in

Religiosidad ''de fachada''

El papa Francisco durante el rezo del Ángelus ayer domingo. A la izquierda

“La fe exige, cada día, renovar la elección del bien”

ROMA.— El papa Francisco desaprobó la religiosidad “de fachada” que no interpela la conciencia y su responsabilidad, e indicó que la verdadera fe en Dios exige “renovar cada día la elección del bien respecto del mal”.

“La fe en Dios pide renovar cada día la elección del bien respecto al mal, la elección de la verdad respecto a la mentira, la elección del amor al prójimo respecto al egoísmo”, indicó ayer el Pontífice tras el rezo del Ángelus.

Asomado al balcón de su estudio privado en la Biblioteca Apostólica del Vaticano, el Santo Padre señaló que los que se convierten a esta elección después de haber experimentado el pecado, encontrarán “los primeros lugares en el Reino de los Cielos, donde hay más alegría por un pecador que se convierte que por 99 justos”.

El Papa dejó claro que esta afirmación no debe inducir a pensar que “hacen bien los que no siguen los mandamientos” de Dios y la moral, y dicen: “Al fin y al cabo, ¡los que van a la Iglesia son peores que nosotros!”.

“Jesús no señala a los publicanos y las prostitutas como modelos de vida, sino como ‘privilegiados de la Gracia’, que Dios ofrece a todo el que se convierte a Él”, dijo, al comentar la parábola de los dos hijos.

Para el Papa, quien queda mejor es el primer hermano, “no porque ha dicho ‘no’ a su padre, sino porque después el ‘no’ se ha convertido en un ‘sí’”. Y señaló después: “Dios es paciente con nosotros, no se cansa, no desiste después de nuestro ‘no’, nos deja libres también de alejarnos de Él y de equivocarnos, pero espera ansiosamente nuestro ‘sí’, para acogernos nuevamente entre sus brazos paternos y colmarnos de su misericordia sin límites”.

De este modo, dijo, el Evangelio cuestiona la forma de vivir la vida cristiana, que “no está hecha de sueños y de bonitas aspiraciones, sino de compromisos concretos, por ello hay que abrirse cada vez más a la voluntad de Dios y al amor a los hermanos”.

Francisco afirmó que la conversión es un “proceso de purificación de las incrustaciones morales” y por eso “nunca es un proceso indoloro. El camino de la conversión pasa siempre a través de la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual. El proceso espiritual conlleva la ascesis y la mortificación, que poco a poco conducen a vivir en la paz y en la alegría de las bienaventuranzas”.— Europa Press

Giran orden de aprehensión contra de Diego 'M' por feminicidio de Jessica

Cartón de Tony: Infectados hasta la médula