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Seguidores de Trump dejan mensaje en oficinas de Nancy Pelosi

Un simpatizante del presidente Donald Trump posa con una carta del correo de Nancy Pelosi durante la irrupción de ayer en el Capitolio
Un simpatizante del presidente Donald Trump posa con una carta del correo de Nancy Pelosi durante la irrupción de ayer en el Capitolio

La turba que asaltó ayer el Capitolio en Washington golpeó el corazón de la democracia en Estados Unidos, donde se vivieron escenas de gente superando las barricadas policiales, rompiendo ventanas y ocupando asientos de poder, entre ellos el de la oficina de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes.

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Una de las imágenes que más se difundieron en televisión y redes sociales fue la de un hombre que posó para fotos en la oficina con los pies sobre el escritorio mientras mostraba una carta, al parecer del correo personal de Nancy Pelosi, con la bandera de Estados Unidos al fondo.

Al parecer el sujeto, a quien en redes sociales se identificó como Richard "Bigo" Barnett, un simpatizante del presidente Donald Trump de Arkansas, no sólo mostró la carta sino que se la llevó.


Además, los simpatizantes de Trump tiraron muebles, bajaron fotos de las paredes y dejaron un mensaje encima del escritorio de la senadora en el que se lee la frase: “No nos rendiremos”.

Pero se trató de sólo uno de los actos vandálicos en el Capitolio, donde una marea de gorras rojas de “Make America Grate Again” (el lema de Trump “Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo”) inundó el Salón Nacional de las Estatuas, una zona del complejo conocida para los turistas.

Otros destrozos

Un hombre ondeó una bandera confederada en el mismo lugar donde se celebraron los velorios de Abraham Lincoln y, apenas el año pasado, del congresista y líder de los derechos civiles John Lewis. Cerca de la fachada oeste del Capitolio se fotografió un nudo de horca.

Y en el escenario de investidura, donde Joe Biden pondrá la mano sobre una Biblia dentro de dos semanas, policías rociaron gas pimienta sobre la violenta multitud.

Mensaje de ira

Cabe señalar que el discurso de Trump en los últimos días fue un mensaje marcado por la ira, que alentó a los que lo interpretaron como una llamada a la insurrección.

Pocos escaparon de su indignación, ni siquiera su subalterno más leal, el vicepresidente, Mike Pence, que por primera vez dijo que no podía cumplir los deseos del presidente de revocar el conteo electoral porque no tenía autoridad legal para hacerlo.

Con información de AP y redes sociales

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