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Prohíben celulares en campamento de refugiados

Refugiados de la etnia rohinyá reciben alimentos en un campamento de Ukhiya, Bangladesh. Foto de EFE

DACA.— Citando cuestiones de seguridad, Bangladesh prohibió el servicio de telefonía celular en los vastos campamentos donde cientos de miles de refugiados rohinyá de Birmania se han establecido, informaron autoridades el martes.

Zakir Hossain Khan, portavoz de la Comisión de Telecomunicaciones de Bangladesh, dijo que las autoridades han pedido a los operadores de telefonía celular acatar la orden en un plazo de siete días.

Por otra parte, el director de la ONG Fortify Rights, Matthew Smith, indicó que el tribunal creado por el Ejército birmano para juzgar los presuntos abusos de soldados contra la etnia rohinyá es una “táctica de distracción”.


“El Ejército está intentado demostrar que da algún paso hacia la rendición de cuestas (por los abusos perpetrados) frente a la presión de la comunidad internacional. Pero esto no funcionará, es una táctica de distracción que hemos visto antes”, apuntó Smith al dudar de las intenciones del organismo castrense.


El jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, admitió, en un inusual comunicado colgado el sábado en su página web, que algunos efectivos vulneraron las instrucciones en el poblado de Gutapyin, donde un reportaje de la agencia Associated Press recoge la existencia de al menos cinco fosas comunes con rohinyás.

Una familia rohinyá descansa en un campamento temporal en Bangladesh. Foto de EFE


Según el general, un tribunal marcial juzgará a soldados que cometieron abusos contra la población rohinyá durante el operativo militar realizado en agosto de 2017, sin aportar detalles sobre el número de casos o los cargos a los que se enfrentan los acusados.


Este sería el segundo proceso militar contra soldados por la matanza de rohinyás, que Naciones Unidas estima —según cifras conservadoras— en unas 10,000 víctimas mortales, además de violaciones en masa y quema de poblados.


El pasado noviembre, siete soldados birmanos fueron liberados tras cumplir diez meses de condena —de los diez años a los que fueron sentenciados— por perpetrar una matanza de diez rohinyás en la aldea de Inn Dinn, durante la brutal operación del Ejército birmano contra la población rohinyá del estado de Rakáin (oeste).

“Genocidio”


El director de Fortify Rights aseguró, durante la presentación de un informe sobre la histórica negación de ciudadanía a los rohinyá en Birmania, que el proceso de “genocidio” orquestado por las autoridades contra la minoría étnica continúa a día de hoy.


Al tiempo que pidió al Corte Penal Internacional de la Haya que impute a 22 altos cargos militares y policiales por presuntamente cometer crímenes de lesa humanidad.


Éxodo


El último éxodo de los rohinyá comenzó el 25 agosto de 2017 a raíz de una ofensiva militar del Ejército con el objetivo de reprimir un ataque lanzado por un grupo insurgente rohinyá.


En los meses siguientes, más de 730,000 miembros de esta minoría étnica, no reconocida y perseguida en Birmania, huyeron a Bangladesh, donde permanecen en un enorme complejo de campos de refugiados.


Daca y Naipyidó reiniciaron el pasado 22 de agosto el proceso para repatriar algunos de los miles de rohinyás en territorio bangladesí, sin que hasta el momento se haya presentado voluntario alguno para regresar a Birmania.


La activista Ambia Perveen, representante del Consejo Europeo Rohinyá, aludió a la “tibia” respuesta de la comunidad internacional y apuntó que esta réplica “blanda” puede servir de ejemplo a otros países para reprimir minorías étnicas, al citar como ejemplo a la acción de la India en la región de Cachemira o a la política de China con la población uigur.


Birmania no reconoce la ciudadanía de los rohinyás y les somete desde hace décadas a todo tipo de discriminaciones, incluidas restricciones a la libertad de movimientos.

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