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Huyen de la grave crisis

Foto: Megamedia

Buscan internarse en Perú antes de se requiera visa

TULCÁN (AP).— La venezolana Marianni Luzardo logró cruzar ayer hacia Ecuador luego de caminar a la vera de una ruta durante casi 16 horas junto a dos niños, uno de ellos autista, y su madre en medio del mal clima y sin servicios básicos.

Marianni Luzardo es una de miles de venezolanos que huyen de la crisis social y económica de su país y que buscan una vida mejor en las naciones vecinas.

“Nosotros hemos salido de Venezuela porque allá no hay manera de vivir, ya no hay futuro. Pero cuando llegué acá a la frontera el problema estuvo en la cantidad de personas que estamos esperando para cruzar”, dijo a The Associated Press.

Cargando dos pequeñas maletas con ruedas y cubierta con una gruesa chamarra para protegerse del inclemente frío de la zona, la mujer añadió que su objetivo es llegar a Perú, donde desde hace un año está su esposo. “Nosotros tenemos prisa por llegar antes de que el gobierno peruano nos exija pasaporte y visa. Eso es casi imposible de conseguir en mi país” indicó.

Marianni Luzardo es parte del grupo de 3,000 a 3,500 personas que a diario se presentan en esta localidad de la frontera ecuatoriana, 150 kilómetros al noreste de Quito, para ingresar al país presentando únicamente su cédula de identidad. Hasta hace poco el flujo era de unos 1,500 migrantes diarios que en su mayoría buscaban llegar a Perú, Chile, Argentina y hasta Brasil.

El aumento en el flujo de migrantes fue impulsado por la decisión del gobierno peruano de exigir a los venezolanos la presentación de pasaporte y visa humanitaria partir de mañana.

En Ecuador la colonia de migrantes más grande es la venezolana, con 300,000 personas de las cuales casi 40,000 ingresaron entre enero mayo de este año, según cifras oficiales.

En la frontera entre Ecuador y Colombia la Organización Internacional para los Migrantes dispuso 16 autobuses que los llevan directo a la frontera con Perú, en los que tienen preferencia las mujeres, los niños y los ancianos, y la Cruz Roja estableció a un pequeño grupo de voluntarios que con teléfono en mano ofrecen llamadas gratuitas y brindan refrigerios.

En la frontera con Perú el flujo también sigue creciendo.

El general Raúl Alfaro, jefe policial de la región peruana de Tumbes, indicó ayer a la televisora estatal que el miércoles ingresaron 4,146 venezolanos cuando la semana pasada el promedio diario era de 1,500 a 2,000. Tumbes limita con Ecuador y es donde se encuentra el puesto migratorio.

A inicios de mayo el presidente peruano, Martín Vizcarra, anunció un endurecimiento de la política migratoria y estableció que desde el 15 de junio los venezolanos que deseen ingresar a Perú tendrán que poseer pasaporte y una visa humanitaria que deben obtener en los consulados peruanos de Venezuela, Colombia y Ecuador.

“Hoy completé ocho días de viaje, vengo desde Caracas y quiero llegar a Lima. Como no tenía dinero he pedido que me lleven gratis las gandolas, los camiones que le dicen. No sé cómo no he perdido mi bebé, eso es un milagro”, dijo María Angélica Martínez, una embarazada de 33 años.

“Quiero llegar a Lima, allá está mi nuevo destino con mi marido”, añadió.

De acuerdo con estimaciones de la Asamblea Nacional venezolana, controlada por la oposición, la inflación en mayo alcanzó el 31.3%, mientras que la variación acumulada en los últimos cinco meses fue de 905.6%. El Fondo Monetario Internacional estimó que Venezuela podría alcanzar este año una inflación de 10,000,000%.

Además de los problemas generados por la hiperinflación, los venezolanos conviven con una severa escasez de bienes básicos, medicamentos y combustible que ha sumido a Venezuela en la mayor debacle económica de las últimas décadas.

Según cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), cuatro millones de venezolanos, casi el 15% de la población, han abandonado el país desde 2015.

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