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Valorar el respeto a la libertad, pide Papa en Letonia

El papa Francisco en una misa en el Santuario de la Madre de Dios en Aglona

Unidos en la diversidad

AGLONA (EFE).— El papa Francisco promovió ayer la integración de las minorías ante quienes quieren rechazarlas, por motivos de seguridad o económicos, durante su visita a Letonia, un país con el 20% de católicos y donde tras la disolución de la Unión Soviética viven un 37% de rusohablantes.

Francisco llegó ayer a Letonia procedente de Lituania en su visita a los países Bálticos que celebran el centenario de la independencia y en su primer discurso a las autoridades recordó “el precio la libertad” que han tenido que “conquistar y reconquistar” con las diferentes invasiones.

Además destacó la importancia de seguir apostando por la libertad y la independencia de Letonia, que ciertamente son un don.

El Papa subrayó que la libertad del país implica a todos pues trabajar por la libertad es comprometerse por un desarrollo integral e integrador de las personas y de la comunidad.

Tras la disolución de la Unión Soviética (1991) cerca del 37% de los ciudadanos en Letonia son de origen ruso, lo que genera problemas de convivencia e integración.

Por su parte, el presidente de Letonia, Raimonds Vejonis, agradeció al recibir al Papa en su país su contribución al diálogo para que “Europa se pueda mantener unida en su diversidad”.

En esta visita a Letonia, Francisco también depositó un corona de flores ante el gigantesco monumento dedicado a la Libertad.

Después se dirigió a la catedral luterana de Riga para un encuentro ecuménico con los representantes de las diferentes Iglesias cristianas en este país, donde hay un 20% de católicos, un 23 por ciento de luteranos y un 11 por ciento de ortodoxos.

El Santo Padre recordó que en esta catedral “tantos hermanos nuestros que se han acercado para adorar, rezar, sostener la esperanza en tiempos de sufrimiento y tomar coraje para enfrentar tiempos de mucha injusticia y sufrimiento”, en referencia a los largos años de ocupación soviética.

Pidió al Espíritu Santo que “siga tejiendo artesanalmente lazos de comunión entre nosotros y, así, volvernos también nosotros artesanos de unidad en nuestros pueblos, haciendo que nuestras diferencias no se conviertan en división”.

Traslado

El Pontífice católico se trasladó después al santuario mariano de Aglona, situado a 100 kilómetros de la frontera con Rusia y muy venerado por católicos del país y lugar de peregrinación para fieles de todo el mundo.

Allí destacó que “en tiempos donde pareciera que vuelve a haber modos de pensar que nos invitan a desconfiar de los otros, que con estadísticas nos quieren demostrar que estaríamos mejor, seríamos más prósperos, habría más seguridad si estuviéramos solos, María y los discípulos de estas tierras nos invitan a acoger, a volver a apostar por el hermano, por la fraternidad universal.

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