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Iglesia castigará a padre chileno

Piden retirarle el estado clerical a un cura abusador

SANTIAGO (EFE).— La Iglesia católica de Chile informó ayer que solicitará a la Congregación para el Clero la dimisión del estado clerical del párroco Humberto Henríquez tras concluir que es culpable de los abusos sexuales que varias víctimas y exseminaristas denunciaron en su contra.

La acción fue comunicada ayer por el Obispado de San Felipe (en la costera región de Valparaíso), que decidió comenzar el proceso administrativo penal contra el sacerdote Henríquez.

“El sacerdote Henríquez fue encontrado culpable de los delitos de abuso de conciencia y abuso sexual en contra de dos varones mayores de edad”, indicó la diócesis en un comunicado.

Mientras se completa dicho proceso, el obispado mantendrá sobre el sacerdote abusador las medidas cautelares de prohibición de ejercicio público del ministerio sacerdotal y no podrá encargarse de asuntos pastorales.

Henríquez, expárroco de la ciudad de Los Andes, ubicada a unos 90 kilómetros al noreste de Santiago, había sido denunciado ante la Justicia civil a mediados de junio por cuatro exseminaristas que indicaron que fueron víctimas de abusos y violaciones en la década de 1990 en el seminario San Rafael en Lo Vásquez.

Mauricio Pulgar, Gustavo Donoso, Marcelo Soto y Marcelo Rodríguez declararon en contra de Henríquez y Jaime Da Fonseca, quien fuera el padre de la vecina localidad de Quilpué, cuando los párrocos estaban relacionados con la formación de los sacerdotes, entre los que se encontraban los querellantes.

Primera denuncia

En la rueda de prensa donde las víctimas informaron sobre la querella, Soto explicó que la primera denuncia contra el sacerdote abusador la hizo ante la institución religiosa en 1992. Sin embargo, ninguno de los demandantes tuvo apoyo de la Justicia canónica ni de la diócesis, y tampoco lo han tenido ahora por medio del obispo Pedro Ossandón, actual administrador apostólico de esa diócesis.

Monseñor Ossandón, al que las víctimas acusaron de encubrir los abusos sexuales cometidos en el interior de la Iglesia católica chilena en esa zona de Chile, reemplazó a mitad de 2018 al obispo Gonzalo Duarte, quien en mayo de 2018 presentó su renuncia ante el papa Francisco junto a los otros 33 obispos chilenos tras haber cometido “graves errores y omisiones” en la gestión de los abusos sexuales.

A comienzos de mayo el fiscal nacional de Chile, Jorge Abbott, informó que las causas abiertas por abusos en el clero chileno han aumentado a 166, y las víctimas a 248, de las que 131 eran menores de edad al sufrir los delitos, mientras las personas relacionadas con Iglesia que son investigadas suman 221.

Entre estas últimas, hay 10 obispos, 152 sacerdotes, 9 diáconos, 15 laicos, 8 personas de las que no se dispone información y 27 pertenecientes a órdenes o congregaciones sin ser clérigos, informó la Fiscalía Nacional.

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