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Sobrevivientes de dos huracanes ''lo pierden todo''

Miembros de la Fuerza Aérea Colombiana y la Defensa Civil rescatan a un adulto mayor y aterrizan en San Pedro Sula. El huracán “Iota” dejó una ola de destrucción a su paso por Nicaragua

“Vidas paralizadas”

MANAGUA (EFE).— En la zona de Nicaragua que recibió la peor parte del impacto de los huracanes “Iota” y “Eta” las personas agradecen a Dios porque hasta ahora no hubo muertos, sin embargo, para algunos de los sobrevivientes, sus vidas continúan paralizadas varios días después del desastre.

Este es el caso de Hamlyn Ávila Krik, una indígena miskita de 27 años, que al recurrir a la lengua castellana le faltan palabras para expresar la situación en la que se encuentra su familia, tras el impacto de dos huracanes con vientos de hasta 260 kilómetros por hora en un lapso de 13 días.

“Mi casa se destruyó, todo, todo, todo, no tenemos para reconstruir, nada, nada, nada”, dijo a Efe, Ávila Krik, cuya lengua materna es el miskitu, propia de una de las poblaciones indígenas más extensas de la Región Autónoma Caribe Norte (RACN) de Nicaragua, donde el “Eta” tocó tierra el pasado día 3, seguido por “Iota” el 16, ambos en categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de 5, aunque el segundo sí desarrollo dicha fortaleza antes de ingresar.

Cuando la indígena quiso decir “todo, todo, todo”, se refirió a que su casa, quedó hecha escombros y su familia no pudo recuperar nada de lo que estaba dentro, sea porque se lo llevó el viento, o porque quedó arruinado.

“El primer huracán se nos llevó el zinc, todo, el segundo huracán se lo llevó todo, todo, no dejó nada de nada”, explicó Ávila Krik, vía telefónica desde Bilwi, la ciudad más impactada, con pausas que hacían difícil saber si eran causadas por la frontera del idioma o para detener un sentimiento de impotencia, aunque varias veces se le escuchó sollozar.

La mujer forma parte de una familia de cuatro mujeres, dos varones, y dos menores, que lograron superar el golpe de “Eta” “parchando” con ripios el techo, pero que con el “Iota” sus vidas quedaron paralizadas, porque no tienen casa, comida, ni ropa, y el único con empleo, su papá, deberá esperar diez días más para obtener su salario mensual, 2,700 córdobas, equivalentes a 77.74 dólares, que gana como vigilante.

“Estamos durmiendo donde una vecina, ella nos comparte comida, mi hermano es maestro, pero no encuentra trabajo, antes salía a los Cayos (Miskitos), pero tampoco hay trabajo, y nosotras (las mujeres) nada, ayudamos a otros y nos dan comida, pero no tenemos nada, nada, nos quedamos”, dice la mujer, antes de guardar un angustiante silencio. “Estamos vivos gracias a Dios”, agrega.

Ávila Krik y su familia se salvaron porque salieron corriendo de su casa pocas horas antes de que “Iota” la derribara. Una vez refugiados donde la vecina, solo escucharon cómo todo se venía abajo. “Solo pedíamos a Dios que no sucediera eso, pero qué íbamos a hacer. Lloramos por la casa, pero siempre orando a Dios, que nos salvó la vida”, afirmó.

La de Ávila Krik no es la única familia en estas condiciones. Según datos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, solamente el huracán “Eta” destruyó totalmente 1,890 viviendas, y otras 8,700 resultaron con daños parciales, lo que sumó pérdidas por 15 millones de dólares.

No obstante, el costo de los daños causados por “Eta” podrían duplicarse o triplicarse, según ha dicho el ministro de Hacienda, Iván Acosta, si se suman los efectos del huracán “Iota”, que tumbó lo que su antecesor dejó en pie, y cuya destrucción no ha sido calculada.

A falta de conocer el alcance de la destrucción, se teme que comunidades indígenas como Haulover, Prinzapolka, Wawa Bar o Karatá, que estaban en reconstrucción tras ser impactados por “Eta”, hayan quedado casi devastadas con “Iota”.

Los comunitarios sobrevivieron porque desalojaron sus casas antes de cada huracán, sin embargo, el tiempo se les agota para unos 38,000 de ellos encontraron refugio temporal en Bilwi, pero una parte no ha recibido ayuda y tampoco sabe dónde ir cuando que abandonen el lugar, pues sus vidas están paralizadas tras perderlo “todo, todo, todo”.

“El reto más grande”

En Colombia, el presidente Iván Duque dijo que la destrucción causada por el huracán “Iota” en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina es el mayor reto que enfrenta la región del Caribe en su país, donde el fenómeno meteorológico dejó dos muertos y miles de damnificados.

“Este ha sido el reto más grande que ha vivido nuestro Caribe (...) Los comandantes (militares), a los cuales les he asignado (una) responsabilidad, estarán aquí hasta cumplir el objetivo y la misión”, dijo el mandatario en declaraciones a periodistas en San Andrés.

Según el presidente, las autoridades terminaron la remoción de los escombros dejados por el paso de “Iota” en las calles de San Andrés, la isla principal del archipiélago y la menos afectada por el huracán de categoría 5.

“En las últimas 72 horas hemos enfrentado este reto y (...) hemos logrado limpiar las vías, estamos en el proceso de las entregas humanitarias. Sabemos que esto va a ser un proceso de varias semanas y tenemos que ser precisos y efectivos en la entrega de las carpas y también en la reactivación de servicios”, dijo.

El mandatario colombiano finalizó ayer su visita al archipiélago azotado el lunes pasado en la madrugada por el huracán en su avance hacia Centroamérica.

“Nuestra tarea para la próxima semana está en cumplir el objetivo que nos trazamos de limpiar todos los escombros, de activar la mayor cantidad de puntos necesarios de atención y tener el hospital de campaña prestando todos los servicios, y de garantizar el restablecimiento del flujo de muchos de los servicios públicos”, agregó Duque.

El presidente hizo énfasis en que los niveles de afectación de las tres islas son totalmente distintos, razón por la que en San Andrés, la menos destruida, el turismo está reactivado.

“En el caso de San Andrés tuvimos afectación por el huracán ‘Eta’ y el huracán Iota, pero en una proporción totalmente distinta. Hemos tenido viviendas afectadas, viviendas que perdieron sus techos. Se está trabajando en la reconstrucción y también en la entrega de ayuda humanitaria”, aclaró.

Según el jefe de Estado, las cancelaciones masivas de reservas y planes turísticos están afectando a los isleños que viven principalmente del turismo.

“Hoy tenemos servicios turísticos en San Andrés, los servicios se están prestando. Los servicios hoteleros y turísticos, el transporte comercial hacia San Andrés están activos y deben permanecer activos obviamente con el monitoreo que se hace con todo el rigor”, subrayó.

Ayuda millonaria

El gobierno de Estados Unidos donó 100,000 dólares a Colombia para ayudar a los afectados por el huracán “Iota” que el pasado lunes azotó el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Respuesta a la devastación

Los fondos van a apoyar los esfuerzos del gobierno colombiano para responder a la devastación sufrida por el archipiélago, situado unos 700 kilómetros al noroeste de la Colombia continental, informó la embajada de Estados Unidos en Bogotá en un comunicado.

Destrucción

Las islas más afectadas fueron Providencia y Santa Catalina, cuyas construcciones fueron destruidas casi en su totalidad por las ráfagas de viento.

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