Vecinos del Centro y sus alrededores —entre meridanos, extranjeros y empresarios hoteleros— exigen a la autoridad municipal acciones inmediatas para solucionar el problema del ruido con el que conviven a diario.
“Basta de ruido, queremos dormir”, manifestaron durante una rueda de prensa.
En la reunión estuvieron presentes ciudadanos, funcionarios del Ayuntamiento y aspirantes a candidaturas independientes, como Olga Moguel.
El ciudadano Paulo Salles leyó un escrito en el cual se indicaba que desde hace dos años las autoridades han concedido de manera indiscriminada licencias para la apertura de locales que emiten música grabada o en vivo al aire libre.
Se deploró el uso de bocinas con vibraciones porque afectan a las propiedades colindantes.
Asimismo, indicó que los usuarios de estos centros nocturnos ocasionan “problemas de convivencia”, como son orines, vómitos, charlas en voz muy alta, filas en las calles, ocupación de estacionamientos pertenecientes a los vecinos, basura, entre otros.
Paulo Salles recordó que el pasado 22 de marzo se entregaron a las autoridades municipales casi 500 firmas de vecinos afectados y no se ha tenido ningún resultado.
Por lo tanto, exigen una pronta solución a “la falta de ordenamiento del uso de suelo del Centro Histórico” y a las licencias otorgadas para la apertura de bares, cantinas y centros nocturnos.
Esto, dijeron, ocasiona ruidos y vibraciones “insoportables a los vecinos que conviven en estos negocios”.
Como responsables de esto señaló al ahora alcalde con licencia Mauricio Vila Dosal por promover la proliferación de bares; al director de Desarrollo Urbano, Aref Karam, por otorgar los permisos de uso de suelo sin tener en cuenta las viviendas, y al secretario de Salud estatal, Eduardo Mendoza Mezquita, por otorgar licencias para la venta de alcohol en locales de manera indiscriminada.
¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Mérida puede dar permiso para un negocio múltiple, cuando hay otro compitiendo en la música en vivo y muchas veces hasta las cuatro de la mañana?, se preguntó Carlos Rosado, vecino del Centro.
Según comentó, recientemente se abrió un negocio de ese tipo cerca de su casa, en la calle 47 entre 42 y 44.
“Nos tuvimos que ir. ¿Qué niña de cuatro años puede dormir con una banda de salsa a cinco metros de su cama? Es imposible”, manifestó.— Abraham Bote Tun
Revisión frecuente
Héctor Navarrete Medina, presidente de la Cámara Mexicana de Hoteles de Yucatán, indicó que los centros nocturnos se deben supervisar de manera constante para que respeten los niveles de sonido permitidos, lo que ya se solicitó a la autoridad.
Piden atención
“Oigan y vean a las personas que sufren por el ruido a fin de tomar una medida en definitiva”, apuntó el hotelero.
