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Wuhan: a un año de su desolador despertar, tras decretar el confinamiento

WUHAN.- Una mañana del 23 de enero de 2020, las autoridades locales de Wuhan (China) anunciaban a través de un mensaje de celular el primer confinamiento por coronavirus del mundo.

El bullicioso centro industrial y de transporte de China se vio paralizado casi de la noche a la mañana. Duraría 76 días.

El inicio de la nueva normalidad

El sábado por la mañana, sin embargo, los residentes de la ciudad donde se detectó el virus por primera vez corrían y practicaban tai chi en un parque cubierto por la niebla a orillas del río Yangtsé.

Adultos mayores practican tai chi en un parque cubierto por la niebla a orillas del río Yangtsé, en Wuhan, ciudad donde se origino el brote de Covid-19. Foto de AP

La vida ha vuelto en gran parte a la normalidad en esta ciudad de 11 millones de habitantes. Mientras tanto, el resto del mundo lucha por frenar la propagación de variantes más contagiosas del virus.

Más de 98 millones de personas alrededor del mundo se han contagiado de Covid-19, un virus que ha cobrado la vida de la menos dos millones.

Sin rebrotes desde el final de la cuarentena

El tráfico era fluido en Wuhan, donde no quedaba rastro de las barreras que hace un año aislaban vecindarios, impedían moverse por la ciudad y confinaban a los residentes en sus complejos residenciales e incluso en sus casas.

Wuhan registró la mayoría de los 4,635 decesos por COVID-19 registrados oficialmente en China, una cifra que se mantiene inalterable desde hace meses.

La ciudad no ha sufrido rebrotes desde el final de la cuarentena el 8 de abril, pero persisten las dudas sobre dónde se originó el virus y si las autoridades chinas y de Wuhan actuaron lo suficientemente rápido y con suficiente transparencia para permitir que el mundo se preparase para combatir el virus.

Wuhan y su lucha ante lo desconocido

A pesar de las fiestas y los lugares concurridos, Wuhan no olvida la desolación de enfrentarse a un virus, aparentemente con una mutación nueva que no sabía bien cómo se contagiaba y las afectaciones en el cuerpo.

Muchos médicos no sabían a lo que se enfrentaban y no podían diagnosticas a sus pacientes, varios de los cuales regresaron a casa, algunos para morir sin saber a causa de qué, mientras otros sobrevivieron a una dura enfermedad.

"La gente no tenía información, no sabía qué era exactamente el virus ni cómo se podía contraer y eso generó mucha ansiedad", explica a Efe la psicóloga Li Geng, que trabajó sin descanso voluntariamente durante el confinamiento con los wuhaneses.

Quedan muchas heridas todavía por cicatrizar y la capital de Hubei aún está lejos de ser la misma que antes.

Los hospitales en Wuhan sufrieron al ver rebasada su capacidad hospitalaria. Fotos de Internet
Autoridades guardaron que se cumpliera el confinamiento. Solo los trabajos esenciales mantuvieron sus funciones. Foto de Internet
Hoy, la ciudad mantiene las medidas de prevención del contagio, mientras recuperar su "normalidad". Foro de AP

Muchos también han perdido hermanos, padres, amigos y compañeros, por eso prefieren no hablar del pasado.

No obstante, esperan no repetir los rebrotes, por lo que mantienen las medidas preventivas, como el uso de cubrebocas en lugares cerrados y transportes públicos, así como el lavado constante de manos y el distanciamiento social.

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