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Periodo para cambiar de vida

El cardenal eslovaco Jozef Tomko impuso la ceniza en forma de cruz al papa Francisco

El Pontífice alerta del “polvo que ensucia el amor”

ROMA (EFE).— El papa Francisco alertó ayer del “polvo que ensucia” la vida y el amor y que incluso se ha depositado en la Iglesia católica en forma de mundanidad, durante la misa por el Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma.

El Sumo Pontífice empezó su homilía recordando el significado de la ceniza con una frase del Génesis: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”.

“Es decir, somos débiles, frágiles, mortales. Respecto al correr de los siglos y los milenios, estamos de paso; ante la inmensidad de las galaxias y del espacio, somos diminutos”, dijo.

El Papa criticó una trayectoria existencial que va de la vida al polvo, al relativismo o la superficialidad, en un mundo que “va mal, el miedo se extiende, hay mucha crueldad y la sociedad se está descristianizando”.

“Miramos a nuestro alrededor y vemos polvo de muerte. Vidas reducidas a cenizas, ruinas, destrucción, guerra. Vidas de niños inocentes no acogidos, vidas de pobres rechazados, de ancianos descartados. Seguimos destruyéndonos”, denunció.

Y añadió: “¡Y cuánto polvo hay en nuestras relaciones! Miremos en nuestra casa, en nuestras familias: cuántos litigios, cuánta incapacidad para calmar los conflictos ¡Qué difícil es disculparse, perdonar, comenzar de nuevo, mientras que reclamamos con tanta facilidad nuestros espacios y nuestros derechos!”.

El Pontífice lamentó que “hay tanto polvo que ensucia el amor y desfigura la vida” incluso dentro de la Iglesia católica.

“Incluso en la Iglesia, la casa de Dios, hemos dejado que se deposite tanto polvo, el polvo de la mundanidad”, reconoció el líder católico.

Por esa razón Francisco recomendó afrontar la Cuaresma como un periodo para “cambiar de vida”, no como un tiempo en el que cargar con moralismos innecesarios a las personas.

Como es tradición, en primer lugar el Papa, con los paramentos morados de este tiempo propio de Cuaresma, se recogió en oración junto a otros miembros del clero y de la Curia en la iglesia romana de San Anselmo, en la colina romana del Aventino.

Desde allí emprendió una procesión hacia la cercana basílica de Santa Sabina, junto a una comitiva conformada por cardenales, arzobispos, obispos, los monjes benedictinos de San Anselmo, los padres dominicanos de Santa Sabina y algunos fieles.

Tras la lectura del Evangelio y después de su homilía, Francisco recibió la ceniza en forma de cruz sobre su cabeza por parte del cardenal eslovaco Jozef Tomko.

Acto seguido el Papa impuso la ceniza a miembros del clero y a algunos fieles, a quienes repitió la fórmula “Recuerda que polvo eres y en polvo de convertirás”.

Expresa apoyo

Por otra parte, el Papa expresó su cercanía a todos los enfermos por el coronavirus y también a las autoridades civiles y todo el personal sanitario que se están esforzando por asistir a los pacientes y detener el contagio.

Francisco envió este mensaje durante la audiencia general que se celebró en la plaza de San Pedro, donde ayer se congregaron muchas menos personas que otros miércoles y algunos fieles llevaban mascarilla.

Como en otras ocasiones, el Papa no dudo en besar a los niños y saludar cuando se bajó del papamóvil.

El Vaticano comunicó el pasado lunes que se cancelaban algunos eventos programados en espacios cerrados para los próximos días tras el brote del coronavirus en Italia, aunque por el momento se mantenían la audiencia general que suele congregar a decenas de miles de personas.

En la región de Lacio, cuya capital es Roma, no se ha tomado ninguna medida restrictiva ya que no se han registrado casos de coronavirus, sino el del matrimonio de turistas chinos de hace varias semanas y que se están recuperando favorablemente en el hospital Spallanzani.

 

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