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Países europeos siguen relajando las restricciones

Foto: Megamedia

PARÍS (AP).— El futuro de la pandemia del coronavirus dependerá de las acciones de la población, dijo ayer el director de la oficina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, el doctor Hans Kluge.

“Es muy importante recordar a todo el mundo que mientras no haya una vacuna ni un tratamiento efectivo, no habrá una vuelta a la normalidad”, indicó Kluge en declaraciones a la emisora de radio francesa Europe-1. “Este virus no desaparecerá simplemente, por lo que el comportamiento personal de cada uno de nosotros determinará el comportamiento del virus”.

“Los gobiernos han hecho mucho (para limitar el virus) y ahora la responsabilidad recae en la población”, agregó. “Antes decíamos que la salud pública es importante para la economía. Ahora hemos visto que sin salud no hay economía, no hay seguridad nacional”.

Alemania y otros países europeos donde se ha frenado la propagación del coronavirus mitigan sus restricciones fronterizas, al tiempo que nuevos focos demuestran que la pandemia dista de haber finalizado.

Alemania se apresta a reabrir la frontera con Luxemburgo y permitir más cruces desde Francia, Suiza y Austria. Los viajeros deben demostrar una “razón válida” para entrar a Alemania y se realizarán exámenes al azar, pero el objetivo es restaurar la libertad de entradas y salidas para el 15 de junio.

Alemania ha registrado más de 170,000 casos de Covid-19 y casi 8,000 muertes, pero más de 150,000 personas se han recuperado y se generan menos de 1,000 contagios diarios.

Austria y Suiza también avanzan en la mitigación de restricciones. Austria reabrió cafés y restaurantes.

“He estado tomando el desayuno en este café desde hace 100 años”, dijo Helmut Gollner, un profesor retirado de Literatura que fue uno de los primeros clientes ayer por la mañana en el Cafe Sperl de Viena. “Mi esposa siempre hacía desayunos deliciosos, pero aquí es otro ambiente, con los diarios y los demás”.

Alemania se apresta a reanudar el torneo profesional de fútbol con cinco partidos hoy, incluido el clásico del Ruhr entre Borussia Dortmund y Schalke, aunque sin público en los estadios.

Japón siguió adelante ayer con la relajación de su estado de emergencia en la mayoría de sus regiones, a excepción de Tokio, Osaka y otros pocos distritos. En Filipinas, el temor al coronavirus complicó los esfuerzos para desalojar a decenas de miles de personas antes de la llegada de un tifón que barrió parte del país durante la noche sin causar grandes daños.

También había buenas noticias en China, donde apareció por primera vez el virus a finales del año pasado. El país confirmó cuatro nuevos casos ligados a otros anteriores en Jilin, en el noreste del país, pero no ha registrado decesos en un mes.

Con cada vez menos restricciones tras las cuarentenas generalizadas de febrero y marzo, China ha mantenido las precauciones de distancia social y la prohibición a la entrada de extranjeros. Sus líderes confían en poder celebrar la sesión anual de su Asamblea Popular Nacional este mes.

En Brasil, el sitio web de noticias G1 informó que 900 personas esperaban una cama de cuidados intensivos en una de las instalaciones del estado, que han superado su capacidad. El presidente Jair Bolsonaro advirtió sobre el “caos” y atacó nuevamente a gobernadores y alcaldes que decretaron cuarentenas para limitar la propagación.

“Lo lamento, muchos morirán, pero serán aún más si la economía sigue siendo destruida por estas medidas”, dijo Bolsonaro a la prensa en Brasilia. “Estas cuarentenas, cerrar todo, es el camino al fracaso. Destruirá a Brasil”.

El presidente de Colombia, Iván Duque, ordenó a todos los residentes en el departamento de Amazonas, cerca de la frontera con Brasil, que no salgan de sus casas salvo para comprar comida o medicamentos. Los hospitales locales están sobrepasados ante el alza de casos en una zona vulnerable de la Amazonía, el hogar de muchos grupos indígenas.

“La selva amazónica necesita tu ayuda”, dijo la activista climática adolescente Greta Thunberg en un vídeo publicado en internet para pedir ayuda para Manaos, la ciudad más grande de Brasil en la vasta región. Según los datos oficiales, 809 personas han muerto en Manaos y 9,410 han contraído el virus, pero tanto expertos como gente en la zona dicen que es probable que la cifra sea mucho mayor porque muchos fallecen en sus casas, suele ser enterrados en fosas comunes sin pasar la prueba de la enfermedad y no entran en el conteo oficial.

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