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Vincula la CIA al heredero saudí con el crimen de Jamal Khashoggi

Un hombre muestra un poster con fotos del príncipe heredero de Arabia Saudí y del periodista asesinado Jamal Khashoggi

“Protección” de la Casa Blanca por un sonado crimen

Las autoridades sauditas han ocultado durante casi dos meses lo que realmente le ocurrió al periodista asesinado en el interior del consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía, Jamal Khashoggi.

Durante ese mismo tiempo, la Casa Blanca ha tratado de proteger al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, quien, de acuerdo con la CIA, está vinculado con el sonado crimen.

Después de haber negado cualquier vínculo con la desaparición de Khashoggi, Riad finalmente admitió haber participado en su muerte en lo que, para los propios sauditas, dijeron que ocurrió durante una operación fallida llevada a cabo por agentes “deshonestos”.

La semana pasada, el fiscal general saudita anunció cargos contra 11 participantes en el complot contra Khashoggi, cinco de los cuales podrían enfrentar la pena de muerte. El fiscal, así como otros prominentes funcionarios sauditas, enfatizaron que el príncipe heredero no tuvo nada que ver con el crimen.

Sin embargo, la tesis del fiscal recibió un fuerte golpe durante el fin de semana pasado, cuando The Washington Post reveló que la CIA concluyó que el propio Mohammed ordenó el asesinato de Khashoggi. “La investigación de la CIA (filtrada al periódico por funcionarios de gran confianza) es la más concluyente hasta la fecha en donde se vincula a Mohammed con la operación llevada en contra del periodista y, al mismo tiempo, complica los esfuerzos de la administración Trump para preservar su relación con un aliado cercano”, informó el diario.

“Un equipo de 15 agentes saudíes voló en octubre a Estambul en un avión del gobierno y mató a Khashoggi en el consulado Saudí, donde había ido a recoger los documentos que necesitaba para concretar su matrimonio con una mujer turca”, expuso.

Un funcionario de inteligencia europeo comentó al diario The Guardian que el análisis de la CIA es “muy perjudicial para la narrativa oficial del reino”.

La CIA califica como improbable el escenario en donde la operación se hubiera llevado a cabo sin el conocimiento de MBS, como suele llamarse el príncipe heredero. El análisis de las grabaciones de audio realizadas desde el interior del consulado en Estambul, así como las llamadas telefónicas interceptadas a funcionarios sauditas, incluida al menos una entre un miembro del escuadrón y un ayudante cercano del príncipe heredero, ayudaron a darle forma a la conclusión de la CIA.

En público, tanto la Casa Blanca como el Departamento de Estado se han distanciado de la conclusión de la CIA. “Los informes que indican que el gobierno de EE.UU. ha llegado a una conclusión son inexactos”, dijo Heather Nauert, vocera del Departamento de Estado.

“Quedan numerosas preguntas sin respuesta respecto al asesinato del señor Khashoggi. El Departamento de Estado continuará buscando todos los hechos relevantes”.

A principios de semana, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, insistió en que los reportes de inteligencia que había visto no implicaban a MBS. Cuando los reporteros volvieron a presionar a Trump sobre el tema, el presidente dijo que había “evaluado” poca información y que su administración dejaría para el martes su postura.

Como argumentaron periodistas de la página editorial de The Washington Post , parte de la reticencia de Trump puede deberse a su falta de voluntad congénita para admitir que estaba equivocado, en este caso, al hacer una gran apuesta por su amigo MBS como un aliado incondicional de Estados Unidos.

“Ésta es una situación en la que todos saben básicamente lo que sucedió”, expresó un asesor de Trump a este diario desde el anonimato, indicando que, desde la privacidad, Trump también cree que el príncipe heredero está detrás del asesinato.

“Durante más de un mes, Trump ha luchado para equilibrar su interés en mantener relaciones sólidas con el gobierno saudí con la creciente presión en el Congreso y de todo el mundo para castigar al régimen saudí”, señalaron mis colegas.

Trump ha comentado a sus ayudantes que quiere que Mohammed permanezca en el poder y que ve a los sauditas como el mejor control estratégico sobre Irán y como una fuente vital de petróleo. Mohammed tiene una relación cercana con Jared Kushner, el yerno y consejero principal del presidente, quien ayuda a dirigir la estrategia de Medio Oriente de la administración, precisaron funcionarios a The Washington Post.

El gobierno de derecha del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también ha defendido públicamente al príncipe heredero, ya que el saudita comparte la visión de Netanyahu sobre Irán y, según se informa, alberga una gran admiración por el éxito económico de Israel.

En Trump, tanto los sauditas como los israelíes han encontrado a un líder estadounidense ansioso por respaldar sus visiones sobre el Medio Oriente.

Los críticos de Mohammed le echan la culpa tanto por la ruinosa guerra en Yemen como por la purga de rivales que está aplicando en el seno de la familia real y la élite empresarial saudí.

La muerte de Khashoggi, un residente de Virginia con muchos amigos influyentes en Washington, ha venido a complicar el panorama al príncipe heredero.

Los mensajes evasivos de Trump sobre el caso le dieron oxígeno al reino. Ahora, la CIA ha filtrado información contundente, misma información que desacredita Arabia Saudita. “Las afirmaciones de esta supuesta investigación (de la CIA) es falsa”, dijo a The Washington Post Fatimah Baeshen, vocera de la Embajada de Arabia Saudita en Washington.

Finalmente, el martes Trump decidió poner punto final al revelar que no sabe si el príncipe intervino en el crimen. Dijo que la relación con Riad seguirá y por supuesto, los contratos de armas.

 

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Trump

Cuando los reporteros volvieron a presionar a Donald Trump sobre el tema, el presidente dijo que había “evaluado” poca información y que su administración dejaría para el martes su postura.

Motivos

Como argumentaron periodistas de la página editorial de The Washington Post , parte de la reticencia de Trump puede deberse a su falta de voluntad congénita para admitir que estaba equivocado, en este caso, al hacer una gran apuesta por su amigo el príncipe heredero de Arabia Saudí como un aliado incondicional de Estados Unidos.

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