hijos, Alexander y Kim.

“Solo te pido una cosa: si mi pueblo me necesita, debes ayudarme a cumplir mi deber con él”, le dijo Aung San Suu Kyi a Aris antes de casarse e iniciar una vida juntos en Oxford.

La rebelión de 1988

En 1988, Suu Kyi viajó a Birmania para cuidar de su madre enferma, que moriría a finales de ese mismo año, y su llegada a Rangún coincidió con un levantamiento popular que exigía el fin de la dictadura del general Ne Win, quien había instaurado una dictadura militar bajo el nombre de “la vía birmana al socialismo” tras tomar el poder en 1962.

Varios disidentes convencieron a Aung San Suu Kyi para que participase en las protestas aprovechando el prestigio heredado de su padre y “la Dama” pronto se convirtió en la líder del movimiento prodemocrático junto a su partido, el más representativo, la Liga Nacional para la Democracia (LND).

Cambios

Las protestas precipitaron la dimisión del general Ne Win, pero el Ejército sofocó la movilización a costa de unos 3,000 muertos e instauró una Junta militar que gobernó el país durante 23 años.

En 1990, la Junta convocó unas elecciones en las que la LND ganó por mayoría absoluta, a pesar de que Aung San Suu Kyi estaba bajo arresto domiciliario y otros líderes del partido en la cárcel, pero cuyos resultados los militares nunca aceptaron.

La líder birmana pasó un total de 15 años de arresto domiciliario en su residencia de Rangún de 1989 a 2010, lo que no impidió el crecimiento imparable de su popularidad, tanto dentro del país como en el extranjero.

A finales de los noventa, tuvo que afrontar un duro dilema cuando su marido enfermó de cáncer en Reino Unido y los generales ofrecieron a Aung San Suu Kyi la posibilidad de salir de Birmania para acompañarle, pero ella se negó, convencida de que no podría volver al país, y no pudo estar con Michael Aris cuando falleció en Oxford en 1999.

Aung San Suu Kyi recuperó la libertad en noviembre de 2010, días después de unos comicios controlados por los militares en los que la LND no concurrió y que supusieron el pistoletazo de salida de una transición a lo que los generales denominaron una “democracia disciplinada”.

Dos años después, “la Dama” obtuvo un escaño parlamentario en unas elecciones parciales y, en 2016, asumió al fin el poder tras la aplastante victoria de la LND en las elecciones de noviembre de 2015.

Aquellas elecciones supusieron la culminación del proceso democrático, pero el Ejército mantiene el control de tres ministerios, una autonomía casi total y el 25 por ciento de los escaños del parlamento, por lo que el margen de maniobra del gobierno civil es limitado.

La líder gobernó con el cargo de consejera de Estado, diseñado para sortear el artículo de la Constitución —aprobada en 2008 por los uniformados—, que veda la presidencia a quienes tengan parientes inmediatos extranjeros, lo que es su caso, ya que sus dos hijos tienen la nacionalidad británica.

Desde que accedió al gobierno, Aung San Suu Kyi dio prioridad al proceso de paz con las decenas de guerrillas etnonacionalistas que llevan luchando por la autonomía desde la independencia, pero sus esfuerzos resultaron en vano.

Mientras tanto, numerosos observadores criticaron su estilo autoritario; también el hecho de que el proceso democratizador se estancara durante su mandato, así como su tibieza ante las atrocidades cometidas contra la minoría rohinyá, que carece en su mayoría de un estatus de ciudadanía en el país.

De un vistazo

Condenan una detención

Los grupos defensores de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW), Amnistía Internacional y Fortify Rights, entre otros, exigieron la liberación inmediata de la hasta ahora líder de facto de Birmania, Aung San Suu Kyi, y los demás miembros del gabinete arrestados por el Ejército, que ha tomado el poder político.

Piden su liberación

“El Ejército de Myanmar debería liberar de manera inmediata e incondicional a Aung San Suu Kyi”, afirmó Brad Adams, director de HRW en Asia.

“Extremadamente alarmante”

Ming Yu Hah, subdirectora regional de Amnistía Internacional, calificó de “extremadamente alarmante” la situación que se vive en el país.

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