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Tensa espera de asilo en México

Juan Carlos Perla con su hijo Joshua

Migrantes pasan penurias mientras hacen los trámites

TIJUANA (AP).— Juan Carlos Perla dice que pasó su primera noche en Estados Unidos en una fría celda subterránea del servicio de inmigración con otras 21 personas en el cruce fronterizo más activo del país. La luz estaba siempre prendida. El espacio era tan reducido que se tiró a dormir sobre un tapete junto a un inodoro.

Este salvadoreño de 36 años logró reunirse pronto con su esposa y sus tres hijos de entre seis años y diez meses, quienes estaban en otra celda, y la familia regresó a Tijuana, del lado mexicano de la frontera, para esperar aquí que su pedido de asilo fuese considerado en San Diego. Fueron una de las primeras familias que tuvieron que lidiar con un radical cambio de política de Estados Unidos que obliga a quienes piden asilo a que esperen en México mientras se tramita su solicitud. Visiblemente nervioso, Perla dijo que no acudirá a la vista y prefiere radicarse en México.

“Nuestro temor es que perdamos nuestro caso y seamos deportados” a El Salvador, expresó Perla. “Eso sería un suicidio para mí, mi esposa y mis hijos”.

Perla dijo a un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (conocida por sus siglas en inglés, CBP) que él y su familia dejaron la pequeña panadería que tenían en San Salvador porque no pagaron un mes la extorsión que les cobra la pandilla de la Calle 18. Le dieron una paliza y amenazaron con matarlo a él y a su familia si no hacían el siguiente pago, de acuerdo con una transcripción de la entrevista.

Si la experiencia de su familia es un buen indicio, la nueva política podría estar teniendo el impacto deseado por el gobierno estadounidense de desalentar los pedidos de asilo, los cuales contribuyen a agravar la acumulación de casos pendientes —hay más de 800,000—, que hacen que la gente espere a veces por años que sus solicitudes sean procesadas. Funcionarios dicen que quieren evitar solicitudes sin méritos y liberar jueces para que consideren los casos más meritorios.

Un juez federal de San Francisco programó una vista para el 22 de marzo para analizar una solicitud de activistas que quieren que se suspenda esa práctica.

El cambio se está implementando de a poco. Solo 240 personas fueron devueltas de San Diego a Tijuana en sus primeras seis semanas.

El gobierno amplió sus “Protocolos de Protección del Migrante” el lunes para incorporar un segundo puesto fronterizo, el del Calexico, California, y dicen que en el futuro se aplicará en todos los cruces fronterizos.

La nueva política coincide con un aumento en los pedidos de asilo de familias de Guatemala, Honduras y El Salvador que llegan a la frontera sur de Estados Unidos.

Un traspié inesperado

La espera en Tijuana es un traspié inesperado para quienes piden asilo en Estados Unidos.

Sin conexiones

Los migrantes cetroamericanos pensaban ser liberados en EE.UU. y aguardar allí el desenlace de sus solicitudes. En México no tienen las conexiones familiares de EE.UU. y algunos no se sienten a salvo.

Escasez de asesoría

Las penurias de muchos migrantes se agravan por la escasez de asesoría legal. Los agentes de aduanas ofrecen una lista de potenciales asesores legales, pero los migrantes dicen que cuando llaman a esas organizaciones no recibe respuesta o les explican el trámite de asilo en Estados Unidos pero no le ofrecen asesoría.

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