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Mujer latina sufre abuso, acoso y tortura de policías en EE.UU.

Imagen de archivo de un enfrentamiento entre policías y manifestantes en el marco de una protesta por la muerte del afroamericano George Floyd en Estados Unidos
Imagen de archivo de un enfrentamiento entre policías y manifestantes en el marco de una protesta por la muerte del afroamericano George Floyd en Estados Unidos

LOS ÁNGELES.- Laura Montilla se manifestaba pacíficamente en Los Ángeles, California, contra la violencia policial desproporcionada hacia las minorías el mismo día que pasó a ser víctima de ese exceso de fuerza.

Policías usaron en su contra métodos de tortura militares y abusaron de ella sexualmente.

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"Estaba esposada contra la pared, y esta señora (agente de policía) vino hacia mí, me golpeó los tobillos y agarró mi vagina y mis pechos en dos ocasiones, pese a que todo el tiempo estaba vigilada por varios policías y era imposible que tuviese algo", narra Laura, de 22 años, con voz entrecortada.

Abusos durante todo el día

En esos momentos la joven venezolana estaba temblando y sólo pensaba en pasar por esa situación sin romperse por dentro, tratando de permanecer "serena", recuerda entre lágrimas.

Los abusos no quedaron ahí, ya que se repitieron a lo largo del día mientras estuvo bajo custodia, según su relato y la demanda que interpuso contra el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), en la que también cuenta métodos de tortura militares.

Y no está sola: decenas de mujeres también han registrado denuncias contra ese departamento en el último mes.

Nunca correr frente a policías

Laura, recién graduada de la Universidad del Sur de California (USC), salió el pasado 1 de junio con un grupo de amigos para protestar contra la muerte de George Floyd y otros afroamericanos a manos de la policía.

Esa tarde, el Ayuntamiento de Los Ángeles adelantó el toque de queda que había entonces una hora, de seis a cinco de la tarde, avisando con poca antelación, justo cuando la joven estaba en la calle.

Cuando se enteraron era demasiado tarde: centenares de policías rodearon la protesta y los manifestantes se quedaron completamente rodeados.

"Mis amigos empezaron a correr delante de la línea de policías y escaparon de alguna manera, pero mi abuela siempre me dijo que nunca corriera delante de un agente para no darle motivos para dispararme", explica.

Empieza la pesadilla

En ese momento empezó su pesadilla. Fue detenida, manoseada, encerrada en una jaula, trasladada a un cementerio y liberada tras cinco horas con música de rock a máximo volumen y sin acceso a agua, teléfono o poder ir al baño.

En total, unas siete horas de arresto que convirtieron esa fecha en la peor de su vida.

Después de que una agente le tocó sus partes íntimas repetidamente a plena luz del día trasladaron a Laura a un autobús y la encerraron en una jaula con otra decena de personas, tan apretada que no podía ni moverse.

Entonces comenzó un trayecto de unos 30 minutos hasta el Cementerio Nacional de Los Ángeles, situado en Westwood, noroeste de la ciudad.

"Estábamos gritando por ayuda cuando una agente vino, encendió la radio con música rock al máximo de volumen y nos dejó ahí, sin dar atención médica a nadie pese a que algunos ya estaban con ataques de pánico".

Vuelta a casa con "aventón"

Horas después, cuando empezaron a liberar a los detenidos, Laura se levantó para preguntar algo a un policía. Como respuesta, el agente le gritó, tomó su arma y le dijo: "estás rodeada".

"Estaba literalmente esposada, no podía hacer nada dentro de esa jaula", comenta.

Cuando la dejaron en libertad no tenía móvil ni cartera y estaba a 40 minutos en coche de su casa. Pidió a los policías ayuda, pero le respondieron: "suerte con la vuelta".

En un barrio desconocido y de noche empezó a andar sin un rumbo claro hasta que pidiendo "aventón" consiguió que una mujer la llevara a su casa para poner fin a la peor experiencia de su vida.

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