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Señales de amor fraterno

El Papa ofrece 3 recursos para no alimentar odios

CIUDAD DEL VATICANO.— Durante la misa celebrada de ayer en la Casa Santa Marta, el papa Francisco advirtió que, si se afirma que se ama a Dios, pero no se ama al hermano, al prójimo, entonces se es un mentiroso, porque “si no amas a tu hermano no puedes amar a Dios”.

En este sentido, el Pontífice citó tres señales que indican que una persona no ama a su hermano. “La primera señal requiere que nos preguntemos: ¿rezo por las personas? Por todas, de forma concreta, por aquellas que me son simpáticas y también aquellas que me son antipáticas, por aquellas de los que soy amigo y por aquellos que no soy amigo.

“Segunda señal: cuando siento en mi interior sentimientos de celos, de envidia, y me viene la necesidad de desear el mal, es una señal de que no amas. Párate ahí. No dejes crecer esos sentimientos: son peligrosos. No los dejes crecer”.

Por último, “la señal más cotidiana de que no amo al prójimo y, por tanto, de que no puedo amar a Dios, es la habladuría. Metámoslo en el corazón y en la cabeza, claramente: si difundo habladurías, no amo a Dios, porque con las habladurías estoy destruyendo a esa persona.

“Las habladurías son como los caramelos de miel: tomo uno, y otro, y otro, y luego el estómago se estropea con tantos caramelos. Porque es bello, es ‘dulce’ hablar de los demás, parece algo bueno, pero destruye. Y eso es señal de que no amas”.

Ese espíritu del mundo, aseguró el Papa Francisco, “se vence con el espíritu de la fe: creer que Dios está en mi hermano, en mi hermana. La victoria que ha vencido el mundo es nuestra fe. Únicamente con mucha fe se puede avanzar en este camino, no con pensamientos humanos de buen sentido…, no, no: no sirve. Ayudan, pero no sirven para esta lucha”.

Solo por la fe

“Únicamente la fe nos da la fuerza para no difundir habladurías, para rezar por todos, también por los enemigos, y no dejar crecer los sentimientos de celos y envidia”, puntualizó en su homilía en Santa Marta.

Mercado de armas

Por otra parte, el Papa alertó sobre el peligro que vive el mundo moderno ante un creciente mercado de armas y la proliferación nuclear, durante su discurso dirigido a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede con motivo del saludo de Año Nuevo.

De acuerdo con información difundida por Vatican News, el Pontífice lamentó que a ello se sume una creciente tendencia a armarse, tanto de los individuos como de los Estados, y que la lucha por el desarme nuclear haya derivado en búsqueda de armas nuevas y destructivas.

Resulta preocupante, advirtió, considerar las consecuencias catastróficas, tanto humanas como ambientales, que derivarían de una detonación ambiental, a lo que se suma la lógica de miedo que concierne, no solo a las partes en conflicto sino a toda la raza humana por la simple existencia y posesión de estas armas.

El vicepresidente del Instituto de Investigaciones de Archivos de Desarme, Maurizio Simoncelli, reveló en entrevista radiofónica para el Vaticano que a escala mundial hay “un enorme crecimiento de los gastos militares”.— Aciprensa y Notimex

 

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