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Por el fin de la pandemia

El papa Francisco ofrece una misa en la Santa Sede. El Sumo Pontífice invitó a los fieles católicos a rezar contra la pandemia de Covid-19

El Papa invita a los cristianos a unirse en oración

A través de su cuenta de Twitter, ayer, el papa Francisco presentó un vídeo de la serie “El Vídeo del Papa" titulado “Oración por el Mundo, oremos por el fin de la pandemia”.

En el documento videográfico, el Sumo Pontífice invita a orar todos juntos, y pide a la Virgen María su amparo y protección.

“Recemos todos juntos por los enfermos, por las personas que sufren: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita”.

“Agradezco a todos los cristianos, a todos los hombre y mujeres de buena voluntad que rezan por este momento, todos unidos, cualquiera que sea la tradición religiosa a la que pertenezcan” indicó.

Este vídeo es una invitación para que todos los cristianos se unan a orar hoy el Padre Nuestro, en gesto con el que quiere universalizar la oración para luchar contra la pandemia del coronavirus, causante del Covid-19.

Por la mañana, en la misa en la Capilla de la Casa de Santa Marta, el Papa expresó lo siguiente: “Recibí la noticia de que en estos días algunos médicos, sacerdotes, no sé si algunas enfermeras, se contagiaron, se llevaron el mal porque estaban sirviendo a los enfermos. Rezamos por ellos, por sus familias, y agradezco a Dios el ejemplo de heroicidad que nos dan en el sanar a los enfermos”.

Hasta la fecha, 24 médicos han muerto en su trabajo junto con los afectados por el coronavirus, casi cinco mil trabajadores de la salud están contagiados y cerca de 50 sacerdotes murieron como resultado de esta epidemia, indica la página de Vatican News.

En su homilía, Francisco reflexionó sobre el Evangelio de Juan (5:1-16), en el que Jesús curó a un enfermo en una piscina de Betesdá, destacando el peligro del pecado de la pereza.

El Papa comparó al enfermó de Betesdá con el ciego de nacimiento del domingo pasado, que acogió la sanación con alegría y decidió discutir con los doctores de la ley, mientras que el primero solo fue y les informó: “Sí, aquel”, “sin compromiso con la vida”.

De este modo, el Pontífice subrayó que la pereza “es un veneno, es una niebla que rodea el alma y no la hace vivir. Y también es una droga porque si la pruebas a menudo, te gusta. Y terminas siendo un ‘triste-adicto’, un ‘perezoso-adicto’… Es como el aire. Y este es un pecado bastante habitual entre nosotros: tristeza, pereza, no quiero decir melancolía, pero se acerca”.

El Pontífice recomendó leer este capítulo 5 de Juan “para ver cómo es esta enfermedad en la que podemos caer” e invita a pensar en el símbolo del agua de la piscina: “en esa agua que es un símbolo de nuestra fuerza, de nuestra vida, el agua que Jesús usó para regenerarnos, el Bautismo”.

Igualmente, llamó a pensar “en nosotros, si uno de nosotros tiene el peligro de caer en esta pereza, en este pecado neutro: el pecado del neutro es éste, ni blanco ni negro, no se sabe qué es. Y este es un pecado que el diablo puede usar para aniquilar nuestra vida espiritual y también nuestras vidas como personas”.

“Que el Señor nos ayude a entender lo feo y lo malo que es este pecado”, concluyó el Obispo de Roma.—@Zenit

 

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